Cuarentena por coronavirus: Bryan Adams y su síntesis perfecta de rock y baladas imbatibles



Por qué te lo recomendamos Se trata de un show mítico, que el artista canadiense dio mientras surfeaba la cresta de la ola de popularidad y masividad, amparado por su imagen de eterna juventud, respaldado por un manejo impecable de la escena y, sobre todo, por un set de canciones que puso en los walkmans de mucha gente del planeta a lo largo de, para entonces, una intensa tocada y media de carrera.

Bryan Adams es de esos cantantes y autores que todos conocemos. Aún quienes supongan que no es así, seguramente escucharon parte, o al menos un par de temas de su extensa discografía, jalonada por grandes hits repartidos entre baladas románticas hasta lo indecible y rockanroles ATP, tan radiables para cualquier FM de amplio espectro como potables para un buen simulacro de pogo.

De todo eso hay, en equilibradas dosis, en Wembley 1996, un show grabado el 27 de julio de ese año en el histórico estadio londinense, en el marco de su gira de presentación del álbum 18 ‘Till I Die, que a sus 37 años lo muestra en excelente forma como cantante, acompañado por una banda contundente, de esas que siempre da gusto escuchar.

La secuencia es la habitual para lo que se espera de la presentación de cualquier rock/pop star que tiene que alternar algo de su nuevo material con aquellos grandes éxitos obligados, que en el caso de Adams, lo llevaron a meter en el Wembley nada menos que 70 mil personas en una misma noche.

El comienzo es demoledor, con The Only Thing That Looks Good On Me Is You, Do To You, el rockazo Kids Wanna Rock, el mid tempo Can’t Stop This Thing We Started y ese típico producto pop/rock que es This Time, que con su aroma a primeros ‘80 cierra un primer bloque que hace que uno imagine cuánto llevaría transpirado al cabo de esos primeros 25 minutos de show.

18 ’Til I Die es de esos temas que casi que obligan a sumar la voz a su estribillo dejando exhausta la voz, que tendrá su rato de recuperación mientras Have You Really Loved a Woman? aparece como la primera balada de la lista. La calma dura un rato, Touch the Hand la interrumpe y abre el camino para Cuts Like A Knife, otro hitazo.

A esta altura, resulta imposible no seguir adelante en compañía de Adams. Y está muy bien, porque la secuencia casi inmediata es absolutamente imbatible: Somebody -esa de “I need somebody, somebody like you”-, la súper balada (Everything I Do) I Do It For You y otro poprock irresistible: Run to You.

Es cierto que hay algunas canciones que pasarán de largo sin demasiada pena, y tampoco mucha gloria que digamos, pero no son más que tres o cuatro, hasta que Summer Of ’69 sacude la modorra y la recta final vuelve a ganar la parada: para All For Love conviene tener un encendedor cerca, que un candil en la oscuridad queda mucho más lindo que la luz del celular más caro de la historia.

Let’s Make A Night to Remember tiene toda la épica necesaria que una canción necesita para que dos (o tres, o más) alguienes se enamoren. O reenamoren. I Fought the Law es el gran último grito de rebeldía rockera, casi ‘clashera’, del álbum, casi clashera, y Heaven es un broche de oro fenomenal.

Así es la tapa de “Wembley 1996”, de Bryan Adams.

E.S.

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