Con el virus y todo…a las urnas



La llegada del COVID-19 ha trastocado toda nuestra vida cotidiana, incluyendo la política. Tanto los gobiernos como las oposiciones han debido acomodarse a la nueva realidad. Una realidad, por otra parte, bastante cambiante y con una notable dosis de incertidumbre sobre las consecuencias de las acciones individuales y colectivas. Por eso, entre las principales preguntas a formular, son esenciales las de cómo será la “nueva normalidad” y cuándo se alcanzará.

Pese a todo la vida debe continuar, aunque sea con nuevos condicionantes y reglas de juego. Y si bien la pandemia ha cambiado muchas cosas, en algunas circunstancias el virus ha servido como excusa para que ciertos gobiernos pongan en marcha políticas clientelares que les permitan lograr sus objetivos por una vía más rápida.

Para comenzar, la pandemia ha afectado el discurso político e impulsado los relatos “innovadores”. Salvo excepciones, los desvalorados partidos políticos han debido dejar buena parte de su espacio a líderes establecidos, sin prácticamente tiempo para su renovación. La situación ha favorecido la consolidación de “hombres fuertes”, de estilo caudillista y mensaje populista.

Algunas de las viejas formas de comunicación política han quedado desfasadas y se debe apostar por otras nuevas. Durante lo más álgido del confinamiento, las redes sociales se convirtieron en esenciales y con ellas la circulación de fake news y de campañas de desinformación y desprestigio, así como de mensajes con un claro contenido propagandístico.

No todo quedó allí. Algunos parlamentos han dejado de funcionar y otros lo hacen telemáticamente. Hubo elecciones suspendidas, postergadas o celebradas con una cierta normalidad (República Dominicana y Surinam). Incluso en lejanas latitudes, como en Bielorrusia, los comicios siguieron siendo útiles para mantenerse en el poder tras un fraude generalizado. Ha habido casos, El Salvador es de los más claros, donde el gobierno ha utilizado la lucha contra la pandemia para orientar el gasto público, impulsar prácticas clientelares que fidelicen el voto ciudadano, confrontar con la oposición y desprestigiar las instituciones que no controla.

Entre 2021 y 2024 prácticamente todos los países latinoamericanos deberán elegir o renovar a sus presidentes. En algunos casos las elecciones presidenciales coincidirán con las parlamentarias, pero de todos modos se deberá afrontar un intenso calendario electoral. La cuestión más inmediata es como el SARS-CoV-2 afectará en los próximos meses el contacto con las urnas. ¿Cómo será eso de votar con el riesgo de introducir en las urnas un sobre que no solo contenga el voto, sino también un coronavirus? ¿Cómo se seleccionarán los candidatos y quién lo hará? ¿Habrá elecciones primarias allí dónde es preceptivo?

En lo que queda de 2020 y en 2021 habrá numerosas elecciones. Pero como la pandemia todavía está en una fase crítica no sería descartable en los próximos meses que algunas se pospongan, suspendan o sufran importantes cambios procedimentales. En la Nicaragua neosomocista de Daniel Ortega, una resolución del progubernamental Consejo Supremo Electoral cambió la Ley Electoral, sin tener las facultades legales para hacerlo. En Venezuela, Nicolás Maduro podría cometer alguna arbitrariedad semejante o apelar al fraude.

En 2020 habrá presidenciales en Bolivia (octubre), legislativas en Venezuela (diciembre), el plebiscito de la reforma constitucional en Chile (octubre), y elecciones locales o municipales en Uruguay, Brasil y dos estados mexicanos. El año próximo también viene cargado de emociones, con presidenciales, que coinciden con parlamentarias, en Ecuador, Perú, Chile, Nicaragua y Honduras; legislativas en México, El Salvador y Argentina; municipales en Chile, Paraguay y El Salvador y, probablemente, la elección de la Asamblea Constituyente chilena. Algunos de estos comicios deberían haberse celebrado este año, como las municipales de Chile y Paraguay, pero se aplazaron por la pandemia.

Uno de los grandes desafíos de los gobiernos, algo que se vive con preocupación en Estados Unidos, es cómo garantizar el voto ciudadano y la libertad de elegir y ser elegido sin vulnerar los derechos adquiridos. Pero al mismo tiempo deben decidir que precauciones tomar para no convertir el proceso electoral en una fuente de nuevos brotes infecciosos.

De manera simultánea está en juego el nivel de participación. ¿Cuántas abstenciones son admisibles para que el resultado de los comicios se considere legítimo? Esta pregunta es clave para el futuro del plebiscito chileno, al igual que para las elecciones presidenciales estadounidenses de noviembre próximo.

La forma de afrontar las campañas electorales deberá cambiar radicalmente, al ser desaconsejables las reuniones multitudinarias y los mítines en lugares cerrados. En Surinam, se dio la circunstancia de que los contagios crecieron justo después de los comicios, aunque no hay ninguna constancia de que ambos hechos estén conectados.

De todos modos y debido a la existencia de temores fundados, el funcionamiento de las mesas electorales y todo lo relacionado con el voto (la forma de hacer cola, la introducción del sobre en la urna, el papel de las autoridades) y el escrutinio posterior deberán adecuarse a la nueva normalidad. Esta situación se ve agravada en algunos casos por avances contra la libertad de expresión o por medidas que tienden a recortar la transparencia exigida a los gobiernos.

Si se quiere mantener la democracia y sus instituciones en funcionamiento será necesario garantizar el conjunto de libertades y derechos que permiten celebrar las elecciones en condiciones de equidad para el conjunto de la ciudadanía. Así como en el pasado se ponían los medios para que las personas de mayor edad y aquellos con problemas de movilidad pudieran acudir a las urnas, en estos momentos, y con independencia de si el sufragio es obligatorio o no, habría que impulsar todas las medidas que hagan posible votar con entera normalidad.

Mirá también Mirá también

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA



Fuente >>

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

IMAGESLOVER Photo Flip Day 1 CLip art of Flip Day 2