Cuarentena por coronavirus: todo lo que arriesgamos para no “perder el tren”



La firma del artista Pablo Suárez (1937-2006) aparece en donde debería ir la marca del jean de este hombre con el torso desnudo, pelo enmarañado y ojos saltones que, a simple vista, se ha quedado del lado de afuera del tren –el color amarillo con líneas azules y rojas remite a las viejas formaciones del ferrocarril argentino– y viaja agarrado de las barandas externas de un vagón. La obra se llama Exclusión y se convirtió en una de las piezas emblemáticas del patrimonio del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), cerrado actualmente por la cuarentena por coronavirus. Fue realizada en 1999, mide 1,90 por 2 metros y está realizada en madera y resina epoxi.

¿De dónde ha quedado excluido este hombre? Del interior del tren, sí, pero también, metafóricamente, de un sistema económico que avanza a gran velocidad y deja afuera a infinidad de personas: la obra es de fines de los ’90, plena década neoliberal. La imagen tiene impacto por lo cotidiano: se trata de una escena que, previa cuarentena, se repetía a diario con total normalidad en los trenes que unen Capital con el Gran Buenos Aires. Con el agregado de que este personaje –se lo ve– hace un esfuerzo descomunal por no perder el tren, por no quedarse afuera, como si de eso dependiera su vida, la vida que, al mismo tiempo, arriesga en ese viaje.

“Exclusión” (1999), de Pablo Suárez. Resina epoxi, 189,6 x 199,7 x 32,5 cm. Se expone en el Malba.

El humor y la ironía, la caricatura y el grotesco, forman parte de la estrategia que emplea Suárez en cada una de sus obras, para generar impacto, para abrumar al espectador de la obra y, de paso, también, criticar la realidad, y más que la realidad, el mundo cotidiano. Tal como hacía el rosarino Antonio Berni, pionero del Nuevo Realismo en el país, y uno de los impulsores de la carrera de Suárez, ​que antes de dedicarse al arte, empezó a estudiar la carrera de Agronomía y llegó a participar en algunas peleas de boxeo.

El artista Pablo Suárez. / G. Dell’Oro

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Esta obra obtuvo el año de su creación, 1999, el Premio Costantini, una distinción para pinturas. Sin embargo, su cuadro-objeto lo ganó: “Lo mío estaba en el límite. Hago escultura pero una escultura que tiene mucho ver con la pintura. De manera que busqué incluirme en el premio con una obra que estuviese en el límite entre lo que hago y lo que pautaban las bases del concurso. Así, elegí el formato de cuadro objeto donde ese límite es impreciso y me divirtió mucho la idea de hacer un cuadro con las bases del premio en la mano. Ir calculando hasta dónde avanzar para poder entrar y hasta dónde no. Curiosamente todos los elementos de ese cuadro-objeto fueron confluyendo hacia la idea de exclusión. Ahí me pareció interesante hacer coincidir esos elementos formales con la anécdota del excluido, del tipo que perdió el tren. Entre otras cosas, porque yo mismo me he sentido en ese lugar por distintos avatares de mi vida”.

El Narciso plebeyo, de Pablo Suárez. / JM Foglia

La pieza forma parte de la colección permanente del museo ubicado en Figueroa Alcorta y su creador, que intervino en experiencias emblemáticas de los años 60, como Tucumán arde, tuvo a fines de 2018 una muestra retrospectiva de sus principales trabajos, los que tienen como protagonista a su Narciso plebeyo, del barrio de Mataderos.

PC

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