David Lebón llega al nuevo autocine de Canning, que apuesta fuerte a los shows de música y teatro



El sábado pasado inauguró el segundo autocine de Canning, el tercero del Sur del Conurbano y el único en funcionamiento, ya que los dos que abrieron antes -en el shopping Las Toscas de Canning y el Coto de Temperley-duraron muy poco.

¿No hay lugar para los autocines en el Sur? Al contrario, los emprendedores detrás del nuevo proyecto creen que sí, mucho y que la clave es que la propuesta sea mucho más amplia que pasar películas. Para muestra, este sábado a la noche: una figura legendaria del rock argentino, reciente ganador del premio Carlos Gardel de Oro, subirá al escenario para que lo vean desde los autos (y otros sectores “VIP” que tiene el predio). El show de David Lebón arranca a las 22.

Ubicado a la altura del kilómetro 10,4 de la Ruta 58, el Sky Cinecar se presenta como un proyecto acorde a las restricciones impuestas por el coronavirus y los severas limitaciones a los espectáculos en lugares cerrados.

En un predio de 10 mil metros cuadrados, el autocine tiene capacidad para 200 vehículos, pantalla de 18 metros por 25 -promocionada como la más grande de Sudamérica- un “espacio Garden” con 15 sillones reclinables y mesas, área de foodtrucks con 40 mesas y baños portátiles. La noche inaugural fue “a sala llena”.

Sin estrenos cinematográficos -algo que padecen todos los nuevos autocines-, el fuerte está enfocado en los shows. El primero estuvo a cargo de la banda tributo Play The Queen.

La noche inaugural también fue con un concierto, el sábado pasado, con Play de Queen. Foto: Sky Cinecar

Y a diferencia de otros proyectos surgidos en etapas más duras de cuarentena y en los que se enfatizó el impedimento de bajar de los autos, en este caso se buscó potenciar las posibilidades de aprovechar el aire libre con distanciamiento social.

La empresa detrás del proyecto se inspiró en Cinemacar Alicante, el autocine más grande de Europa. “Su estética coincide con la nuestra en cuanto a lugar super abierto con diferente sectores. Nosotros le dimos nuestra impronta teniendo en cuenta el contexto social, económico y cultural”, afirma Lucas Castaño, gerente y productor general de Sky Cinecar. 

“Queremos que la gente que tenga la necesidad de exponer algo, también pueda hacerlo, ya sea una entrevista, un streaming, contar cuentos o hacer cualquier tipo de unipersonal que ya hayan desarrollado”, comenta Castaño.

El plan comercial es que además de películas, shows en vivo y obras de teatro, el complejo sea lugar para conferencias empresariales y eventos escolares -a través de la pantalla-, transmisiones por streaming y que, durante el día, funcionen los sectores de gastronomía y de esparcimiento al aire libre.

El sector Garden, un VIP con menú de cinco pasos y reposeras climatizadas. Foto: Sky Cinecar

“Yo creo que no es comparable una propuesta audiovisual y gastronómica con contenido multimedia, a una en la que simplemente vas a ver una pantalla en un estacionamiento”, opina Castaño.

Justo frente al escenario, el sector Garden está pensado como un VIP. Cuenta con 15 sillones reclinables a cuatro metros de distancia uno del otro, una mesa cada dos personas, calefacción, sonido propio, y un menú de cinco pasos preparado por el chef Martín Bardelli. 

El otro sector con gastronomía es la línea de foodtrucks, con 18 puestos y 40 mesas para dos personas que también tienen acceso visual a los espectáculos. “Por supuesto, siempre respetando la distancia social”, afirma el empresario.

El sector más amplio, frente al escenario, tiene capacidad para 200 vehículos, con características típicas de autocine: acceso limitado a autos o camionetas, con un máximo de cuatro pasajeros. Se puede ir en moto -otra diferencia con otros autocines-, pero únicamente si se saca entrada para el sector VIP o para las mesas del espacio gastronómico.

Vivo en el escenario y pantalla gigante. Soy Rada en el Sky Cinecar. Foto: Sky Cinecar

Los protocolos también son similares a los de otros autocines. El uso de barbijo es obligatorio. Y los pedidos y pagos a los foodtrucks se realizan a través de una aplicación multipropósito.

La aplicación permite el acceso a la cartelera, también disponible en Internet. Los precios varían dependiendo del espectáculo. Para una noche de cine, la entrada cuesta $ 1.200 por auto (hasta cuatro personas) y por el mismo precio se puede acceder a una mesa, pero para dos espectadores.

En un espectáculo “premium”, como el de David Lebón, el valor trepa a $ 4.800 por auto para cuatro o mesa para dos. El VIP “Garden” con menú de cinco pasos va desde $ 4.000 para ver una película a $12.800 para el show de Lebón (en ambos casos, para dos personas).

Anunciando su concierto, Lebón promete que “va a ser súper maravilloso y vamos a estar más cerca que antes”. “Son seis meses que estuve tratando de hacer algo y volviéndome loco. Es muy lindo lo del streaming y todo, pero lo del autocine va a ser espectacular. Y cualquier cosa, si no, ponemos una película”, bromea el ganador del Gardel de Oro.

“Todas nuestras propuestas son planificadas y concretadas en base a lo que establecen el conjunto de normas protocolares”, afirma Castaño, agregando que estas van desde poner las balizas para avisar que uno quiere ir al baño, hasta la desinfección exhaustiva, antes y después de cada espectáculo. “La propuesta está llevada a cabo a conciencia, con muchísimo esfuerzo y con el corazón”, redondea.

JT

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