Crisis argentina: “En el largo plazo los pueblos obtienen lo que merecen”



Todo argentino en edad madura sabe cómo es la economía donde vive y sus riesgos. La Argentina es un Mercado Emergente y tiene todas las características de un país subdesarrollado. Esto significa economía inestable con irresponsabilidad fiscal y desequilibrios monetarios.

Además de una justicia débil e ineficiente, bajos niveles de educación, instituciones endebles, desempleo y economía marginal junto a un sistema financiero poco profundo. Otros de sus rasgos son un sistema electoral poco transparente, corrupción y, sobre todo, un permanente desacuerdo social.

¿Tendremos los argentinos en algún momento un líder capaz de liberar las tremendas fuerzas del pueblo argentino unido? Todos estamos de acuerdo en algunos conceptos básicos, pero ninguno de los políticos que votamos logra hacernos dar cuenta de esto.

¿Sabremos votar? ¿Sabremos exigir a nuestros políticos una gestión a la altura de las circunstancias? ¿Podría la clase política argentina gobernar en países como Japón, Alemania, Inglaterra, Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos o Canadá del modo que lo hace frente al pueblo argentino? ¿Votarían estos pueblos a candidatos con el perfil de los nuestros?

Alberto Fernández y Mauricio Macri.

El norte no debería ser tan difícil de imaginar en cuestión de desarrollo económico. Aquí no se trata de liderar mundialmente en materia de avances tecnológicos, o de aportar al mundo descubrimientos. Basta con analizar y copiar experiencias de éxito y ordenamiento en países que vemos con admiración.

Si se estudian tales experiencias, la lista de elementos a imitar y en donde deberíamos unirnos debería incluir cuestiones como una mayor apertura hacia la inversión extranjera que nos ayude a desarrollarnos; leyes laborales flexibles que estimulen el trabajo, reduzcan los riesgos de contratación y mitiguen la industria del juicio; una baja carga tributaria que mejore la rentabilidad de quienes toman riesgo; mayor responsabilidad fiscal con un Estado que tienda siempre a centrarse en la educación, justicia, salud y seguridad.

Y que ese mismo Estado deje al sector privado crear empleo genuino en vez de generar el éxodo de líderes, empresarios y capitalistas que deberían ser el motor de la economía.

También es fundamental lograr dar educación a nuestros sindicatos en torno a cómo se genera el empleo que todos queremos. Deberíamos lanzar medidas tendientes a establecer un mercado cambiario unificado y de flotación arbitrada, apoyar con determinación al sector exportador como creador de empleo y debilitar la creación del empleo público. Además de debilitar o anular los fueros políticos. Se trata de generar identidad nacional en algunos aspectos básicos para luego sujetar el timón del barco en el tiempo y ver los resultados con claridad.

El gobernante que no comprenda estas cuestiones tropezará siempre con la misma piedra y tendrá un fracaso asegurado, sin importar su bandera política. Tampoco será digno de conducir el destino de un pueblo que debe madurar y saber exigir a sus mandatarios y jueces, pues es aquí donde todo radica; debemos madurar como equipo y centrarnos en nuestra tarea, porque, en el largo plazo, los pueblos obtienen lo que merecen y cosechan lo que siembran.

Leonardo Schwarzmaier

ls@lbsa.com.ar

OTRAS CARTAS

Sobre el deterioro de los billetes de 10 pesos

Billete de 10 pesos. Foto: Prensa BCRA.

Me parece que toda iniciativa que tengamos en favor de nuestra salud durante la pandemia de Covid 19 tiene un problema adicional. Ese escollo, que evita los buenos resultados, se relaciona con el hecho de seguir pasando de mano en mano los billetes de $10.

Estos papeles, si no traen junto a ellos el coronavirus, enferman. Sólo ver la suciedad y el deterioro que contienen provoca náuseas.

Creo haber escuchado alguna vez que iban a hacer, o que ya hicieron, monedas de ese valor. Si ya fueron acuñadas, agradecería que alguien me informe adónde fueron a parar las mismas.

Daniel E. Chávez

edchavez58@yahoo.com.ar

Pide que Transporte ayude a los “locos por las vías”

El lector rescata la existencia de grupos de personas desinteresadas que en las líneas férreas “realizan mejoramientos de las traza reparando vías o colocando durmientes”.Foto: Mauricio Nievas.

Esta inquietud está también relacionada con mi hobby, pero no son los banderines ni pines. Hablo del del ferrocarril: máquinas, vagones, estaciones y ferro modelismo.

¿Ustedes saben cuántos grupos hay en nuestras redes sociales, especialmente en Facebook, dedicados al ferrocarril? Muchos se relacionan con los ramales abandonados y perdidos. Los que son parte de estas páginas realizan mejoramientos de las traza y lo hacen reparando vías, colocando durmientes, entre otras tareas.

El fenómeno ocurre en toda nuestra Argentina. En el Ferrocarril Belgrano, Roca y Mitre. En Mendoza, Buenos Aires, Entre Ríos. Sin contar los sitios o páginas que no debo conocer.

Sábados y domingos estos héroes del ferrocarril salen a desmalezar y a desenterrar vías. Las recorren con unas zorras en algunos casos fabricadas por ellos mismos.

Con la cantidad de material rodante, en algunos casos en buen estado, al Ministro de Transporte, o algunos de sus altos funcionarios, ¿no se les ocurrió cederles en comodato, o donarles, estas máquinas y vagones para seguir soñando? Seguro que hay impedimentos burocráticos, pero con un poco buena voluntad y charlando con estos “locos por las vías”, podría ser posible. Ojalá esta propuesta tenga eco en el Ministerio de Transporte.

Darío Nicolás Moccia

moplanos@gmail.com

“Ahora Dios es el Estado y la religión se llama política”

Sesión virtual en la Cámara de Diputados de la República Argentina.

¡Dios es el Estado! Tiene todas sus características. Por ejemplo, el Estado todo lo puede, hasta inaugura varias veces la misma obra pública. Todo lo perdona, sobre todo a los que más delinquen y hasta los saca de la cárcel. Ni hablar si sos corrupto, ahí sos un mártir.

Es bondadoso, despilfarra bondad diría, da más de lo que recibe. Está en todos lados. Todo lo controla a través de la AFIP. ¡Sí! ¡Dios es el Estado! Pero es curioso. ¿Por qué cuando lo llamás por una emergencia nunca aparece? Él obra siempre de forma misteriosa.

Y hace milagros. Una vez hizo que un dólar valiera un peso. Y en otra ocasión hizo que se pudiera comer con seis pesos al día.

No me creés. Pues mirá a sus ángeles allí en las alturas, bien lejos de la vida terrenal, en otro plano. Esos funcionarios públicos electos que no dejan de alabar al Estado y hablar en su nombre. ¡Y ojo con aquellos! Son los ángeles caídos, demonios que buscan ganar la pelea por las almas de la gente. Se les llama la oposición.

“Cada dos años se festeja la Pascua: las elecciones”, compara el lector. Foto: DPA/Fernando Gens.

También hay un redentor, encarnado en la figura del presidente, cúmulo de todas las virtudes, una persona humilde que se sacrifica por todos, hasta que termina su mandato y viene el próximo salvador por cuatro años más.

En la tierra están sus iglesias, esos partidos políticos que dicen tener la verdad revelada. Cada dos años se festeja la Pascua: las elecciones.Ni se te ocurra ser un pecador, criticar al presidente o sus ángeles, no se te dé por ser políticamente incorrecto o librepensador. Esas cosas son intolerables porque “al enemigo ni justicia”. Pero siempre podés arrepentirte, confesarte, adoptar la doctrina estatal, alabar al gobernante de turno. Si te portás bien y rezás lo suficiente hasta te pueden dar un cargo en la administración pública.

Y no te olvides de pagar el diezmo. O más bien IVA, Ganancias e Ingresos Brutos. Es un poco más del diez por ciento, ¡pero el Estado lo vale!

Dios ya no es Dios, ahora Dios es el Estado y la religión no es religión: ahora se llama política.

Juan Ignacio Ibarra Fretin

juan_i87@hotmail.com

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