Coronavirus y política: “Piden usar el codo para saludar, pero siguen a los codazos”



Mucho se ha escrito y hablado en estos días sobre el impacto de la pandemia en nuestra vida social. Infinidad de artículos, editoriales y testimonios de eruditos iluminándonos sobre nuevas formas de relacionarnos que han llegado para quedarse. La llamada “nueva normalidad” nos hace sentir parte de un hito histórico.

Somos testigos -y muchos víctimas- de una pandemia global. También testigos, víctimas y victimarios de un flujo de información abrumador, desde y hacia cualquier parte del mundo y por todos los canales de comunicación. Vivimos minuto a minuto el conteo de infectados, de muertos, de camas disponibles, las comparaciones entre países, ciudades, continentes, otras pandemias.

Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta.

Somos todos expertos en infectología, manejo de crisis, política económica y sanitaria. En Argentina aún más. Vimos el tráiler europeo y nos creemos estrategas. Nos emocionamos con los aplausos del viejo continente y replicamos enseguida el gesto, aunque resultara a destiempo. Nos importa muy poco resolver los problemas de fondo.

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Así, en nuestro país, al menos, no creo que estemos dando muchas señales esperanzadoras acerca de la sociedad post-pandemia que tantos plantean en un tono casi idílico. La famosa grieta de la que nos enamoramos hace años está más vigente que nunca. Y en este caso no podemos echar muchas culpas para arriba. Equivocados o no, los responsables políticos que tienen autoridad sobre los distintos distritos han mantenido una cierta cohesión acerca de la estrategia a seguir, dejando en segundo plano su pertenencia partidaria.

Pero como si fuéramos el público de una pelea de boxeo, muchos sienten haber pagado su entrada para ver sangre y no van a parar hasta que eso ocurra, más allá de que ninguno de los contrincantes quiera subirse al ring.

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Este clima de hostilidad creciente viene ganando terreno para conseguir su cometido: saciar el morbo de lucha política berreta que tanto criticamos y tanto nos encanta. Y esta tendencia envenenada de las bases cibernéticas de las redes sociales ya envalentonaron a ciertos personajes políticos que empiezan a levantar la voz para capitalizar votos.

Algunos nos quieren convencer de que Alberto Fernández es Stalin, que prácticamente inventó el Covid-19 para llevarnos hacia la tierra prometida: Venezuela. Lo raro es que cuente para esa travesía con opositores como Horacio Rodríguez Larreta y otros gobernadores e intendentes cuyas medidas tienen sintonía con la propuesta nacional.

Y en ese juego, por supuesto, entran los fanas oficialistas a responder con argumentos igualmente pobres e improductivos, pero de mucho rating. Seguramente los tendríamos acusando a Mauricio Macri de facho si hubiera sido él quien decretara las restricciones actuales.

Así estamos. Nuestro bendito país nos hace partícipes de esos debates enloquecidos que ya forman parte de nuestra identidad. Mientras tanto, quienes intentemos pensar y decir cosas sin inyectarnos veneno partidario seremos tildados de tibios o utilizados por ambos extremos para ponernos su camiseta si acordamos en algo o escupirnos en la cara como enemigos si osamos disentir.

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En estos tiempos se recomienda usar el codo para saludarnos. Pero muchos parece que prefieren seguir repartiendo codazos.

Agustín Ribero Nogueira

agustin.ribero.nogueira@gmail.com

OTRAS CARTAS

La obra voluntaria de Las Rosadas en los hospitales

Maternidad Sardá. (Foto: Churba)

En el artículo de la revista Viva del domingo 14 de junio “Parir en Pandemia” se menciona a la Maternidad Sardá como ejemplo de trabajo en equipo y como una “familia” que funciona para brindar atención de excelencia y apoyo a los pacientes.

Las Rosadas, como nos conocen en este hospital, somos parte de esa familia desde el año 1982. Desde ese momento acompañamos a las mamás y a sus bebés brindándoles apoyo en todo lo que necesiten.

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La Residencia de Madres es un espacio brindado por el hospital con acceso a neonatología sin restricciones para que las mamás estén con sus bebés.

Está comprobado que la cercanía de la mamá impacta de manera significativa sobre la recuperación del bebé y su salud. Muchas veces la situación económica y social de las madres no permite que puedan quedarse cerca del hospital mientras su bebé se encuentra internado y esta es la problemática que la Residencia busca resolver.

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Las Rosadas estamos a cargo en forma total y directa del funcionamiento de cinco Residencias para Madres que no podrían funcionar sin voluntarias que todos los días brindan su tiempo y experiencia. Allí, durante toda su estadía las acompañamos, contenemos y capacitamos para enfrentar el futuro, además de brindarles todo lo que necesiten para ellas y sus bebés.

Las Rosadas estamos presentes en siete hospitales y en un centro de estimulación. Nuestro modelo es replicado en diferentes centros de salud del país y en algunos con nuestro asesoramiento.

Adriana Saluzzi

Presidente

info@damasrosadas.org.ar

Se queja del aumento en el precio de electrodomésticos

La lectora asegura que algunos electrodomésticos aumentaron casi 50% en menos de un mes. (Foto: Xinhua/Martín Zabala)

Vivo a unos 100 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires. Hace tres semanas averigüe el precio de un pequeño electrodoméstico que deseaba adquirir. En esta semana fui decidida a comprarlo, con la seguridad de que podría haber habido algún incremento, pero me encontré con una suba del 40 a 50%, según la marca y modelo. Hace menos de 20 días valía $6.600 y cuando fui, $11.000. Tuve que renunciar a esa compra que tanto anhelaba.

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Fue una desagradable sorpresa ese aumento abusivo, desproporcionado, exorbitante. Considero que no debería permitirse, más aún en estos momentos tan difíciles y con una recesión evidente. Si se los negocios quedan sin clientes y tienen que cerrar sería bueno que hagan una autocrítica empresarial.

Elsa Parrella

elsabp@yahoo.com

Asegura que sin controles se disparan los contagios

Testeos en Barrio San Jorge, Tigre. (Foto: Luciano Thieberger)

Soy vecino de El Talar y vivo a una cuadra del Barrio San Pablo. Hace un mes escribí una carta en la que hacía observaciones sobre el manejo de la cuarentena en Tigre. Quiero decir que en un comienzo se observaron medidas excelentes, pero con el correr de los días se relajaron los controles.

Hoy debo reenviar el reclamo porque las consecuencias las estamos afrontado ahora.

En el primer mensaje remarqué que los negocios permitían el ingreso de personas sin tapabocas y que se veían chicos menores en la calle, en bicicleta o en rollers. También circulaban adultos sin tapabocas.

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En aquella carta anticipaba que estos incumplimientos, y otros más, ocasionarían consecuencias nefastas en el cuadro sanitario local, provocando focos de contagio. Reitero las propuestas. Debe haber una consigna policial en cada barrio haciendo cumplir las normas de la cuarentena. Tienen que haber voluntarios concientizadores trabajando en la calle. De nada sirve tener móviles hermosos si los agentes van siempre con los vidrios altos o jamás se bajan del móvil.

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Por otra parte, cuando uno circula en bicicleta por la vereda del paseo Victorica, el móvil policial reacciona haciendo cumplir la normativa de no circular en bici por allí. Pero si ven personas sin barbijos, comerciantes que les permiten en ingreso a su local o hay fiestas en barrios, no intervienen.

Los recursos para hacer cumplir las normas están, solo hace falta activarlos.

Carlos Campos

carlosacampos@hotmail.com

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