Coronavirus en Argentina: las mujeres somatizan más que los varones y sufren mayor ansiedad y depresión



Un estudio realizado por Fleni y el Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias (CONICET-UBA) demuestra que los efectos psicológicos de la cuarentena son significativamente mayores en las mujeres que en hombres. La investigación estudió 4500 personas durante las segunda y tercera semana de cuarentena y revela que las mujeres tienen mayores de probabilidades de sufrir padecimientos psicológicos a causa del aislamiento social obligatorio.

El estudio corrobora algo que ya se sabía: las mujeres son más resilientes. Esto significa que tienen mayores recursos para sobreponerse a situaciones traumáticas y difíciles. No obstante, a pesar de este mejor punto de partida, la investigación registra que las mujeres padecen sustancialmente más la situación de confinamiento y esto se expresa en síntomas: depresión, somatización de las emociones y ansiedad.

Los resultados demuestran que las mujeres tienen 89% más de probabilidad que los hombres de desarrollar síntomas de somatización. Esto significa que durante estas semanas las mujeres están expresando su malestar emocional a través de síntomas físicos concretos, como problemas cardiovasculares, respiratorios, estomacales y dolores musculares. Y esto impacta sobre la funcionalidad social, laboral y académica.

Además, las mujeres tienen un 21% más de probabilidades de padecer ansiedad que los varones durante el confinamiento. Este síntoma expresa que las mujeres están atravesando esta situación como amenazante y con las demás características de la ansiedad: gran inquietud, temor, nerviosismo y una intensa inseguridad.

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La depresión también es significativamente mayor en mujeres, no sólo en una mayor frecuencia sino también una mayor severidad.

Las causas que podrían explicar este mayor malestar de las mujeres son múltiples. Una se relaciona con la sobrecarga emocional a la que están expuestas en su rol de cuidadoras. Incluso sin una crisis, las responsabilidades de cuidado familiar suelen recaer en gran medida sobre las mujeres. Ya antes del brote de Covid-19, las mujeres argentinas dedicaban más tiempo a los cuidados no remunerados y a las tareas domésticas que los hombres. La cuarentena ha llevado al cierre de las escuelas y esto ha tenido gran impacto en el equilibrio entre vida y trabajo de las mujeres, quienes han asumido además las tareas de cuidado de sus hijos y su apoyo escolar.

Y hay grupos donde la vulnerabilidad es aún más significativa, las madres solteras pueden atravesar una situación muy complicada cuando tienen combinar el trabajo desde casa con el cuidado de los chicos sin una ayuda.

Después de las primeras semanas de aislamiento, la economía se volvió un tema emergente, y el sostenimiento de la fuente de trabajo se volvió una fuente de ansiedad para la mayoría. Las mujeres se enfrentan a una amenaza aún mayor, ya que sus trabajos son más precarios que los de los hombres. Un estudio de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA advierte que ellas son el segmento de la población más afectada por la precariedad laboral ya que el 37% de las asalariadas son informales. Esto pone a las mujeres en una situación de mayor inestabilidad y riesgo que puede generar temores, preocupación y los padecimientos psicológicos específicos.

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A todo esto se suma el riesgo de la violencia doméstica. Actualmente, la cuarentena obliga a que las victimas estén expuestas al maltrato durante largos períodos y queden aisladas del apoyo social e institucional. Según indican fuentes del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, las llamadas a la línea 144, que brinda orientación, asesoramiento y contención a mujeres en situación de violencia crecieron un 39% desde que comenzó la cuarentena.

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Así, dice el estudio, “el impacto psicológico de la cuarentena sobre las mujeres tiene implicancias sobre ellas mismas y sobre todo entramado social”. 

“Lo que también refleja el estudio es una mayor prevalencia en las mujeres de lo que se llama somatización, esto es, síntomas físicos derivados de un conflicto psicológico. Los síntomas que se detectaron son: problemas para conciliar el sueño, malestar estomacal, mareos, sensación de ahogo, dificultad para respirar, falta de energía y fallas en la atención”, explica a Clarín Lucía Crivelli, coordinadora de Neuropsicología y Neurología Cognitiva de Fleni.

“En lo que respecta a la resiliencia, lo que muestra el estudio es que las mujeres tienen más recursos para enfrentar las adversidades. Pero, al mismo tiempo, están padeciendo más. Esto nos da un marco para entender que el malestar de las mujeres es particularmente intenso”, agrega Crivelli.

Y concluye: “No esperábamos resultados tan contundentes que marquen tan claramente la diferencia de genero en un aislamiento que se supone que es para todos igual, que tiene las mismas reglas para todos”.

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