Coronavirus en Argentina: desde este martes ya no se sabe dónde y cómo ocurren la mayoría de los contagios en el país



Por primera vez desde que comenzó la pandemia de coronavirus en la Argentina, el 3 de marzo con el primer caso importado confirmado, los contagios por circulación comunitaria del Covid 19 superaron a los que se produjeron por contactos estrechos.

En el informe vespertino de este martes el saldo fue de 39,8 por ciento para los primeros y 39,1 por ciento para los segundos. Los que corresponden a casos importados quedaron en un lejano 3 por ciento, mientras que el resto “se encuentra en investigación epidemiológica”, según dice el parte.

¿Qué significa esto? Que aquellos contagios sobre los que se puede saber dónde y cómo se originaron ya son menos que aquellos de los que se desconoce su origen. Es decir, se empieza a ignorar más de lo que se puede conocer. Y eso no es una buena noticia. En la estrategia de detección de casos en el AMBA, por ejemplo, mucho tienen que ver los contactos estrechos para poder identificar a los potenciales portadores del virus.

En el informe del lunes de esta misma semana, las columnas de contactos estrechos versus los de circulación comunitaria estaban parejas: 39,1 por ciento por lado. Pero si se hace un rastreo histórico, por ejemplo un mes atrás, esas proporciones se distribuían entre el 44,6 por ciento de casos de contactos estrechos y apenas el 30,4 por ciento de circulación comunitaria, complementados por un 12 por ciento de casos importados. Siempre lo que el resta al 100 por ciento es lo que se encuentran bajo “investigación epidemiológica”.

El dato esperado pero no bienvenido de esta inversión forma parte de la lógica de la pandemia: cuando se hablaba de “ganar tiempo”, justamente, los expertos se referían a que todo ese tiempo sirviera no sólo para preparar al sistema de salud para lo pico, sino también para identificar todos los casos de coronavirus que fuera posible. Eso, claro, antes de que la ecuación entre los contactos estrechos y los de circulación comunitaria se invirtiera.

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¿Se hizo todo lo que se pudo con ese tiempo precioso? El mismo ministro de Salud, Ginés González García, declaró esta semana en una entrevista con La Nación que seguramente habría que haber hecho una mayor cantidad de testeos antes de lo que se hicieron. Según otros expertos, esos testeos de menos que se realizaron por falta de recursos los argentinos los están pagando con un encierro preventivo récord.

Es posible afirmar entonces que ahora comienza el peor momento de la pandemia. Aquel en el que la mayor cantidad de potenciales contagiadores son “invisibles”. Células dormidas del coronavirus que pueden ser clave en el crecimiento exponencial de la curva.

No obstante, la ecuación se acaba de invertir, y el aumento de la brecha no será inmediato. Pero todo indica que tampoco será lento. A fines de marzo aún no se hablaba de circulación comunitaria: todo lo que había era, por ejemplo el 31 de ese mes, un 50,2 por ciento de casos importados y un 28 por ciento de contactos estrechos. A principios de abril apareció por primera vez la tan temida circulación comunitaria y el reporte ya marcó un 8,4 por ciento para esa porción de la torta, mientras todavía los casos importados seguían siendo mayoría.

Hay que remontarse poco más de dos semanas atrás, a comienzos de junio, para ver que la cantidad de contagios por contactos estrechos todavía era del 43,5 por ciento, contra el 35,5 por ciento de los confirmados por circulación comunitaria. Eso habla de la rapidez con la que un escenario más o menos manejable puede transformarse en otro potencialmente incierto.

Desde el inicio de la pandemia local pasó mucha agua bajo el puente y 90 días de cuarentena que se cumplen este miércoles. De la cantidad de testeos que se sigan haciendo de aquí en más dependerá cuán rápido los casos de circulación comunitaria pasen a dominar la escena. Y, en consecuencia, tomen el control de la pandemia: eso implica la posibilidad de un mayor descontrol sanitario y más presión sobre la capacidad de hospitales y clínicas.

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Hasta este martes se registraron en el país 34.159 casos de coronavirus, de los cuales 14.546 se ubican en la provincia de Buenos Aires y 15.770 en la Ciudad. Entre ambos distritos suman 30.316 positivos, lo que representa casi el 90 por ciento. Del total país sólo 1.030 son importados, mientras que 13.602 son de circulación comunitaria y 13.340 contactos estrechos.

Entre las “células dormidas” se encuentran los chicos, que en su mayoría son portadores asintomáticos y por eso resultan un vector extremadamente peligroso en la cadena de contagios. Según informó esta semana la Sociedad Argentina de Pediatría, uno de cada seis infectados con Covid-19 son menores.

Ese es un elemento de análisis clave de las autoridades a la hora de evaluar el regreso a clases, una fase de la cuarentena que lejos de acercarse, en el nuevo contexto parece más distante. Y de estos datos y de cómo se comporten de acá a fin de mes dependerá en gran parte también la decisión del presidente Alberto Fernández sobre cómo continuará la cuarentena.

PS

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