Cuarentena y salud: “Ya tenemos otro tipo de epidemia”



La medicina, a diferencia de la política, no captura datos individuales o anecdóticos para convertirlos en regla, se actualiza con evidencias científicas a la vez que se auto corrige. Los médicos no debemos infundir miedo, tampoco incurrir en un paternalismo abusivo. Nuestra tarea es ofrecer una información veraz y adecuada que concientice a la población en los cuidados. Tanto en medicina como en pedagogía, el miedo fue, ha sido y es desterrado por ser una herramienta de “sumisión”.

Las consultas por videoconferencia son una opción que se expandió en tiempos de pandemia y confinamiento.

A poco de iniciar la cuarentena advertimos que no debía descuidarse la atención de los pacientes con otras patologías. Situación hoy corroborada por informes de diferentes centros asistenciales. El miedo a salir, junto a la creencia de que hospitales y clínicas son lugares de alto riesgo, ocasionó una abrupta caída de las consultas y controles periódicos, prácticas de diagnóstico, interrupción de tratamientos, disminución de cirugías, chequeos e inmunizaciones. Ya tenemos otro tipo de epidemia, al extremo que se teme que las muertes evitables de otras patologías superen ampliamente a las ocasionadas por Covid-19.

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La falta de actividad física es un factor de riesgo que no puede ignorarse. Asimismo, el porcentaje de pacientes con depresión, insomnio, crisis de pánico, automedicación, consumo de alcohol o sobrepeso, resulta preocupante. No advertimos una respuesta coherente a estos fenómenos y la narrativa escogida no es psicológicamente la más adecuada.

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Con más de tres meses de cuarentena la población en su mayoría ha internalizado los hábitos higiénicos recomendados. Más no le podemos pedir, pero es necesario hacer los testeos que faltan y actuar en consecuencia.

Hubo tiempo suficiente para reforzar el alicaído sistema de salud en todas sus vertientes, también para diseñar estrategias de salida de esta prolongada y agobiante cuarentena. La medicina corre detrás de la pandemia, pero la política debe ir delante.

Prof. Roberto M. Cataldi Amatriain

Presidente de la Academia Argentina de Ética en Medicina

(MN 42.169)

rcataldi@intramed.net

OTRAS CARTAS

Sobre la manipulación de los pobres en la Argentina

Un hombre recicla cartón a causa de la crisis económica en Buenos Aires. La Organización de Naciones Unidas (ONU) presentó un informe en el que alerta de una caída en la economía argentina de entre el 8,2 % y el 10 %, y un aumento en la tasa de pobreza, que podría llegar al 40 % a final de año, como parte de los efectos de la pandemia de coronavirus. (Foto: EFE/Juan Ignacio Roncoroni)

En una Argentina donde la pobreza incrementada por la pandemia amenaza con superar el 50% de la población, nadie en su sano juicio puede oponerse al protagonismo del Estado para garantizar la vida, la salud y el alimento de los sectores más vulnerables.

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Sin embargo, el uso político del asistencialismo crónico nos lleva a preguntarnos si perpetuar un sistema en donde la supervivencia de la mayoría depende del Estado no es una forma de dominación política y de control electoral, que atenta contra la alternancia en el poder y las libertades individuales.

El ex senador Miguel Angel Pichetto denunció que en el templo de una villa de emergencia, además de distribuirse alimentos, se habían instalado oficinas del PAMI y Anses. La manipulación de pobrismo forma parte de una batalla cultural en donde los que generan empleo y riqueza son los villanos y sólo los que fomentan al Ogro filantrópico del Estado alcanzarán el reino del poder eterno.

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Si los argentinos no estamos decididos a defender la libertad y el respeto por la actividad privada, estamos condenados a un oscuro destino, del fueron víctimas los cinco millones de venezolanos que debieron emigrar para escapar del hambre y la miseria.

Luis E. Luchía-Puig

luisluchiapuig@gmail.com

Pide una renovación en la política

El expresidente Raúl Alfonsín popularizó en la campaña electoral de 1983 la frase: “Con la democracia se come, se cura, se educa”.

¡Es tiempo de decirles basta! Después de 37 años de democracia, en el contexto de la pandemia del coronavirus, salta a la vista la incapacidad de nuestra clase política para cumplir con lo prometido por nuestro fallecido expresidente, Raúl Ricardo Alfonsín: “Con la democracia se come, se cura, se educa”.

En educación, según datos publicados por CIPPEC, sobre un total de 10.381.433 estudiantes menores de 18 años, el 53% vive en la pobreza, 5,8% de ellos habitan hogares con hacinamiento y solo el 25% de los jefes de hogar (madres) y 19% (padres) tiene un nivel educativo superior.

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El sistema sanitario argentino es frágil y centralizado, con pocas camas de terapia intensiva y respiradores (esto obligó a empezar con la cuarentena mucho antes que otros países, para ganar tiempo y equipar los hospitales).

Un grado de informalidad laboral muy elevado, lo que pone en altísimo riesgo a nueve millones de personas que están recibiendo ayuda estatal para poder alimentarse.

¡Creo que, como pueblo, debemos abandonar nuestra cobardía y decirles basta! Y en forma pacífica rebelarnos. Debemos renovar nuestra clase política. Espero que no sea una utopía.

Daniel Roberto Allub

dallub55@gmail.com

Sobre los que apoyan la nacionalización de Vicentin

Planta de Vicentin en la localidad de San Lorenzo (Foto: Juan José García)

Leí que un grupo de intelectuales, dirigentes políticos y de referentes del oficialismo piden aumentar los esfuerzos para evitar que “la derecha” y “los medios” logren la extranjerización de Vicentin. Esta gente, tal como lo han hecho desde 2003, da rienda suelta al insostenible relato para que sus votantes no noten que lo que quieren es solo otro lugar donde meter infinidad de pingüinos a cobrar sueldos en empresas del Estado. No miden que si la compañía es vendida, ya sea a empresas nacionales o extranjeras, significaría ingresos de miles de dólares.

Muchachos no mientan más, dejen de destrozar a la Argentina.

Rafael E. Madero

rafamadero@hotmail.com.ar

“El estado está donde hay negocio”

Al gobierno argentino le preocupan los empleados de Vicentin y por eso quiere su expropiación. Pero no le interesan los empleados de Latam. Pareciera que no son argentinos. La señora vicepresidenta festeja la ida de Latam que le deja más mercado a Aerolíneas y más cargos para poner gente de la Cámpora. Es clara la política del gobierno argentino. El Estado está donde hay negocio, no donde se lo precisa. El gobierno a cada solución encuentra un problema.

José Mario lenczner

jomalen@hotmail.com

Desea compartir un recuerdo familiar

Leo Messi en el partido de Argentina (2) frente a Grecia (0) en el mundial de Sudáfrica de 2010. Ese encuentro quedó grabado en la memoria del lector. (Foto: Marcelo Carroll)

Hace poco más de 10 años estaba en la Argentina para festejar el cumpleaños de mi papá y ver el Mundial con mis padres. Juega Argentina frente a Grecia a la tarde. Quiero comer milanesas. A mis padres les parece bien y no cocinamos hoy. Las voy a comprar a una panadería exquisita del barrio. Tres sándwiches, con mayonesa, lechuga, tomate y el olor inconfundible de la milanesa recién hecha. Día frío, nublado, especial para salir, comprar, regresar y esperar el partido mientras veíamos otro.

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El partido era la excusa. La comida otra rica excusa. ¿El motivo? Pasar un tiempo reunidos, sin saber que era uno de los últimos días que estaríamos los tres juntos. En unos días volvería a mi casa en el extranjero. En unos días sería el ultimo beso que le daría a mi mamá en el aeropuerto. Después escucharía: “Llamá cuando llegues. Buen viaje”. Y los “te quiero” dichos y los no dichos.

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No sé porque me acordé de ese día. Tuve que buscar qué partido jugaba y era el de las milanesas en sándwiches. El otro día pasaron los goles de otro Argentina versus Grecia, en 1994. Y me acordé de la compañía y los sándwiches. El resultado no importaba, el momento sí. Nunca más se repitió.

Marcelo Bustos

marbu1043@gmail.com

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