Coronavirus en Argentina: el Interior crece todo lo que baja la Ciudad y el GBA va parejo al pico



Durante el último mes la Ciudad de Buenos Aires experimentó un freno importante en el crecimiento de su curva. Como contrapartida, el Interior se desbocó. La intensidad y rapidez con las que la curva creció en las provincias fue la misma con la que bajó la porteña.

El mapa en este presente pre primaveral indica que la Ciudad representa el 22 por ciento de los casos de todo el país, mientras que el Interior acapara el 16 por ciento. Un mes antes, la primera se llevaba el 31 por ciento de y el conjunto de las provincias, el 9 por ciento. 

Este “desparramo” del Covid es la nacionalización de la pandemia, que durante los primeros meses se había concentrado en el AMBA. La provincia de Buenos Aires, por su parte, mantiene su cuota de representación sin grandes variaciones. Tanto a principios de septiembre como a comienzos de agosto se arrobó y se arroba entre el 60 y el 62 por ciento de los contagios.

Llama la atención, cuando se lo observa, el derrotero que han tenido las curvas de estos tres territorios. Al hacer un análisis desde junio, se puede ver que desde el primer día de ese mes hasta el 1° de julio, la provincia de Buenos Aires aumentó sus contagios un 442 por ciento. El mes siguiente trepó 254 por ciento. Y de agosto a septiembre, el 135 por ciento. Hay un freno más leve que el de la Ciudad, y con ese impulso se va acercando al pico.

En el caso, de la Ciudad, la suba fue del 229 por ciento de junio a julio y del 117 por ciento de julio a agosto. En el último mes el escalón bajó al 64 por ciento. En el Interior, en cambio, esa variación fue de menor a mayor en el mismo periodo: 112 por ciento de junio a julio, 197 por ciento de julio a agosto y 314 por ciento de agosto a septiembre.

Testeos casa por casa en Jujuy, la provincia que hoy tiene más casos por cantidad de habitantes.

Si uno supusiera que la cantidad de casos debería representar la población de cada territorio, el país hoy tendría una alteración en ese sentido. En realidad, pesa más la densidad poblacional que la cantidad de habitantes. En la Ciudad vive el 6,51 por ciento de los argentinos y tiene el 22 por ciento de los contagiados.

En la provincia de Buenos Aires vive el 16,6 por ciento de la población nacional y hoy tiene el 62 por ciento de los contagiados. Mientras que en el resto del país habita el 58,5 por ciento de la gente y el 16 por ciento de los Covid positivos. La “coparticipación” del coronavirus se muestra claramente desbalanceada.

Tanto está creciendo el número de contagiados en el Interior (sobre todo en Jujuy, Santa Fe, Córdoba y Mendoza) que la totalidad de casos en la suma de las provincias se acerca aceleradamente al saldo de la Ciudad. Sucederá más temprano que tarde, por la gran diferencia de velocidad que han alcanzado las curvas.

Según Daniel Gervini, profesor en el Departamento de Ciencias Matemáticas de la Universidad de Wisconsin, Estados Unidos, “la curva de casos diarios en la Ciudad de Buenos Aires está amesetada desde principios de agosto”. Y agrega un dato: “La novedad ahora es que la curva de muertes diarias también se amesetó. Esto es importante porque confirma el amesetamiento; los casos confirmados por tests siempre subestiman la cantidad real de contagiados, pero los muertos están generalmente bien contados”.

Sobre el advenimiento del pico, hace una aclaración: “Muchos creen que es el fin de la epidemia. En realidad, el pico es el máximo de casos diarios, pero después del pico los casos diarios empiezan a descender lentamente o incluso se amesetan por un tiempo, como en la ciudad de Buenos Aires. Por eso, el pico es el medio de la epidemia, no el final”.

El camino es largo y, huérfanos de vacuna, aún queda mucho camino por recorrer: “Después del pico hay más o menos la misma cantidad de casos que antes del pico. Por eso, si en el Conurbano ocurre cuando haya 400.000 casos como estamos previendo, para el final de la pandemia a fines de noviembre va a haber un total de 800.000 casos acumulados”.

A esto hay que sumarle los aproximadamente 200.000 casos previstos para la Capital, por lo que “para fines de noviembre va a haber aproximadamente 1.000.000 de casos acumulados sólo en el área metropolitana de Buenos Aires”, agrega Gervini.

Si la tasa de mortalidad actual de aproximadamente el 2 por ciento se sostiene en el tiempo (de esto depende mucho la posibilidad de respuesta de los hospitales), eso significaría unos 20.000 muertos para el momento en que la curva termine de descender.

A nivel global, la novedad de las últimas horas es que India le pisa los talones a Brasil en cantidad de contagiados (la diferencia es de poco más de 3.000 casos) para ubicarse en el segundo lugar del ránking. Aunque por ahora tiene casi la mitad de muertes. Estados Unidos permanece en la cima.

Argentina continúa en el décimo puesto y va en busca de España, que está en el noveno. Es probable que en pocos días lo sobrepase, aunque los rebrotes en el país europeo pueden demorar ese movimiento y darle un respiro a nuestro país en su espiral ascendente en el concierto mundial.

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