Cuarentena por coronavirus: una perla de Rod Stewart perdida en el tiempo



¿Por qué te lo recomendamos? Una de las voces más personales con un timbre inconfundible que transmite esa cálida energía del rock inglés que tan bien acompaña las horas que a veces tardan en transcurrir.

La extensa carrera del cantante escocés Rod Stewart (1945) tiene, como es natural, altas y bajas. Aunque no exactamente por la calidad vocal sino, más bien, por la selección del repertorio. En Never A Dull Moment (1972), el ex vocalista de Jeff Beck Group y de los Faces, logra un disco de tono personal y que suena como cuando alguien se da un gusto, alegre. La elección de las canciones va en ese sentido, sin condicionamientos: temas originales compuestos con su eterno amigo Ron Wood y versiones de composiciones de Bob Dylan, Jimi Hendrix y Sam Cooke. Es decir, elegidas con un genuino buen gusto.

Cuarto disco de su carrera solista y uno de los trabajos menos conocidos del artista, en donde logra cautivar con esa voz gastada, de timbre entrañable, swing cansino y tempo metronómico. Never A Dull Moment es Rod Stewart, uno de esos trabajos que captan el alma del artista.

Un efectista golpe de batería introduce True Blue, un rock de un ágil medio tiempo con un elemento que repite en varias interpretaciones, los cambios de ritmo, una forma sencilla pero muy adecuada de mantener la tensión en la música. Sigue con una divertida balada Lost Paraguayos (ambos temas compuestos por el tándem Stewart-Wood) y luego, una de las piezas más fuertes del disco, Mama Your Been On My Mind, de Dylan, cantada con un delicioso tono folk y un entramado de guitarras que forman una atmósfera adecuada a su fraseo, siempre de una emoción contenida.

Para no quedar atrapado en ese clima, Stewart salta a Italian Girls, con el violín Dick Powell como segunda voz, y luego una versión impecable de Angel, de Hendrix, pero hecha canción a través de un medio tiempo con una serie de excelentes arreglos de guitarras. El cantante apuntó a rescatar la melodía de este hermoso rock lento.

Así es la tapa del álbum “Never A Dull Moment”, de Rod Stewart.

A la medida de su voz, You Wear It Well es otro de los mejores momentos del disco. Su fraseo swinging se apoya en un sólido groove en otro medio tiempo, que es donde mejor se mueve este artista. Un tema cuadrado que Stewart aprovecha para desplegar todo su encanto vocal y otra vez el violín como una original segunda voz. Un blues canción, I’D Rather Go Blind (conocido por la versión de la hermosa Etta James), describe con claridad su espíritu inquieto y ese timbre gris-negro de su voz; lo canta sin involucrarse aunque su fraseo despojado de dramatismo nos alcanza de todos modos. En tanto, el Hammond de Ian McLagan, acentúa los climas.

El disco cierra con un tema de Cooke, Twistin’ The Night Away, un twist fresco aunque con esa cadencia tan idiosincrática del rock inglés. En total, un disco con un atmósfera de cuidada desprolijidad, de voz y guitarras saturadas que suenan a paseo por un puñado de canciones tan bien elegidas como cantadas.

E.S.

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