Cuarentena por coronavirus: ¿y si te enamoraras del marido de tu hermana?



Ofelia es la tercera de las cuatro hermanas Fernández Mollé y está enamorada de su futuro marido. Pero algo pasa. No todo es tan sencillo. Al fin y al cabo, Lo mucho que te amé, de Eduardo Sacheri, es una historia de amor y una novela, la tercera más vendida según el ranking del Grupo Ilhsa, que toma los datos del sitio Tematika y de la librería El Ateneo, detrás de Aramburu, de María O’Donnell, de reciente publicación, y de Catedrales, de Claudia Piñeiro, editada en marzo. El libro de Sacheri, por su parte, se mantiene en el ranking desde octubre del año pasado, cuando se lanzó.

Es curioso, pero tiene un personaje común con el libro de O’Donnell: el general Pedro Eugenio Aramburu. Mientras que en el libro de no ficción de la periodista se trata de reconstruir su fusilamiento y el nacimiento de la agrupación Montoneros, en el texto del autor de La pregunta de sus ojos se trata de contar una historia en aquel contexto, el posperonismo de la década del 50 y principios de los 60.

No hay tantas historias ambientadas en aquella época, remarcó Sacheri en una entrevista con Clarín a poco de lanzarse su última producción. Ahí tenía un primer desafío: “Los años del ’55 al ’66 son poco explorados en la literatura y en el cine: hay mucho que se sitúa en el peronismo, hasta el ’55, mucho que se sitúa en los ’70, y muy poco en esos años, en los que pasan un montón de cosas. Me parece que es una época fecunda para visitar en la ficción”.

Sacheri: “Los años del ’55 al ’66 son poco explorados en la literatura y en el cine”. / L. Thieberger

Entonces, corren los años 50, gobierna primero el peronismo y luego la dictadura de Aramburu. En ese contexto histórico en el que priman determinados mandatos sociales y familiares, Ofelia está camino a casarse con su novio. Pero irrumpe en su vida otro hombre que no es ni más ni menos que el pretendiente de su hermana Delfina, la menor de las hermanas Fernández Mollé, oriundas del barrio de Palermo.

Mirá también

¿Son las Fernández Mollé algo así como “las mujercitas argentinas” del siglo XX? “Me interesaba el contexto de una generación de chicas sin tanta exposición pública, pero en un momento de la emancipación femenina. No es casual que las dos hermanas más chicas estudien y las dos más grandes, no. Tiene que ver con esta clase media ascendente, que busca progresar intelectual y profesionalmente y en ese progreso, creo, hay un costado femenino”, señaló Sacheri, de 52 años y muy activo en redes desde que se inició la cuarentena por coronavirus: allí lee fragmentos o recomienda lecturas. 

“Lo mucho que te amé”, de Eduardo Sacheri (Alfaguara, $849 impreso y $399,99 digital).

Ofelia no ha dejado de amar a su futuro marido, pero tiene más que fuertes sentimientos por su cuñado. Para su sorpresa, hay reciprocidad: su amor es correspondido por el candidato de Delfina, que tampoco ha dejado de amar a su novia. ¿Y entonces? ¿Se puede amar a dos hombres al mismo tiempo?

Mirá también

La historia está narrada en primera persona por parte de la joven Ofelia, lo que constituyó el segundo desafío para Sacheri a la hora de escribir. “Creo que una de las grandes barreras morales que conservamos es la de la exclusividad. Hoy estamos más reconciliados con la diversidad que en la época de Ofelia. Pero me parece –señala el escritor y profesor de Historia– que en el vínculo conyugal seguimos anhelando la exclusividad. En ese terreno seguimos, la mayoría, requiriendo la exclusividad”.

Fragmento:

–¿Vos suponés que Manuel y vos van a poder construir un matrimonio feliz sobre la infelicidad de Delfina y de Juan Carlos?

–¿Y entonces? ¿Me tengo que aguantar la infelicidad?

–¿Y qué otra cosa te pensás que es vivir, Ofelia?

Esto último Mabel lo dice casi gritando.

–Cuando te dije lo que te dije al bajar del colectivo, hace meses, ¿para qué te pensás que te lo dije?

–No sé.

Mi hermana hace una pausa, como si retrocediera.

–En realidad, yo tampoco. Supongo que intenté prevenirte sobre la tormenta que se te venía encima.

–¿Ahora sos adivina?

–No, Ofelia. Adivina no soy. Pero se les notaba mucho cómo se iban enamorando.

No sé qué responderle. Además: ¿responderle para qué? Ya no sé ni lo que estamos buscando con esta conversación.

–En una de esas, si frenaban a tiempo, la cosa quedaba como una confusión, como un…

–Momento– digo yo, que no quiero que los últimos restos de la felicidad que sentí el domingo a la mañana terminen de desintegrarse en el aire–. ¿Por qué sí o sí tiene que ser algo malo el amor?

–Malo no, Ofelia. Pero el amor es dolor, sobre todo. Dolor y algunas cosas más.

PC

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA



Fuente >>

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

CLip art of Flip Day 2 CLip art of Flip Day 1 CLip art of Flip Day 1