Con los casos de coronavirus en aumento, la cuarentena en el GBA seguirá sin cambios



“Otros quince días más sin cambios”. Es el mensaje que divulgan desde la Gobernación bonaerense para explicar el nuevo esquema de cuarentena que regirá para el Gran Buenos Aires, que concentra casi 15 millones de pobladores en los tres cordones que rodean a la Capital Federal.

El gobierno de Axel Kicillof decidió postergar –por ahora- la reanudación de algunas actividades que estuvieron en estudio en los últimos días, a partir de la elevación de protocolos y medidas de seguridad e higiene presentadas por los sectores afectados.

El Gran Buenos Aires seguirá con las mismas restricciones, aún cuando hay presión de algunos jefes comunales y empresarios para que retornen la construcción privada, los locales gastronómicos con atención al aire libre y los gimnasios, entre otros.

La decisión de mantener congelado el aislamiento otras dos semanas se sostiene con argumentos epidemiológicos y con los datos más recientes: dos jornadas consecutivas con más de 6.200 nuevos contagios (miércoles y jueves) y la teoría del “derrame”, que explicaría el traslado de los focos desde los conglomerados urbanos de la región metropolitana hacia las ciudades del interior provincial.

El Gran Buenos Aires se mantiene con cierta estabilidad y crece en términos porcentuales el contagio en la Pampa abierta bonaerense. Allí se registra más del 12% de los casos confirmados cada día.

“Tenemos estabilidad pero con gran cantidad de casos. Necesitamos consolidar este estadio antes de avanzar en algún tipo de apertura nueva”, es el fundamento del Ministerio de Salud provincial. Los 35 municipios del AMBA que están en jurisdicción de la Provincia presentan un promedio semanal de 4.800 casos. El 20 de agosto ese indicador estaba en 3.600. Y este viernes se informaron 7.470 casos.

El hospital Evita de Lanús. En el Gran Buenos Aires está ocupado el 64% de las camas de terapia intensiva. Foto Guillermo Rodríguez Adami

El otro número clave que observan los sanitaristas es el nivel de ocupación de camas de terapia intensiva. En el último reporte ya superaba el 64% de la capacidad instalada en esas comunas de alta concentración urbana. El sistema ya estuvo más “estresado” en esta pandemia, cuando rozó el 70% de vacantes ocupadas.

“Por ahora el sistema resiste. Pero comienza a estar en un borde peligroso. No podemos arriesgar que mayor circulación de gente impacte sobre más casos de positividad”, explican los expertos que asesoran al ministro Daniel Gollán.

Desde que comenzó a flexibilizarse la cuarentena, el gobierno provincial autorizó el funcionamiento de un centenar de actividades en el GBA. Se abrieron con protocolos y después de un proceso burocrático que terminaba con la firma de una resolución de la Jefatura de Gabinete que conduce Carlos Bianco. Ese camino a veces tenía obstáculos y algunos atajos que pretendían tomar los intendentes que veían un panorama menos complejo en la situación sanitaria.

Para la presentación del esquema que regirá desde el 31 de agosto y hasta el lunes 14, Kicillof cumplió casi todos los pasos previos a los anuncios anteriores: reunión virtual con alcaldes del interior, réplica con los del Conurbano y repaso de las medidas por parte de los ministros del área salud de CABA, Provincia y Nación.

Esta vez no hubo una “bilateral” cara a cara con su par Horacio Rodríguez Larreta. Pero sí –coinciden varios asesores en La Plata- contacto permanente y acuerdos entre ambas jurisdicciones.

Los municipios de San Isidro y Tigre implementaron el “take away plus”. A La Plata aún no se lo permiten. Foto Marcelo Carroll

Los intendentes mostraron diversas facetas. Hubo quienes estuvieron proclives a mantener todo como está (los que pertenecen al tercer cordón y la zona sur, más empobrecida) y los que empujaron para promover cierta flexibilidad.

En este segundo grupo está La Plata, que presentó una propuesta para el regreso de las obras privadas y pidió también por el denominado “take away plus”, o sea la posibilidad de tomar un café en la vereda de un bar o confitería. Es el modelo que implementó San Isidro hace dos semanas y que también copió Tigre, ambos de la zona norte del GBA.

En la lista de “urgidos por abrir” están los gimnasios, los cementerios y la hotelería (con rigurosas restricciones). Todas estas opciones deberán esperar. Por el momento Kicillof mantiene firme la cerradura en el Gran Buenos Aires, aunque quedan hendijas por donde los intendentes filtran alguna variante de liberación del aislamiento que se mantiene por fuera de las disposiciones que se publican en el Boletín Oficial de la Provincia.

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NS

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