David Steindl-Rast: “La pandemia es un llamado de atención. También una gran oportunidad de cambio”



Tiene 94 años, es austríaco, hace 67 que es monje, es amigo personal del Dalai Lama, quien escribió el prólogo de uno de sus libros. Referente espiritual para millones de personas en el mundo, el Hermano David Steindl-Rast se encuentra en Buenos Aires desde enero y tenía pensado regresar a Austria en mayo, dado que vino a nuestro país para escapar del crudo frío europeo, pero quedó “atrapado” por la pandemia. Cobijado por su familia adoptiva argentina, sigue día a día sus prácticas ahora en una quinta de San Andrés de Giles hasta que el coronavirus deje de ser una amenaza tan presente.

Jubilado del monasterio benedictino de Mount Saviour, Estados Unidos, estudió arte, antropología y psicología y es uno de los pioneros en el diálogo ecuménico e interreligioso, siendo uno de los primeros católicos que recibió entrenamiento en budismo zen. Es co-fundador de la ONG Gratefulness.org (Vivir Agradecidos) que congrega a quienes siguen su pensamiento en todo el mundo. Su popularidad y reconocimiento sobre sus libros y pensamientos lo llevó a ser el orador de cierre de la conferencia TED en Edimburgo, Escocia, en el 2013. Con su hablar pausado, como si sintiera cada palabra que emite, contagia con cada oración, silencio y una mirada que abraza el alma. “Aquí en Argentina la gente valora mucho su familia, es cálida, tienen un excelente trato y hay más vínculos humanos que en otros países –cuenta con una sonrisa, el hombre de silencio y contemplación que está viviendo en un país de constante ebullición. He aprendido a estar bien en el lugar que me toca estar”.

-Todas las religiones y creencias espirituales hablan, de algún modo, del don de ser agradecidos. ¿Su filosofía es que agradecer es lo que nos hace felices?

-La idea de gratitud está en el corazón de todas las religiones pues la gratitud es una experiencia que nace en el corazón de los seres humanos cuando descubrimos que la vida es un don, que el estar vivos es un regalo. El descubrir a cada instante que la vida nos sostiene, hace que experimentemos un gozo tal que nuestro corazón desborda de alegría. Esa experiencia es la gratitud y se puede vivir a menudo practicando el agradecimiento, siendo consciente en cada instante de los regalos que nos da la vida. Y el regalo de la vida es que en cada instante se nos da una oportunidad para ser nosotros mismos… Más allá de lo que nos toque vivir. Y si desperdiciamos un momento porque estamos distraídos y no reconocemos la oportunidad, la vida nos regala otro segundo más para poder volver a hacerlo. Si practicamos la gratitud, es decir si reconocemos ese presente, este regalo, esta oportunidad para vivir, no hay duda de que seremos felices

-¿Aún en el dolor su filosofía es seguir agradeciendo por cada momento aprendido?

-Si lo que nos toca vivir no es algo de lo que podemos estar agradecidos, como por ejemplo la pobreza humana, la violencia, una traición de un amigo, la destrucción de la naturaleza o ver la corrupción de ciertos políticos, no estaremos agradecidos por estos hechos, pero sí por la oportunidad que nos da la vida en ese momento para hacer algo. El momento presente es un regalo. Y el regalo no es la situación no deseada, sino que es la oportunidad de poder hacer algo con ella. No sólo podemos agradecer el aprendizaje que nos trae una enfermedad o un cataclismo o una pandemia, sino que podemos agradecer la oportunidad de poder responder e intentar ser nosotros plenamente desplegando plenamente nuestra originalidad.

-¿Hablaba que la pobreza puede ser una oportunidad para agradecer también?

-La gratitud no es un tema de dinero. Hay personas con muchísimos recursos económicos que no saben ser agradecidos ni felices y otras que carecen de lo mínimo, que sí lo son profundamente. Nuestro corazón es como una vasija, cuando ésta se llena, rebalsa, nos sentimos completos, en paz y agradecidos. El problema es que para muchos, cuando nuestro corazón está a punto de rebalsar de plenitud, el vecino se compra un auto nuevo y ya no puede ser feliz, porque su vasija se agranda y no puede rebalsar y quiere más. O ve la publicidad de un nuevo artefacto electrónico y sigue agrandando su vasija. Y así no puede llenarla nunca y no podrá experimentar la gratitud por que no habrá forma de que su corazón desborde. Hay muchísimas personas de bajos recursos que nunca agrandan su vasija y son felices porque no necesitan más. Son agradecidos.

-Mencionó a la pandemia. ¿Le encuentra alguna explicación desde su filosofía?

-La vida, la naturaleza, a la cual pertenecemos y somos parte, está siempre en constante interacción y comunicación entre sí. Lo que es claro y lógico es que, si los seres humanos rompemos las reglas dentro de la naturaleza, el resto de sus miembros, animales, plantas, microorganismos, clima, lo sentirán y nos responderán proporcionalmente. Las cosas no suceden por que sí. A veces no sabemos o no queremos entender por qué y se nos dificulta escuchar y leer estos mensajes.  Y esto aplica también a la pandemia.

-¿Siente preocupación?

-Lo que nos está diciendo es muy serio y debemos escuchar ese mensaje. Debemos darnos cuenta que la forma en la que estamos viviendo, nuestra filosofía y nuestros niveles evolutivos de consciencia, los que guían nuestros comportamientos y formas de vida, en particular relacionadas con la economía y la política, nos están llevando a una catástrofe. Son el origen de comportamientos irresponsables que nos puede llevar a desaparecer como especie.  Por eso la pandemia es una llamada de atención. Es también una oportunidad, pues la humanidad ha evolucionado gracias a muchísimos grandes desafíos que nos sacan del adormecimiento y de ciertas encrucijadas. Se necesitan acciones revolucionarias y, en cierta medida, estoy esperanzado en esa toma de conciencia.

Señas particulares

David Steindl-Rast tiene 94 años, es austríaco y desarrolló su vida de monje en el monasterio benedictino de Mount Saviour, Estados Unidos. Estudió además psicología, artes y antropología, recibiendo un doctorado en la Universidad de Viena. Es conferencista en The Dalai Lama Center for Ethics, relacionado con el Massachusetts Institute of Technology (MIT). Durante décadas dividió su tiempo entre períodos de vida ermitaña y conferencias alrededor del mundo. Es co-fundador de la ONG Gratefulness.org (Vivir Agradecidos) y autor de diversos libros. Es maestro espiritual, especialista en ecumenismo y diálogo interreligioso. Compartió conferencias con personalidades diversas como Teresa de Calcuta, Thomas Merton y Abraham Maslow, entre otros.

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