Cuarentena por coronavirus: las anécdotas menos conocidas de Belgrano, en imágenes



Se cayó del caballo. Estaba en Tucumán, corría septiembre de 1812, era su primera gran batalla como líder y Manuel Belgrano se cae del caballo en el primer disparo de cañón. “En manos de quién estamos” o “Si así empezamos…”, habrán pensado soldados y oficiales en aquel momento. Sucedió que su caballo era tan manso que se sobresaltó con el primer cañonazo y Belgrano, que no había tenido una formación como militar sino como abogado y economista, fue a parar al piso. Así lo cuenta en sus memorias José María Paz. Y de ahí lo retoma el historiador Javier Trímboli, quien dio forma a 12 anécdotas vinculadas al creador de la bandera y que fueron ilustradas por seis profesionales. Seis de estas doce ilustraciones ya pueden verse en la página del Centro Cultural Kirchner (CCK). Otras seis se irán publicando durante la semana. 

Esta escena –la de la caída de Belgrano– fue graficada por Ezequiel García, uno de los artistas convocados para “Instantáneas ilustradas”, la iniciativa con la que el CCK busca homenajear a Belgrano a 200 años de su muerte, en conjunto con el Archivo General de la Nación (AGN) y la Secretaría de Patrimonio. Los otros dibujantes son Azul Blaseotto, Ignacio De Lucca, Lux Lindner, Lucas Di Pascuale y María Luque.

El caballo que se sobresalta con el disparo del cañón en el comienzo de la Batalla de Tucumán. Belgrano cae al piso. Ilustración de Ezequiel García.

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“Quisimos recuperar el viejo registro de las anécdotas sobre grandes hombres, porque permiten revelar facetas de los personajes o contingencias menores de la historia. Queríamos tomar pequeñas cosas y darles una imagen”, cuenta a Clarín Trímboli, quien en 2010 participó de la película Belgrano, dirigida por Sebastián Pivotto y producida por Juan José Campanella, una biopic realizada para los festejos por el Bicentenario. Asegura que la idea es mostrar al prócer con sus aciertos y errores y no únicamente como un triunfador: “De hecho, conoció más derrotas que victorias”.

Homenaje a María Remedios del Valle, la mujer afroamericana considerada la “Madre de la Patria”. Ilustración de María Luque.

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Para obtener las anécdotas, Trímboli se basó en libros de Bartolomé Mitre, Vicente Fidel López, José María Paz y Gregorio Aráoz de Lamadrid. Lo que hizo fue quitarles el registro académico y llevarlas a un registro más coloquial, el tono del que cuenta anécdotas. Luego, quedó en manos de los ilustradores dotar a esos relatos de una imagen.

Juana Azurduy, por Ignacio De Lucca.

La batalla de Salta es otro triunfo de Belgrano que termina con 2.000 prisioneros, entre los que había generales y oficiales. ¿Qué se hacía en esa época? “Se los pasaba a degüello. En nuestras guerras civiles hubo mucho de eso, lo mismo que en las guerras patrias de todo el continente. Acá Belgrano toma una decisión muy fantástica: a los prisioneros realistas los hace juramentar que no van a tomar de vuelta las armas en contra de la patria y la revolución y les permite que se vayan hasta el norte de La Paz. La decisión es de un humanismo fantástico y así lo dice Mitre: ‘Nunca fue tan grande Belgrano en su generosidad a la hora de la victoria, pero nunca fue tan mal político’. Porque al haberlos perdonado, se retiran hasta Oruro y el arzobispo de La Paz les dice que el juramento no tenía efecto y que podían volver a tomar las armas. Algunos de ellos lo hacen”, señala Trímboli. Esta instantánea quedó en manos de la rosarina María Luque.

La Batalla de Salta y la decisión de Belgrano de no matar a los prisioneros y de hacerlos jurar que no iban a tomar las armas nuevamente. Ilustración de María Luque.

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Otra anécdota salió del escritor Enrique Medina, autor de Las tumbas: “Él cuenta que en 1955, luego de los bombardeos sobre Plaza de Mayo, se escapa con un amigo del Instituto de Menores donde estaba. Casi como una travesura, van a la Plaza por la noche y encuentran cadáveres, pero se asombran con la estatua de Belgrano que está a punto de caerse. Y entonces le ponen un palo de luz para sostenerla”, revela Trímboli. Y en este punto, afirma que esa es la idea de Belgrano que quiere dar: la de un héroe oscilante, que a veces está erguido y a veces se cae, pero que siempre se levanta y sigue para adelante.

Belgrano, por Ezequiel García.

A Ignacio De Lucca le tocó ilustrar el proyecto del inca, aquel en el que Belgrano proponía una monarquía inca, con Juan Bautista Tupac Amaru como rey. Esta idea fue resistida no sólo por españoles y realistas, sino también por figuras federalistas como Manuel Dorrego. “Es una figura que tratamos con respeto y cariño –agrega Trímboli– y también con algo de irreverencia, por qué no, aceptando sus cuestionamientos y sus críticas. Al fin y al cabo, fue un gran utopista”.

Belgrano y su proyecto de una monarquía inca, que no fue bien recibido. Ilustración de Ignacio De Lucca.

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