Cuarentena por coronavirus: todavía no se sabe cuándo podrán volver a trabajar las empleadas domésticas



Elmira no trabaja hace cinco meses. Se ganaba la vida como empleada doméstica. El coronavirus se llevó puesto su trabajo, y está en su casa, sobreviviendo, desde que arrancó la cuarentena. Vive en José León Suárez. Dice que está desesperada y que quiere volver a trabajar lo antes posible. Que ya no aguanta más la situación. Que la plata que cobra por el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) no le alcanza. Ella limpiaba varias casas. Pero sin contrato. Su situación irregular hizo que no pueda cobrar el sueldo que le corresponde por ley y que todos los empleadores deben abonar obligados. Se las rebusca haciendo comida y vendiendo lo que hace a los vecinos. También hay familiares que le dan una mano. Pero su preocupación es volver a trabajar. “Aunque me dieran el sueldo, yo necesito trabajar. Así no se puede vivir más”, comenta.

La verdad es que nadie sabe cuándo Elmira, como todas las empleadas domésticas, van a volver a trabajar. Es uno de los pocos rubros que está congelado desde el inicio de la cuarentena. Desde el Gobierno porteño aseguran que no hay fechas para un posible retorno al trabajo. “El problema es el transporte, que está restringido. Como no son trabajadores esenciales, su movilidad está acotada”, aseguran.

También dicen que están trabajando en un protocolo para que puedan volver al trabajo. “El 70% de las 77.000 empleadas registradas que trabajan en Capital viven en Provincia”, aseguran. Esto implicaría, por lo tanto, moverse por medio de trenes, colectivos y subtes. “La idea es habilitar un protocolo para las que viven dentro de la ciudad de Buenos Aires y que se mueven por su propios medios, así evitan el uso del transporte público”, agregan desde el Ministerio de Desarrollo y Producción porteño.

Es difícil saber cuántas de ellas perdieron el trabajo debido a la pandemia. Los últimos registros de aportes del Ministerio de Trabajo muestran que entre febrero y mayo el personal doméstico declarado por los empleadores se redujo de 497.700 a 477.000. 20.700 empleos registrados menos, sin contar junio y julio. 

Se estima que el 70% de las empleadas domésticas está en negro.

Cuando se les consultó a los voceros de esta cartera por qué aparecían más de 20.000 empleos menos en los registros, respondieron: “Eso es el pago de aportes y contribuciones que nada tiene que ver con las bajas. Vos podés retrasarte en el pago de aportes y la AFIP te va a cobrar intereses por esos pagos. Pero la trabajadora sigue registrada. Justamente, para que la trabajadora ya no esté registrada, vos tenes que darle la baja en AFIP”. 

Ante esta información, este diario preguntó si era posible que esos empleadores habían dejado de aportar porque habían cortado el servicio: “Así como se dejaron de pagar otras obligaciones esta puede ser otra, pero no significa que estén dadas de baja o no vuelvan a prestar servicios después, cuando se levante la cuarentena”.

Personal en negro

Carlos Brassesco, apoderado del Sindicato de Unión del Personal Auxiliar de Casas, contó que el personal en negro representa las dos terceras partes de las empleadas domésticas de todo el país. Ellos calculan que hay 1.400.000 trabajadoras, unas 390.000 en el conurbano. En la Ciudad, sólo el 30% están en blanco; en la Provincia aportan menos, el 20%. El resto trabaja de forma irregular.

Debido a esto, calcular cuántas empleadas domésticas se quedaron sin trabajo en estos meses es muy difícil. Brassesco considera que, en estos cinco meses, se perdieron entre 15.000 y 16.000 puestos de trabajo formales. “Pero las informales son mucho más. Creemos que hay unas 50.000 empleadas que perdieron el trabajo en estos meses”.

Como el rubro de limpieza doméstica no es esencial, las trabajadores tienen el derecho de seguir cobrando su sueldo por más que no trabajen. También reciben el Ingreso Familiar de Emergencia. El hecho es que esto lo respetan los empleadores que tienen al personal doméstico registrado. En el caso de los informales, muchos no pagan lo que deben. “Hemos recibido denuncias sobre esto. También hay empleadores que les redujeron el sueldo, ya que no trabajan”, señala Brassesco.

Como consecuencia de la pandemia, también creció el cambio de categoría de muchas trabajadoras domésticas. “En el rubro sólo las de categoría cuatro, que son las que cuidan a chicos, ancianos o enfermos, se consideran esenciales. El resto no”, explica Brassesco.

La cuarentena entonces empujó a muchas mujeres a cambiar de categoría para poder circular y llegar a sus puestos de trabajo. “Esto es algo que está pasando. Muchas veces obligadas por los empleadores, quienes las amenazan con no pagarle más el sueldo si no van a trabajar”, comenta el apoderado.

Lo cierto es también que hay trabajadoras que quieren volver a trabajar. Como el caso de Marta, quien pidió a su empleador ir a trabajar igual, a pesar de recibir su sueldo quedándose en su casa: “Yo no puedo estar acá todo el día. Necesito volver a trabajar. Arreglé con ellos y me cambié de categoría para poder circular por transporte público. Es riesgoso, sí. Pero es más importante ir a trabajar”.

Ante esta realidad, desde el Gobierno porteño advirtieron que esto está prohibido y que tanto las empleadas como el empleador pueden ser multados si los descubren. “Estos hechos hay que denunciarlos. Y son un riesgo tanto para las trabajadoras como para los empleadores”, aseguran. 

Otro problema es que muchos empleadores que tienen a sus empleadas en blanco tampoco están trabajando y no pueden afrontar el sueldo, ya que sus ingresos menguaron debido a la cuarentena. “Esto es una realidad que no se puede negar. Nosotros presentamos una propuesta al Ministerio de Trabajo para que les cubran parte del sueldo que deben aportar a aquellos empleadores que no puedan afrontar el gasto. En general son monotributistas quienes tienen problemas para seguir pagando una empleada doméstica. Nosotros presentamos la propuesta, pero el Gobierno no la aceptó”.

Martín es uno de estos empleadores que ya no pudo seguir pagándole a su empleada. “Yo tengo un negocio, y con la cuarentena, mis ingresos se redujeron bastante. No puedo seguir pagando a la señora que venía a casa a limpiar. Lo hablé con ella porque tampoco la quería dejar en banda. Comprendió la situación y acordamos que ni bien pueda, la voy a contratar de nuevo”, cuenta.

Para Brassesco, la situación en el sector de limpieza es muy mala. “Lamentablemente no sabemos cuándo van a poder volver a trabajar. En el zona del AMBA hay que esperar, como mínimo, hasta septiembre. Pero aún así, no hay garantías de nada. En el resto del país, hay provincias donde las trabajadoras ya volvieron a sus empleos. Sin embargo en otras como Jujuy, que volvió a fase uno, se cortó todo de nuevo”.

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