Coronavirus: “La pandemia expone las debilidades de la Argentina”



Alertados sobre la epidemia del Covid 19 las autoridades decretaron una temprana cuarentena. Esta medida fue fundamentada en la necesidad de preparar el sistema de salud para evitar la saturación del mismo ante una inevitable ola de contagios,y la evidente experiencia de otros países.

Inicialmente solo el Malbrán contaba con un laboratorio para el método PCR para detectar el virus. Pasaron dos meses para poder poner en marcha el método en varios más. Se logró aumentar un 30% las camas de terapia intensiva, pero es imposible generar el recurso humano para sostener su funcionamiento.

La formación de médicos, enfermeros y kinesiólogos lleva varios años. La dura y estresante carga de trabajo y los bajos salarios, tanto en el sector público, de la seguridad social y privado no estimulan la elección de esa especialidad. Se habilitaron también hospitales modulares y hoteles para pacientes que no requirieran cuidados críticos, muchos ni se usaron, como Tecnópolis.

Después de más de 200 días de confinamiento los resultados no son los mejores. El pico no llega y no sabemos cuando termina, con el retroceso de la economía y la incertidumbre que esto genera.

Un paciente con Covid-19 camina durante su cuarentena por Tecnópolis. El lugar se reconvirtió en un centro de aislamiento para pacientes leves. Foto: EFE/Juan Ignacio Roncoroni.

Los motivos son la fragmentación del sistema de salud y la falta de una política de atención primaria y medicina preventiva. No la tienen las 300 obras sociales, muchas muy chicas e ineficientes para brindar atención eficiente, oportuna y de calidad.

Sanatorios privados y sistemas de medicina prepaga, con mejor hotelería y mayor complejidad, pero sin las herramientas para la prevención.

Es nuestro sistema público también fragmentado con hospitales nacionales, provinciales y municipales, desfinanciado y desarticulado el responsable último de frenar la expansión de la epidemia. Para eso necesitamos herramientas que no tenemos. Un ejército de agentes sanitarios capaces de desplegarse en el territorio para detectar, testear, aislar a los contactos estrechos y así frenar la explosión de la peste. Complementado con muchos más laboratorios.

Se testea poco. Estamos en un 50% de positividad. Es probable que haya 10 veces más de contagiados que los oficializados. La demora en los resultados impide aislar a tiempo. Las diferencias en el número de muertos tiene que ver con la demora en los laboratorios y la fragmentación del sistema. Deberíamos reflexionar sobre la necesaria reforma de nuestro sistema de salud, caro e ineficiente para dar respuestas, con bajísimos salarios y altos grados de precarización laboral.

Luis Canievsky

luiscanievsky@gmail.com

OTRAS CARTAS

“No permitamos que nos mientan”

“Cuidarnos con higiene, agua y jabón, alcohol y distanciamiento es el único camino por el momento para recuperar el abrazo”, dice la lectora: Foto: The New York Times / Alex Welsh.

Desde la postura de una vecina más de nuestra vapuleada ciudad de Rosario, pido cautela en el posicionamiento frente al Covid 19. Los rumores de drogas que curan milagrosamente y de vacunas salvadoras, que recorren redes sociales y medios de información nos impulsan a creer que nos aproximamos al final de esta pandemia que azota nuestras vidas y la vida del país.

No nos dejemos engañar por algunas mentes perturbadas que se aprovechan de la necesidad de todos.

La curva de contagios está bajando muy despacio, esa es la única realidad. No es un rumor. Ello debe impulsarnos a incrementar aún más ese descenso, cuidándonos con higiene, agua y jabón, alcohol y distanciamiento. Es el único camino por el momento para recuperar el abrazo postergado, las reuniones con nuestros afectos, el trabajo, la educación y todo lo que perdimos.

No permitamos que nos mientan mientras esperamos el triunfo de la ciencia y la pandemia pase a ser solo un feo recuerdo del pasado.

Edith Michelotti

ediluobs@hotmail.com

Es monotributista y le niegan la afiliación a una obra social

“¿Por qué debo seguir esperando para afiliarme a la obra social elegida cuando me anoté en el monotributo en octubre de 2019?”, se pregunta la lectora.

Me pongo en contacto con los medios de comunicación porque estoy desesperada y sigo pasos legales desde febrero de 2020 hasta hoy, 2 de noviembre. Mi hija Lucía Emma Sosa y yo, Ariana Napolitano, no tenemos obra social desde octubre del año pasado. La Obra Social de Pasteleros no nos quiere afiliar por ser monotributista.

Hice el reclamo en la Superintendencia de Salud en febrero de 2020 con el número de reclamo 198238/20. Cuando volví a la obra social me contestaron que sólo con la resolución final del reclamo me iban a afiliar.

El 25 de junio, en plena cuarentena, seguimos por la vía legal según la Superintendencia de Salud con el Expediente 2020-40667597 / Administración Pública Nacional.

Supuestamente nos iban a afiliar, pero cuando fui a anotarme a la calle Sarmiento al 4400 de la Ciudad de Buenos Aires volvieron a informarme que solo me afiliarían con la resolución final del caso. Quiero aclarar que para la Obra Social la inscripción de monotributistas solo se puede hacer el último jueves de cada mes.

¿Por qué debo seguir esperando para afiliarme a la obra social elegida cuando me anoté en el monotributo en octubre de 2019 habiendo abonado todos los meses el mismo?

Nos tuvieron toda la cuarentena sin una obra social. ¿Puede ser que sean tan inhumanos y tengan tan poca empatía como para dejar a una madre soltera con su hija sin cobertura médica?

Por otro lado la intervención de la Superintendencia debería determinar la inmediata afiliación. ¿Por qué dan tanta vueltas?

Espero no necesitar asistencia médica porque me negaron desde octubre 2019 la afiliación a la obra social elegida. Si alguien puede hacer algo, estaría muy agradecida.

Ariana Napolitano

tcelia@ymail.com

“Una sociedad que no termina de aprender”

Incendios en el Delta de San Fernando.

Las escenas cotidianas dan cuenta de las barbaridades y los disparates que llevan a cabo millones de argentinos en diferentes situaciones. Sólo basta con observar y analizar los hechos para saber por qué a esta sociedad no le va bien en comparación con otras, donde prevalece la consciencia y cordura.

El comportamiento, en líneas generales, es el espejo del país. Qué duda cabe. Allí se ven reflejadas las actitudes desacertadas, desmedidas, inescrupulosas, irracionales de mucha gente. Cabe preguntarse qué ocurrió en las últimos 50 o 60 años para que no se hayan formado, profesionalizado, ciudadanos más comprometidos con conductas ejemplificadoras en el conjunto social.

Cuáles fueron los motivos del surgimiento de generaciones que cultivan el odio, que desprestigian a las instituciones, que no respetan al prójimo, que protagonizan episodios lamentables sin sonrojarse. Son algunos de los interrogantes que nos formulamos quienes entendemos que una Nación es construida por quienes la habitan.

El espejo del país es el resultado de una sociedad que no termina de aprender las normas de conducta y de convivencia. Los ejemplos sobran, pero podemos citar algunos como los incendios intencionales en las islas, la desobediencia a las medidas de seguridad para no contagiarnos de Covid 19, la vergonzosa escena protagonizada por un diputado en pleno debate parlamentario. Esto y mucho más nos obliga a decir que en estas condiciones es impensable un mejor país.

Marcelo Malvestitti

marcelo.malvestitti@gmail.com

“¿Cuando llegará el siglo XXI a los bancos?”

En el siglo XXI seguramente tendremos acceso a nuestras cuentas mediante nuestra huella digital, que en los aeropuertos ya se usa. Estoy deseando que llegue el siglo XXI.

Graciela Piccioni

piccionigraciela@gmail.com

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