Coronavirus y teletrabajo: El futuro llegó como no lo esperábamos



Nos encontramos en plena evolución laboral y los beneficios que trae son inimaginables. La llegada del coronavirus trajo cambios radicales en nuestras vidas, en especial en lo laboral. Estándares globales y prácticas milenarias que teníamos, como el ir religiosamente a nuestras oficinas al menos cinco días a la semana, cumpliendo a rajatabla la jornada laboral y fichando nuestro horario, entre otras costumbres ,quedaron, de un día para el otro, obsoletas.

“La llegada de la pandemia obligó a las compañías a una evolución forzada”, dice el lector.

Sabíamos que este cambio se aproximaba y éramos consciente del mismo hace más tiempo de lo que creemos. En cada debate sobre las costumbres laborales escuchábamos nombrar “el trabajo del futuro”, pero ese “futuro” nos daba la sensación de tenerlo tan cerca y tan lejos al mismo tiempo. En los últimos años el trabajo remoto se ha estado asomando lentamente en los rubros menos estáticos tales como el diseño, el trabajo independiente, la consultoría, marketing, publicidad o sistemas, entre otros. Pero sectores como el sistema financiero o las áreas administrativas se encontraban más reacios a impulsar esta modalidad .

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Sin embargo, la llegada de la pandemia obligó a las compañías a lo que llamo una Evolución Forzada del Trabajo. Toda la industria en su totalidad se vio afectada a este cambio y forzada a cambiar, a evolucionar su modalidad de trabajo y, con ello, nos vimos obligados los empleados a adaptarnos y conocer esta nueva forma de trabajar.

¿Era acaso necesaria esta evolución? Yo creo que sí, y más temprano que tarde. Entonces: ¿cómo sigue esto? Sería ilógico y equívoco retroceder esta modalidad una vez que pase la tormenta. El mercado cambió y con él la manera de trabajar. Los costos fijos que pueden llegar a ahorrar las compañías en cuestiones edilicias, compras de materiales de oficina, energía, entre otros, es otro de los incentivos que impulsan a que no haya un retroceso.

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Ademas, muchas empresas encuentran un aumento en la productividad en sus empleados al trabajar de manera remota. El tiempo que ahorra una persona en ir y volver a sus trabajos, descomprimiendo el tráfico y reduciendo la contaminación en las grandes ciudades son algunos de los incentivos que tenemos que tener en cuenta como sociedad. La lista es grande y el desafío mayor.

Sin dudas que todo cambio importante que trae oportunidades conlleva también amenazas que deben ser analizadas y tomadas en cuenta para el futuro, tales como la ciber seguridad o el manejo de equipos de trabajo en los que quizás el encuentro personal sea una vez al mes.

Un desafío muy interesante que llevará victoriosos a aquellos que se sumen a este cambio creando nuevas y mejores formas de trabajar y al peor de los escenarios a los que se rehúsen a participar en él.

Rafael Klappenbach

rafaelklappenbach@hotmail.com

OTRAS CARTAS

Voces y matices sobre la vigencia de la cuarentena

Los alcances del aislamiento dispuesto por los gobiernos para controlar el coronavirus generan discrepancias. (Foto. Reuters/Agustin Marcarian)

“Que no se extienda en el tiempo”. Como abogado especialista en derecho laboral y civil quiero que se abra un debate por el tema de la extensión de la cuarentena. Coincido con las medidas de distanciamiento personal, en comercios y transportes en forma transitoria; y los trámites a distancia. Pero no puede extenderse mucho tiempo el cierre de actividades. Los profesionales independientes, pequeños comerciantes cerrados, talleres, prestadores de servicios y todo persona autónoma que no sea de las actividades autorizadas, estamos impedidos de trabajar, y ello no puede extenderse mucho más, porque no tenemos sueldo y generamos nuestros ingresos en el trabajo diario. En concreto hay que continuar con el distanciamiento y la prevención y el testeo, en los lugares de mayor riesgo en AMBA, pero la gente con cuidado debe volver a trabajar.

Octavio Giussani

octavio.giussani@yahoo.com.ar

Mirá también La ciencia avala el confinamiento. La magnitud de la pandemia del coronavirus está llegando con toda su fuerza. Muchos más infectados, muertos y preocupados por la situación económica. Todo sumado a la desinformación que producen las redes y pésimos comunicadores carentes de saber científico. Fogonean la ruptura de tanto esfuerzo fundados en un nuevo orden mundial, la inexistencia de la enfermedad y la instauración de un régimen totalitario. Estos pocos no advierten que desde China hasta Estados Unidos padecen la enfermedad y que en lo nacional los diferentes espacios políticos y en las diferentes provincias lograron consensos para trabajar en pos de mitigar todo lo que se pueda los efectos del coronavirus. La grieta se ensanchó, pero de forma aún más peligrosa con marchas que rompieron la cuarentena. Los otros, quienes mantenemos el confinamiento sustentados en la ciencia que avanza, retrocede y duda, entendemos que la salud es el más importante de los valores en la escala de cualquier ser persona.

Roberto Peláez

robertopelaez3@yahoo.com.ar

Pide controlar sólo grupos de riesgo. Si el aumento de casos de Covid-19 se da en cárceles, geriátricos y barrios populares, propongo que los controlen exhaustivamente y/o aíslen solo a ellos. Al resto de los ciudadanos, comerciantes o empresarios, que nos dejen cuidarnos solos. Confíen en nosotros, señor Presidente y gobernadores. No somos suicidas, ni asesinos, ni inconscientes. Confíen en que nosotros nos vamos a cuidar.

María Esther Fregenal

mefregenal@yahoo.com.ar

Señala incongruencias en las restricciones de movimiento

Controles en las calles para evitar desplazamientos no autorizados.(Foto: EFE/ Juan Ignacio Roncoroni)

Últimamente estoy viendo la implementación de las restricciones de transporte y por ende del trabajo y del ejercicio de las actividades comerciales y civiles en “procura de la conservación del bien mayor de la salud pública”.

Bien. Excelente. Estoy completamente de acuerdo y felicito a las autoridades y a todos los ciudadanos por los resultados obtenidos.

Por otro lado, se restringe el ejercicio del trabajo honesto de actividades, algunas artesanales, como peluquerías, zapaterías, consultorios jurídicos. Pero sí se ha permitido la liberad “vigilada, supervisada” de reclusos que, por cuestiones “presupuestarias”, nadie controla.

Silvia Domínguez

silviaam47@hotmail.com

Cuestiona que no sean parejas algunas prohibiciones

Comercios cerrados por la cuarentena. (Foto: Guillermo Rodríguez Adami)

En las últimas semanas se produjo una leve apertura comercial en la Ciudad de Buenos Aires. En dicha apertura tanto el rubro indumentaria como calzado fueron excluidos. El argumento de los expertos fue contundente: el contacto de la ropa y el del calzado con el público es un foco de infección.

Para mi sorpresa, el día domingo concurrí a un supermercado en donde pude observar muchísima cantidad de indumentaria y también de calzados. Lamentablemente, no todos tenemos los mismos derechos.

Jorge Said

jorgehsaid@hotmail.com

Una reflexión sobre los barrios populares

Trabajos para combatir el coronavirus en Villa Azul, ubicada entre Quilmes y Avellaneda. (Foto: EFE)

Cargo muchos años en mi espalda. En los años 50 se escondían a las “villas miseria”. Una película, por ejemplo, las estigmatizaba ya que hablaba de un barrio donde construyeron una pared para que los turistas no lo vieran. El film, de 1958, es Detrás de un largo muro, dirigido por Lucas Demare.

Los sucesivos malos gobiernos hicieron crecer exponencialmente a estos barrios pobres. Ahora no los pueden esconder. Mucha gente viven en esta miseria. Reaccionemos.

Guillermo Jorge Malter Terrada

happydoc17@gmail.com

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