Cuarentena por coronavirus: el blues de Miles Davis y John Lee Hooker al servicio de Don Johnson



Por qué te lo recomendamos Porque sería injusto saber de la existencia de este álbum y no hacer lo posible para que otros experimenten su capacidad de sacarnos de la realidad y de meternos en un oscuro callejón de turbio aspecto pero tan encantador y magnético como sólo lo desconocido puede ser.

Posiblemente la banda sonora de The Hot Spot no figure entre los álbumes de referencia de los fans de Miles Davis, y tampoco entre los de los seguidores de John Lee Hooker. Quizá no figure entre los preferidos de nadie, y no es que esté mal. Hay tanta música de ambos dando vueltas por ahí, que se hace difícil definir qué obras de cada uno ocuparían sus podios de trascendencia. Pero debería…

La tarea se hace más difícil aún si al escuchar, además de poner el oído, uno pone el alma. Porque puede que para las orejas, algo suene igual cada vez que entre, pero el alma siempre percibe distinto a las veces anteriores. Y más con un disco como The Hot Spot, que es puro sentimiento.

El trabajo surgió como un encargo del realizador Dennis Hopper, para una película que fue titulada en castellano como Zona caliente y que no facturó en las boleterías más que el 10 por ciento de su presupuesto. Quizá otro habrá sido el cantar si Mickey Rourke y Debra Winger hubieran aceptado ser parte de la propuesta, y el director no se hubiera tenido que conformar con un Don Johnson recién salido de su etapa División Miami y Virgina Madsen como partenaire. Era lo que había…

Pero la música… Ahí sí que Hopper se dio un lujo que más de uno le debe seguir envidiando tres décadas después, en su ausencia. El hombre, que por entonces cargaba ya con una extensa trayectoria y unos 53 años, juntó a Hooker con un par más de glorias del blues, Tah Mahal y Roy Rogers (nada que ver con el cowboy de las películas del Lejano Oeste), les sumó la base de Earl Palmer y el bajo de Tim Drummond, además del teclado de Bradford Ellis.

Así es la tapa de “The Hot Spot”.

Pero no se quedó ahí. A esa fantástica cumbre blusera, Hopper le agregó la presencia de Miles Davis, que completó un combo que hace de la música de Jack Nitzsche, quien figura como compositor, algo más que una obra de arte. En verdad, cuesta un poco creer que alguien haya compuesto eso que tocan esos monstruos, y uno tiende a pensar -o quiere que sea cierto- que es mucho más el fruto de una humeante y ardiente improvisación.

The Hot Spot es una adictiva poción de música que parece que sale de alguna profundidad a la que jamás podremos acceder. A lo largo de 40 minutos, la voz de Hooker, que apenas arrastra unas pocas palabras y acompaña sus ligados eternos con sonidos de honda gravedad, el dobro de Mahal y el slide guitar de Rogers crean una atmósfera que invita a dejar apenas una insinuación de luz y a abrir todos los sentidos para darle al bienvenida al Miles más blusero de toda su trayectoria.

No importa demasiado que los títulos de los tracks sean Harry’s Philosophy, Coming to Town, Sawmill o Moanin’. A lo sumo Bank Robbery se destaca por romper con cierta continuidad que se establece a lo largo del álbum, del mismo modo que lo hace Gloria’s Story, que recuerda por un instante a la intensa Calling You, de la banda sonora de Bagdad Cafe.

Pero el atractivo de The Hot Spot no está en el tema por tema, ni en alguno de ellos en especial, sino en la maravillosa combinación de estilos que da como resultado un irresistible cocktail del mejor blues que se haya grabado. Y que está buenísimo no perdérselo.

E.S.

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