Coronavirus en el Conurbano: la interna entre los intendentes que presiona a Kicillof, ¿volver a fase 3 o aguantar una semana más?



“En cinco o seis días más vamos a poder medir la efectividad de la cuarentena y ver si bajaron los contagios de coronavirus”, había asegurado la ministra de gobierno bonaerense, Teresa García, el 4 de julio. “A partir de el fin de semana (por viernes 10) podremos empezar a ver si la decisión de volver a la fase 1 está dando los frutos esperados o no”, señaló el infectólogo Eduardo López, uno de los principales asesores del Gobierno Nacional.

Es decir, la posibilidad de regresar o no, a partir del 17 de julio, a un confinamiento algo más relajado depende del curso de la pandemia, según los datos oficiales de contagiados, que se publiquen desde este viernes. Pero al parecer, la mayoría de los intendentes del Conurbano ya decidieron que habría que hacer después del 17 de julio.

Mapa de la cantidad de contagiados de Covid cada 100.000 habitantes por municipio hasta el jueves 9 de julio.

Los jefes del GBA se diferencian entre los que patalean en volver (si fuera por ellos lo antes posible) a una fase 3 y los que presionan para aguantar (pase lo que pase) una semana más en la fase 1. La división es marcada, aunque en un brazo de la balanza se concentren más intendentes que en la otra.

Axel Kicillof, estaría dispuesto a volver a una fase más flexible a pesar de que varios intendente le piden estirar una semana más las fase 1.

​ ¿Si dependiera de usted, y con los datos de contagiados que hubo en su municipio desde que se volvió a la fase 1 hace diez días, qué haría? De 13 jefes del GBA consultados por Clarín, nueve no dudaron en la necesidad de salir del confinamiento estricto. El resto, en cambio, son más cautelosos y hasta le dicen a Kicillof que lo más prudente sería extender una semana más antes de romper la cuarentena más rígida que arrancó el 1° de julio.

Los intendentes de Juntos por el Cambio, y también varias de sus principales figuras, apoyan la decisión de Larreta de flexiblizar la cuarentena

“Más allá de las divergencias e internas, hay algo que todos los intendentes tenemos muy claro: nadie quiere ser el primer municipio en tener un muerto de coronavirus en la guardia porque no hubo camas para poder internarlo en terapia intensiva”, señala un jefe peronista de una de las comunas más populosas del Oeste.

En el grupo que defiende (y hasta reclama) el regreso a la fase 3 están todos los municipios gobernados por el PRO o la oposición (San Isidro, Lanús, Tres de Febrero, Vicente López y San Miguel). También la mayoría de los peronistas como Morón, Escobar, Almirante Brown, Ezeiza, Florencio Varela y José C. Paz.

El puñado de intendentes que, preocupados por los datos de los últimos 10 días, se inclinan por estirar “al menos” siete días más cuarentena estricta están los jefes de Esteban Echeverría, Tigre, Ituzaingó, Malvinas Argentinas y Avellaneda.

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Entre los indecisos, como haciendo equilibrio entre la preocupación por la saturación del sistema de salud y la fuerte presión de los comerciantes que reclaman poder volver a trabajar, están Lomas de Zamora, Quilmes, San Martín y San Fernando.

La Matanza siempre es capitulo aparte por el temor que genera cualquier desborde. El post 17 de julio podría devolver una foto que paraliza tanto a su intendente Fernando Espinoza como al Gobernador Kicillof: decenas de miles de vecinos que invadan las calles creyendo que la cuarentena está cerca de finalizar. Este sábado, el intendente firmó un comunicado donde culpa a Horacio Rodríguez Larreta por el aumento de contagiados en su Partido.

El propio Kicillof pone un especial reparo en la Matanza, tanto por sus más de 2.000.000 de habitantes como por su pobreza estructural. En la Provincia definen al municipio más grande del pais como “una mecha que siempre está a punto de prenderse”.

A los matanceros, como al  resto de los vecinos del AMBA se les pidió “un último esfuerzo” para volver a la fase 1. Y si se anuncia la salida hacia una etapa más flexible, muchos remarcan que será difícil que no se multiplique la circulación en el principal Partido del Conurbano, que de por sí muchos remarcan que el encierro no se cumple demasiado.

“Una apertura de la cuarentena, de la que luego hubo que retroceder por las duras consecuencias, hizo que los contagios se propagaran a lo largo del cordón del Conurbano que linda con la ciudad. De ese modo vemos cómo los partidos más afectados por el crecimiento de los contagios son los limítrofes con la avenida General Paz”, dice el texto distribuido por Espinoza.

La Matanza, de Fernando Espinoza, es uno de los puntos más críticos para la Provincia con vistas al Post 17.

¿Qué significa amesetar la curva para definir que el esfuerzo de volver a la fase 1 fue un éxito? En concreto, ¿cuánto debería subir la cantidad de contagiados en el Conurbano para que las autoridades sanitarias de la Provincia argumenten que se puede volver a un cuarentena más flexible?

Ningún jefe del GBA sabe bien la respuesta. “Saber cuándo realmente se está amesetando es también bastante debatible. Y si la tendencia no es muy marcada, los datos pueden ser manipulables para justificar al decisión de abrir como de mantenernos cerrados”, reconoce uno de los intendentes preocupado por la número de ocupación de camas de los hospitales de su distrito.

Otro jefe comunal, coincide y agrega: “En el Gran Buenos Aires, el promedio de crecimiento en la cantidad de contagiados desde que entramos nuevamente a la fase 1 superó el 50 %, con municipios que llegan al 80%. ¿Si la semana que viene sigue subiendo otro 20 % la cantidad de infectados, significa que la curva se amesetó? En la Provincia, que aparentemente está muy presionado para flexibilizar el encierro, dirán que sí. Pero en ese caso estaríamos abriendo con una cantidad absoluta de contagiados que sería de alrededor de un 100 % más, es decir el doble de contagiados comparado con el 1 de julio”.

Tal es el desconcierto que en los últimos días se escuchó al viceministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, asegurar que la vuelta a la cuarentena estricta había sido un éxito ya que se estaba amesetando la curva. Pero pocas hora más tarde, su vocero y Jefe de Asesores, Enio García, detalló una ]situación epidemiológica más conservadora al señalar que la caída de circulación de los vecinos “no fue suficiente”: “Hay que esperar al menos diez días para ver si realmente funcionó el cambio de fase. Planteamos que era necesario un corte y disminuir la circulación de la gente y vemos que bajó entre un 6 y un 8% y parecería que no fuera suficiente, pero habrá que ver si es un coletazo aún de las semanas anteriores o si no fue suficiente para frenar el número de contagios”, indicó.

Pero más allá de estar a favor o en contra de pasar a otra nueva etapa del confinamiento, todos los jefes del GBA concuerdan en una cosas: lo que decida Horacio Rodríguez Larreta en la Ciudad de Buenos Aires no se puede soslayar y los obliga a hacer lo mismo. “No tenemos margen para diferenciarnos, tanto con el fastidio de los comerciantes para volver a trabajar como de los propios vecinos que necesitan un poco de oxigenación”, reconoce un alcalde de la zona Norte.

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“Nosotros confiamos en la responsabilidad de nuestros vecinos. Inclusive les recomendamos que salgan a dar una vuelta a la manzana acompañados de sus hijos. Con un estricto protocolo y respetamos la distancia social, apostamos a pasar una fase donde los comercios de cercanía y algunas industrias puedan volver a funcionar”, señaló Gustavo Posse, de San Isidro.

“En nuestro caso proponemos ser precavidos y si no hay un significativa disminución en el ritmo de contagios, sería más, lo mejor sería aguantar una semana más en fase 1. Entendemos la angustia y estamos todo el día atendiendo y colaborando tanto con nuestros vecinos como con los comerciantes, pero cuando lleguemos al día 17 quizás convenga un empujoncito para aplanar lo más que se pueda”, opinó Julio Zamora, de Tigre

“No hay demasiadas vueltas, en la mayoría de los lugares esta cuarentena no se cumple o se respeta poco. Mientras te habló, enfrente hay un banco Provincia con una cola de dos cuadras y vero también una larga fila para entrar a un super chino. Hay que volver a fase 3, que de hecho ya la gente sale porque no aguanta más”, reconoce Gastón Granados, de Ezeiza.

Los intendentes resaltan este efecto cascada que cualquier decisión de Larreta ocasione en el resto del AMBA, cuando analizan la postura “casi patológica” que ven en Kicillof y sus funcionarios del Ministerio de Salud, como Gollán y Kreplak, en compararse con La Capital. “Las últimas videollamadas que tuvimos con el Gobernador, estuvo media hora hablando de la Ciudad porteña. Inclusive adelante de intendentes del PRO. A todos nos pone incómodos. Ahí es cuando Kicillof, probablemente sin darse cuenta, transmite inseguridad y cierta debilidad. Y un incontenible fastidio por depender de Larreta para poder enfrentar la pandemia. No debería ser así pero es lo que pasa”, reflexiona un jefe del sur del PJ.

MR.

 

  

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