Coronavirus: ¿al final cuál es la principal vía de contagio? Esto sabemos



Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC) han actualizado su guía de recomendaciones para incluir, finalmente, la transmisión por aire a distancia como una de las vías de contagio del SARS-CoV-2, el nuevo coronavirus.

Aunque siguen argumentando, en línea con lo que defiende la Organización Mundial de la Salud (OMS), que el contagio de Covid se produce principalmente al entrar en contacto directo con las gotitas que exhala una persona infectada cuando tose, estornuda, habla o canta, admiten que el virus también puede transmitirse por aerosoles, micropartículas capaces de quedarse en suspensión en el aire durante segundos o minutos en espacios cerrados mal ventilados.

Esta actualización de las directrices de los CDC llega días después de que hubieran publicado en su web otra versión muy distinta. Entonces aseguraron que los aerosoles eran la principal vía de contagio, pero, tras la polémica científica que esa afirmación suscitó, decidieron borrarlo alegando que se trataba tan solo de un borrador publicado por error.

Ahora, contemplan de nuevo la posibilidad de contagio a través de partículas diminutas, aunque especifican que como vía secundaria.

“Evidencias apabullantes”

El anuncio de los CDC ha coincidido con la publicación de una carta en la revista Science firmada por virólogos, médicos, físicos de partículas, y especialistas en salud pública, en la que alertan, precisamente, de que “hay evidencias apabullantes de que la inhalación de SARS-CoV-2 (en aerosoles) es una fuente principal de transmisión de la Covid” e instan a las autoridades sanitarias a tomar las medidas pertinentes para atajar este tipo de contagio, como por ejemplo trasladar el máximo de actividades posibles a exteriores, donde el riesgo de transmisión, alegan, es mucho menor que en interiores.

“En los últimos meses hemos ido acumulando más y más evidencias de que el SARS-CoV-2 se contagia por aerosoles”, explica Xavier Querol, experto en partículas contaminantes e investigador del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (Idaea-CSIC), que formó parte del grupo de 239 científicos de 32 países que envió una carta a la OMS para pedirle que considerara la transmisión por micropartículas en suspensión del coronavirus.

Los expertos recomiendan llevar todas las actividades al aire libre, en lo posible. Foto: Reuters

Este experto en aerosoles pone como ejemplo de esas evidencias los casos populares del contagio en un restaurante de Guangzhou, en China y el brote que se produzco en un autobús en un congreso budista. “Solo se pueden explicar si hay transmisión por aerosoles”, defiende.

No todos opinan lo mismo

Pero no todos los científicos opinan igual. De hecho, la transmisión del SARS-CoV-2 por micropartículas en suspensión es controvertida. Hasta el momento, se conocen tres vías posibles de contagio: las gotitas respiratorias, de gran tamaño, alguna visibles, que caen rápidamente al suelo, en un alcance de dos metros de la fuente emisora aproximadamente. Es la que cuenta con mayor consenso científico y está considerada la principal vía de transmisión.

La segunda, a través de superficies -tocando un objeto infectado y luego llevándonos la mano a la cara-, aunque cada vez más científicos consideran que esta opción es más teórica que real.

Y, finalmente, por aerosoles, micropartículas en suspensión que podrían ser inhaladas, viajar más de dos metros y acumularse en interiores mal ventilados, lo que podría dar lugar a contagios. Y es esta posibilidad la que suscita polémica.

“El coronavirus se trasmite con contacto cercano, puede que a veces también por aerosoles, pero por el momento no hay una evidencia abrumadora en ese sentido, lo que no quiere decir que un tiempo no la haya”, considera Xavier Abad, jefe de la Unidad de Alta Contención Biológica del IRTA-CReSA.

“El problema radica, en buena medida, en el concepto detrás de ‘aerosol’ y en quién use el término”, matiza el biofísico Enric Álvarez, del grupo BIOCOMSC de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC).

Ambientes mal ventilados y sin barbijo, pueden ser una trampa. Foto: Reuters

“Los médicos lo usan para referirse a partículas capaces de estar horas en el ambiente con capacidad infectiva. Son las partículas detrás de epidemias de sarampión o tuberculosis, por ejemplo. En el caso de la Covid no parece que el SARS-CoV-2 se comporte así. No nos consta ningún caso de contagio a más de cinco metros de distancia con horas de diferencia”.

En cambio, explica Álvarez, para los expertos en contaminación los aerosoles son aquellas partículas pequeñas que no caen al suelo en segundos, sino que son capaces de mantenerse en suspensión incluso minutos.

“Sí hay casos documentados de contagios producidos entre dos y cinco metros en contextos de mala ventilación y uso de voz intenso, lo que puede hacer pensar que los aerosoles capaces de aguantar en suspensión minutos podrían ser importantes. Por otro lado, saber si en las fiestas a distancias cortas la mayoría de la transmisión se realiza por la partículas que se quedan unos minutos en suspensión o las más grandes que solo están segundos es muy difícil”.

Por las dudas, precaución

Para Abad, tanto si finalmente la Covid se transmite por aerosoles como si no, es conveniente aplicar el principio de precaución.

“Extremar medidas: uso de la mascarilla bien ajustada en interiores, higiene de manos, distancia social y ventilar; y para ventilar no hace falta tenerlo todo abierto, sino abrir cuatro dedos las ventanas y puertas para generar corriente de aire”. Y eso sí, señala este virólogo, mejor exteriores que interiores, pero sin bajar la guardia. “No te podés quitar la mascarilla para irte al bar y ponértela para volver solo a casa, porque no tiene sentido”.

Con barbijo en Praga. Foto: Reuters

Existen varios casos documentados que parecen apuntar hacia la transmisión por aerosoles. El más conocido tal vez sea el del restaurante de Guangzhou, en China, en donde un comensal con síntomas contagió a otros que estaban incluso sentados a más de cuatro metros de la persona infectada.

Pero hay muchos otros casos, como los brotes en numerosos coros y karaokes, el contagio documentado en un gimnasio en Corea del Sur, en una clase de zumba; o en un call center en Seúl.

El tono de voz, es clave

En todos los casos, los elementos se repiten: interiores, mal ventilados, sin uso de mascarilla y sin respeto de la distancia de seguridad.

“Y es clave el tono de voz. Se sabe que cuando se canta se exhalan partículas de mayor tamaño que caen rápido, pero también micropartículas en suspensión que pueden desplazarse más de dos metros”, dice Abad.

“Hay varias preguntas del millón que los investigadores querríamos resolver: para empezar, cuántas partículas se necesitan para contagiar a alguien; y cuánto tiempo es necesario estar cerca del otro para infectarnos y cuánto tiempo se mantiene el virus activo en suspensión”, apunta Abad.

Por Cristina Sáez

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