Coronavirus en Argentina: en la cuenta regresiva para la cuarentena más dura, el nivel de testeos en el país sigue siendo bajo



Este domingo a la mañana el Ministerio de Salud de la Nación reportó que su testeo promedio para buscar casos positivos de coronavirus equivale a 7.425 análisis por cada millón de habitantes. Un mes atrás, el 28 de mayo, la proporción de testeo era menos de la mitad: 3.197 pruebas por cada millón de habitantes. Y dos meses antes, el 28 de abril, se hacían 1.181 pruebas por cada millón de personas: en los últimos días el rastreo de casos se multiplicó más de seis veces.

Cuando se compara esa cantidad de testeos con otros países de la región, Argentina ocupa uno de los últimos lugares. Por ejemplo, según el portal de su Ministerio de Salud, Chile testea a 63.508 personas por cada millón de habitantes. Perú, a 51.409 personas por millón de habitantes, también según su cartera de Salud. Uruguay analiza 18.609 casos por millón de habitantes, Paraguay estudia a 9.627 por millón de habitantes, Ecuador, a 8.708, y Bolivia, único registro por debajo del argentino, a 6.244 personas por millón de habitantes. Brasil no publica información oficial al respecto. Según el sitio web Worldometers.info, testea a 13.766 personas por millón de habitantes. Ese mismo sitio da cuenta de que Colombia analiza 14.266 casos por cada millón de habitantes.

“La comparación con otras naciones en este punto es injusta, porque la mayoría son testeos serológicos y no de diagnóstico”, dijo este domingo a Página/12 el ministro de Salud de la Nación, Ginés González García. En efecto, por dar algunos ejemplos, sólo el 25% de los testeos informados por Perú son PCR -los que se usan en Argentina para diagnosticar-, y en Brasil esa proporción es del 33%.

“Las dos herramientas que se han utilizado con algún éxito mientras esperamos la vacuna fueron las cuarentenas restrictivas, amplias y no escalonadas, y el testeo con su respectivo rastreo de convivientes y contactos estrechos en caso de que un hisopado dé positivo”, explica a Clarín el médico infectólogo Eduardo López, parte del comité de expertos que asesora al Ministerio de Salud de la Nación. Y agrega: “Reconocido por el propio ministro, ese rastreo pudo haber llegado un poco tarde”.

Un grupo de agentes sanitarios participan del Operativo Detectar en el barrio de Palermo. (Foto: Guillermo Rodríguez Adami)

Hace unos quince días, en una entrevista con miembros de la Red Argentina de Periodismo Científico, González García sostuvo: “Quizás nos concentramos mucho en los insumos y descuidamos un poco organizar el rastreo. Lo que pasa es que al principio no había evidencias de circulación comunitaria. Tal vez habría que haber empezado un poco antes”.

En la Argentina, la curva de contagios se aceleró en las últimas semanas y la ocupación de camas de terapia intensiva supera el 54% en el AMBA, según informa el Ministerio de Salud de la Nación. Es en ese contexto que el presidente Alberto Fernández, junto al Jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y al gobernador bonaerense, Axel Kicillof, anunció un endurecimiento de la cuarentena en la región metropolitana.

Operativo detectar en Almagro. A horas del endurecimiento de la cuarentena, aún es bajo el nivel de testeos en Argentina. (Foto: Andrés D’Elia)

En ese anuncio, Fernández también dijo: “Vamos a aprovechar este tiempo para intensificar el cuidado y la detección del virus”. No hubo precisiones sobre cuánto se iba a intensificar esa detección. En declaraciones a Página/12, González García dijo que aumentaría “muchísimo” el testeo, aunque tampoco dio cifras. Según el ministro, en este momento los kits de detección no son un insumo crítico: hay disponibilidad.

El Estado bautizó “Detectar” al programa de búsqueda activa de casos. Según lo describen las autoridades sanitarias, en el AMBA hisopan en los barrios en los que el crecimiento del contagio se acelera por encima de la media, rastrean a los convivientes y los contactos estrechos e hisopan en caso de que presenten síntomas. A la vez, los instan a cumplir aislamiento total durante 14 días.

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En la Ciudad, que da cuenta con mayor detalle que la Provincia de los resultados del programa, el 7 de junio empezó a implementarse el Detectar por fuera de los barrios vulnerables, donde había empezado, y donde logró la detección de 6.629 casos. Esa cantidad de casos representa el 27% de los positivos totales de la Ciudad, que según el último informe del Ministerio de Salud porteño son 24.563. Sin embargo, el porcentaje disminuye sensiblemente cuando se analiza qué pasó en otros barrios: a partir de aquel 7 de junio el programa rastreó casos en Balvanera, Flores, La Boca, Constitución, Barracas, Almagro, Palermo, Villa Soldati y La Paternal.

Los resultados de este último barrio aún no están disponibles, pero entre los ocho por los que empezó el operativo hubo 732 positivos. En las tres semanas en las que se recorrieron esos barrios hubo 13.553 hisopados positivos en la Ciudad, según los reportes de la cartera sanitaria de la Nación. Los 732 positivos representan el 5,4% de ese total.

Un médico toma una muestra como parte de los testeos de coronavirus del plan Detectar en Beccar (Reuters)

El último miércoles, el ex secretario de Salud Adolfo Rubinstein había dicho a Clarín: “Necesitamos una estrategia más agresiva: salir a buscar a los contactos de los contagiados, barrio por barrio, para bloquear focos y reducir la propagación. Deberíamos testear entre 5 y 10 veces más. Quedarse en casa no es un tratamiento”. Y sumó: “En el AMBA se necesitan unos 4.000 equipos de 5 personas cada uno. Es decir, 20.000 trabajadores. Se puede convocar a estudiantes de Enfermería y Medicina, y reorientar a personal de salud que hoy se encuentra en la atención primaria. La capacitación requerida es básica”.

A la vez, 28 científicos del Conicet y de distintas universidades nacionales instaron a través de un comunicado a la profundización del rastreo y aislamiento de posibles infectados. Entre otros, adhirieron Guillermo Durán, que dirige el Instituto de Cálculo de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, Valeria Levi y Verónica Becher, de esa misma institución, y Sebastián Uchitel, Diego Garbervetsky y Rodrigo Castro, del Instituto de Ciencias de la Computación. Entre otras medidas, pidieron que se amplíe el personal que entrevista a los contagiados y que localiza a sus contactos estrechos, que haya infraestructura suficiente como para garantizar el aislamiento, y que se redefine a quienes se consideran trabajadores esenciales: como ejemplo, mencionaron a los panelistas de los programas de televisión, que pueden hacer su trabajo desde sus casas.

Para López, “el programa Detectar es excelente y hay que mantenerlo, pero también hay que ampliar el número de testeos y lograr que los resultados estén disponibles, idealmente, dentro de las 24 horas para rápidamente ubicar a los contactos estrechos y frenar posibles contagios”. Según el infectólogo, “esto implica mayor disponibilidad de recursos humanos y algo que ya señaló el señor Presidente: deben aumentar los lugares que diagnostiquen PCR para que no haya saturación en algunos laboratorios”.

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“Es posible que cuando aumente el testeo a través del programa Detectar, en un principio, aumente el índice de positividad, que en promedio está en el 38%. No se puede responder cuánto hay que testear con un número absoluto: hay que testear hasta que la positividad empiece a bajar, porque eso dará cuenta de que el virus está más cercado. La OMS recomienda que ese índice ronde el 10% o 12%. Es un programa que hay que intensificar, más fuertemente en el conglomerado bonaerense, que tiene zonas en las que todavía no hemos logrado testear con mayor profundidad”, describe López.

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