Coronavirus en Brasil: “Mi legado para Manaos serán 5.200 nuevas tumbas en el cementerio”



“Si fuera argentino hubiese votado a Macri, pero el presidente Alberto Fernández está enfrentando muy bien está situación tan dramática”, dice para romper el hielo en el inicio de una larga charla con Clarín Arthur Virgilio, alcalde de la ciudad amazónica de Manaos, uno de los epicentros del coronavirus en Brasil, el tercer país del mundo con más muertos después de Estados Unidos y el Reino Unido.

Por su lengua desatada y una oratoria punzante, Virgilio es muy recordado en el Congreso de Brasil, donde fue jefe de bloque de su Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) en el Senado y en la Cámara de Diputados, y protagonizó épicas batallas contra el Partido de los Trabajadores (PT) cuando la agrupación de izquierda gobernaba el país.

“Meterse con mi familia es como tocarle la cola a la novia de Mike Tyson en un bar”, le gritó una vez, tomado por la indignación por una acusación falsa contra una de sus hijas, a Luiz Inácio Lula da Silva cuando el ex obrero metalúrgico presidía Brasil.

Ahora, en plena crisis sanitaria, con 74 años, Virgilio, también feroz crítico del presidente Jair Bolsonaro, le puso el pecho al caos al que el Covid-19 arrastró a la mayor ciudad de la Amazonia, con 2,4 millones de habitantes, más de 20.000 casos positivos de infección por el nuevo coronavirus y casi 1.500 muertos que desbordaron hospitales y cementerios.

El alcalde de la ciudad de Manaos, en el norte de Brasil, durante una visita a un hospital local. Foto: Alex Pazuello/Semcom

-¿Qué llevó a Manaos al caos sanitario?

-Sucesivos gobiernos debilitaron año tras año la Secretaría de Salud del estado (Amazonas). La crisis tomó a Manaos desprevenida, es una ciudad que tiene problemas, incidencia de organizaciones criminales, y así pasamos de ser una ciudad acostumbrada a enterrar por día de 20 a 32 personas en promedio, de repente, a 167, 161, 147. Fue un primer momento en el que quedamos groguis, como en una pelea de box después de ser golpeados. Ya controlamos la situación de los cementerios. Estamos construyendo tumbas, un lugar con muchos nichos, 5.200, en el cementerio público Nuestra Señora de Aparecida, que espero no usar todos, pero que quedará como legado para Manos.

-Algunas autoridades sanitarias, como el ex viceministro de Salud Joao Gabbardo, hoy a cargo de combatir al Covid-19 en San Pablo, dicen que en Manaos el pico pasó. ¿Qué viene ahora?

-Vamos a dar toda la dignidad a las familias. Separamos cada cajón, cada cajón tiene su lugar y su individualidad y su retrato. Identificación, número de sepultura, estamos elaborando un memorial homenajeando a esas familias.

-¿Qué papel tuvo el gobierno federal en relación a Manaos?

-El Ministerio de Salud ayudó bastante, más que a Manaos al gobierno de (el estado) Amazonas. No me quejo porque necesito realmente de esa ayuda. Para la ciudad, para los pacientes del hospital de campaña, uno de los mejores del país para atender a pacientes con Covid-19. Es muy bueno poder hablar para Clarín y para Argentina y alertar mi preocupación por el interior del estado. Tenemos 62 municipios (en un estado con una superficie equivalente a cinco veces la de la provincia de Buenos Aires), uno de ellos la capital, Manaos, que no tiene las armas ideales, pero tiene más armas que todos los otros municipios para defenderse. El resto no tiene unidades de terapia intensiva, excepto Alto Río Negro, donde hay una base militar en la triple frontera Brasil, Colombia y Perú, otro municipio que es Presidente Figueiredo, con buenos ingresos per capita, y Coari, que tiene unas camitas y mucha corrupción. O sea, al resto del interior lo veo desvalido. En fin, es una lucha y no puedo decir que el presidente Bolsonaro se esté portando bien. No se porta bien ni como presidente ni como líder.

Nunca tuve diálogo con Bolsonaro. Creo que no tengo ninguna posibilidad de convencerlo para ponerse un barbijo“.

-¿Intentaron un diálogo civilizado con el presidente Bolsonaro desde el Frente Nacional de Alcaldes?

-Nunca tuve diálogo con él. Muchos años de conocerlo del Congreso. Fui jefe de bloque de la mayoría y de la minoría. Y no recuerdo haber necesitado conversar con él porque no tenía influencia. El Frente de Alcaldes conversó, pero yo no fui. Me dedico a mi gestión aquí y creo que no tengo ninguna posibilidad de convencerlo para ponerse un barbijo o para que pida por el resguardo y el cuidado de las personas.

-Según la Articulación de los Pueblos Indígenas de Brasil (Apib) hay cuatro veces más indígenas muertos por el Covid-19 que los reportados oficialmente. Manaus tiene una gran población indígena, al igual que el interior del estado. ¿Cuál es la situación de estos pueblos?

-Hay un número significativo de indígenas con Covid-19. En Manaos tenemos un barrio indígena que urbanizamos, ellos no han abandonado sus tradiciones, pero viven junto a nosotros. En el caso de los que viven directamente ligados a la selva, que viven en la selva, que son científicos empíricos de la selva, un resfrío común pone su vida en peligro. Imaginá el coronavirus. Debe haber una ayuda fuerte del gobierno federal para que el gobernador pueda salvar el máximo posible de vidas en el interior. Siempre actué en defensa de la causa indígena. Estoy muy preocupado por ellos, Son miles de años de patrimonio, de tradición, de cultura indígena. No quiero que la población indígena disminuya porque no hay atención. El presidente Bolsonaro es omiso en esa lucha. Y cuando no es omiso, es activo en el boicot a nuestras actividades para recomendar el resguardo social. El presidente es una persona que no respeta el tema indígena, favorece la minería ilegal, que es una actividad para delincuentes, contaminante, y él impulsa la minería ilegal en tierras indígenas.

Brasilia, corresponsal

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