Cuarentena por coronavirus: el disco que saldó la cuenta pendiente de Charles Aznavour con el jazz



¿Por qué lo recomendamos? Una de las voces más importantes de Francia nos propone un viaje por su repertorio acompañados por una calidez que no empalaga y un melodismo elegante y sin impostación.

Charles Aznavour (1924-2018) es uno de los artistas fundamentales de la canción francesa, su carrera con 64 discos editados no deja de ser una de las historias más prolíficas de la música que trasciende las fronteras de su país. Jazznavour (1998) suena a una deuda saldada por el artista. Un cantante que creció escuchando a las grandes orquestas de jazz y ese mundo de crooner que sin duda no le era desconocido.

La propuesta tiene un doble atractivo, por un lado recrea las entrañables composiciones del artista, por el otro, orquestadas con un espíritu jazzístico de sonoridad clásica pero con modernos arreglos tanto de Pierre Drenet como de André Manoukian. Con Aznavour están la cantante Dianne Reeves, Jacky Terrason en piano, André Ciccarelli en batería, Sylvian Luc en guitarra y el recordado pianista Michel Petrucciani, y Eddy Louis en órgano Hammond, además del acordeonista Richard Galliano como invitados.

Un equipo local inmejorable para acompañar a esta artista que logró apropiarse de las atmósferas de swing sin retroceder un paso en su estilo. El lenguaje vocal de Aznavour es de una expresividad sin exageraciones, una voz seductora con un displicente equilibrio entre lo romántico y lo sentimental y con un timbre que no empalaga.

En Jazznavour el cantante logra amplificar el espíritu de estas canciones a través de una orquestación que no las desfigura; por el contrario, le suma intensidad y climas que sirven para arroparlo. Tanto el repertorio como los arreglos logran darle a este proyecto un carácter definido, quizás porque la calidad de la voz es pareja con los músicos. Precisamente, los arreglos como las improvisaciones tienen su espacio y que permite quedar casi en un pie de igualdad con el cantante, un aspecto que suma interés a esta emotiva recorrida por el cancionero “aznavouriano”.

El disco abre con el hit Amo a París en mayo, en dúo con Reeves con un impecable swing en sus voces; en De t’avoir aimée, tiene un medio tiempo alterado por la intensidad de los solos del genial Petrucciani. Un blues a la francesa, con Tu t’laisses aller, es una de las joyas del disco, tanto por el fraseo de Aznavour como también por el órgano Louis y el piano de Petrucciani. El blues como lenguaje universal.

Así es la tapa de “Jazznavour”, el disco que definitivamente pone a Charles Aznavour más allá de cualquier etiqueta.

Yesterday When I Was Young va con la ubicua Reeves; todo el romanticismo se despliega en Me viola seul, con el acordeón de Galliano haciendo una segunda voz. En la sentida A t’regarder se luce el saxo tenor del inspirado David Sauzay; She es una muestra de carismática expresividad del cantante, mientras que en Au creux de mon épaule los arreglos de órgano y de la guitarra de Luc embellecen la canción.

Jazznavour refleja la versatilidad estilística de este legendario artista pero también la calidad de su voz a través de los años y con este disco se confirma lo que sospechamos, Aznavour está más allá de cualquier categoría.

E.S.

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