Coronavirus en Argentina: pizza casera, selfies y un nuevo ahijado en los encuentros sociales que habilitó Santa Fé



Pasaron 11 días desde que se detectó el último contagio de coronavirus en Rosario. Ninguno fue tan especial como este sábado, cuando se volvieron a habilitar las reuniones “familiares y afectivas”. Así las denominó el Gobierno de Santa Fe a la hora de flexibilizar la cuarentena de cara al inicio de la fase de distanciamiento social que se aplica en buena parte del país.

La jornada que marca el inicio de una nueva etapa en la pandemia arrancó con cierta preocupación entre las autoridades locales por el arribo de un adulto mayor repatriado desde Perú que había estado enfermo por Covid-19.

Al margen del operativo especial que se montó para luego descartar que estuviera infectado, en otros puntos de la ciudad y la región empezaron a retomarse rituales postergados desde marzo por la emergencia sanitaria.

Las reuniones familiares tienen algunas limitaciones: pueden participar hasta 10 personas y sólo se pueden hacer los fines de semana y feriados. Quienes necesiten moverse entre diferentes localidades, deben completar una declaración jurada. Este sábado, en el debut, se gestionaron 108 mil permisos.

Gastón y Federico son amigos desde chicos. Este sábado pudieron juntarse con sus familias. (Juan José García)

Brindis. El momento del festejo en el regreso de las reuniones familiares y de amigos en Rosario.

Uno de los que aprovechó la vuelta de las reuniones fue Gastón Dethier (34). Criado en la zona sur, donde vive con sus hijos y su esposa, el rosarino pertenece a un grupo de ocho amigos que crecieron a la par y ya compartían vacaciones familiares hasta que llegó el coronavirus.

El vínculo no se cortó, pero se hizo más difícil de sostener y había una necesidad extra en la coyuntura, ya que él estaba en gateras para su debut como padrino en mayo.

Los chicos prepararon carteles para recibir a sus amigos. (Juan José García)

Con Federico, el papá de su futuro ahijado, ya se habían visto en algunas oportunidades desde que se decretó el aislamiento social, preventivo y obligatorio. “Nos hemos cruzado de mutuo acuerdo”, recordó sonriente sobre la forma que encontraron para organizar sus respectivas salidas de compras y así coincidir al menos un rato en algún negocio. Dentro de las restricciones vigentes hasta la última semana, eso permitía la charla cara a cara, barbijo de por medio, pero lejos todavía de un abrazo.

El nacimiento del bebé le permitió a Federico sacar todos los números para participar de la primera reunión de este fin de semana. Acompañado por sus hijos y su esposa, fue a visitar a su amigo para compartir una comida que hacía tiempo esperaban.

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Aunque la cuarentena le permitió incorporar algunos recursos a su repertorio en la cocina, Gastón no quiso defraudar y apostó a la especialidad de la casa: pizza casera. Sus hijos Jano (14) y Emilia (6) prepararon carteles para recibir a los invitados y los ocho comensales se sentaron a la mesa con la esperanza de dejar atrás definitivamente la fase más estricta del aislamiento.

Aún faltan dos semanas para medir el efecto de esta nueva flexibilización en Rosario. Ese es el tiempo que se toma el Ministerio de Salud de Santa Fe para analizar el impacto de cada actividad que se habilita y las reuniones no llegan solas.

Gastón y Federico son amigos desde chicos. Este sábado pudieron juntarse con sus familias. (Juan José García)

De la mano de ellas, este lunes se empiezan a presentar los protocolos para reabrir bares y restaurantes, los cuales hasta ahora sólo funcionaban con envío a domicilio o retiro de pedidos en el establecimiento.

En simultáneo se autorizan los deportes individuales y la posibilidad de salir a correr de lunes a viernes entre las 8 y las 20.

Rosario. Corresponsalía.

DD

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