Contrarreloj y con dudas por la venta online, los negocios aprovechan los últimos días antes del regreso de la cuarentena estricta



Romina De León hace una cuenta y prepara un ramo. Atiende a una clienta y elige las flores para el próximo. Uno tras otro, corta, selecciona y presenta con ojo profesional. Tras el anuncio del endurecimiento de la cuarentena por coronavirus, se puso a trabajar contrarreloj para sacar cada crisantemo, fresia, rosa y lirio que le queda en el local. Tiene hasta el miércoles, cuando los comercios de los rubros considerados no esenciales dejarán de estar habilitados para trabajar.

El recuerdo del primer cierre, cien días atrás, todavía está fresco. La incertidumbre económica se sumaba con el correr de los días a una angustia mucho más personal. Las flores de corte, las cosechadas, se descomponían y las plantas “sufrían” por la falta de oxígeno. “Un día tuve que sacar todo afuera y regalar”, cuenta la propietaria de Galería de Flores, en la esquina de Perú y Humberto I. El negocio de ropa de al lado acababa de cerrar.

Ahora, está más preparada, asegura. Logró acondicionar el lugar para que se genere un microclima en el que las plantas no “sufran”, por lo que la prioridad es la venta de ramos. “Y yo soy una afortunada –contaba este sábado-, porque al estar más en su casa, la gente compró muchísima tierra, plantas y semillas para cultivar. Tenía más tiempo y quería ver verde en los balcones. Pero los cultivadores de La Plata o de Escobar, no sé cómo van a hacer”.

Romina De León prepara ramos de flores y se prepara para cerrar su tienda, en San Telmo. Foto Juano Tesone

Gustavo Jerez no sabe cómo va a “sobrevivir” julio: “Nos arruina esto. Es volver todo para atrás en el peor momento”. Su negocio de venta de ropa de segunda mano, ubicado sobre Carlos Calvo al 600, estuvo cerrado hasta el 8 de junio, cuando la Ciudad de Buenos Aires habilitó los negocios de indumentaria.

“Desde entonces, vengo tratando de recuperarme, aunque trabajo solo porque mi empleada es del Gran Buenos Aires y no puede usar el transporte público porque no es esencial”, cuenta a este diario. Y explica que con las deudas acumuladas no tiene resto para aguantar. “Además, volver todo para atrás implica que no voy a tener con qué prepararme para el verano. Yo compré sweaters y camperas de invierno. Si no vendo, sobrevivo, pero pierdo una temporada, y ¿cómo pago la que viene?”, explica.

Diego Araujo, de San Telmo Todo, en avenida Independencia y Tacuarí, asegura que está de acuerdo con el endurecimiento de la cuarentena, porque “lo primero es la salud”. Su local seguirá abierto porque tiene habilitación de ferretería, entre otros rubros como juguetería, bazar y regalería. “Nos va a bajar muchísimo el consumo, porque la gente compra mucho menos y hay mucha menos gente en la calle”.

El local San Telmo Todo no cerrará el miércoles porque tiene habilitación como ferretería. Pero su dueño, Diego Araujo, dice que sin circulación de gente, bajarán las ventas. Foto Juano Tesone

En Bierlife, una de las cervecerías clásicas del barrio, trabajan con take away y envío por delivery de comida envasada y growlers (los botellones reutilizables). “Estoy muy preocupado, la cuarentena no puede continuar infinitamente”, afirma el propietario, Martín Boan, y señala que a días de que comience la nueva fase no tiene en claro cómo van a poder funcionar.

A unos metros, Melanie prepara pedidos sobre una mesa y explica que desde el bar entienden que podrán continuar trabajando con el formato de envíos a domicilio. “Hoy estamos facturando entre un 15 y un 20 por ciento de lo habitual. Necesitamos sostener eso para que el bar continúe”, asegura Boan.

Al contrario que en el 99 por ciento de los comercios, la cuarentena se convirtió en una oportunidad para la tienda online Loba Sex Shop, con una mayor demanda durante la pandemia. Pero al enterarse de que a partir del miércoles no podrán hacer envíos, la tienda decidió adelantar los pedidos pendientes por si luego no se admite la mensajería de estos artículos. Entre las 21 categorías de actividades y servicios exceptuados del aislamiento social y obligatorio y prohibición de circular se menciona la mensajería para el envío de productos alimenticios, medicamentos, higiene y limpieza.

“Lo que nos juega en contra a esta altura de la pandemia es no poder reponer el stock, estamos con falta de la mayoría de la productos y así seguirá hasta que todo se normalice”, explicó Samanta, la responsable del comercio a Clarín.

Muchas personas se apuraron a hacer compras este sábado, antes del regreso a la fase 1 de la cuarentena. Foto: Juano Tesone

En Airplane, una tienda de venta digital de ropa al por mayor, también decidieron aprovechar los últimos días. “Por las restricciones que se vienen en CABA, a partir del miércoles 1/7, decidimos preparar pedidos este fin de semana, con el fin de despachar el día lunes 29/6”, envió a todos sus contactos Roberto Acosta Gómez, el propietario de la marca. “No tengo en claro si vamos a podes enviar mercadería después del miércoles”, contó a Clarín.

“Estamos viviendo esto con mucho estrés e incertidumbre, pero con la certeza de que nos adaptaremos una vez más al cambio, para seguir haciendo lo que nos gusta. En mi opinión, trabajamos de forma segura y a conciencia todo este tiempo, y se debería poder seguir en modo delivery y take away”, aseguró Acosta. Se estima que unos 70 mil comercios deberán volver a cerrar a partir del miércoles.

Edio Bassi, propietario de la tradicional librería Fedro, dice que los vendedores del rubro todavía no saben si podrán operar online, como sucedió a partir del 13 de abril. Y cuenta que desde la Red de Librerías Independientes enviaron una carta a los ministerios de Cultura de Nación y Ciudad para solicitar que se permita.

Eddio Bassi, el propietario de la librería Fedro, en San Telmo. Foto Juano Tesone

“Si me manejo por lo que dice el DNU (Decreto de Necesidad y Urgencia), no somos servicio esencial y, por lo tanto, no estamos habilitados. Pero la verdad es que es una pena porque no somos un sector de alto impacto en cantidad de personas”, asegura. También comenta que en Fedro lograron, mediante los envíos a domicilio, cubrir los gastos y las deudas, pero asegura que “no es el mismo caso que lo que ocurre con los que están en el centro y las avenidas, que se movían con los que viajaban para trabajar”.

NS

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