Con diferencias, Axel Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta exploran cómo aliviar la cuarentena que viene



Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof se volverán a ver las caras el lunes, a las 9 de la mañana. Todavía falta definir el lugar y si ambos mandatarios irán solos o acompañados de sus principales ministros. La reunión será el preludio de la que, días después, tendrán con Alberto Fernández para definir cómo sigue la cuarentena a partir del viernes 17, cuando vence la nueva prórroga del aislamiento que la Casa Rosada viene implementando desde el 19 de marzo.

Aunque procuran y hacen esfuerzos desde ambas administraciones para que no se note demasiado, la Ciudad y la provincia de Buenos Aires tienen diferencias sobre qué tanto hay que abrir.

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Rodríguez Larreta, a instancias de su ministro de Salud, Fernán Quirós, cree que las condiciones están dadas para una apertura que vaya más allá de la que había antes del 1 de julio. Y tiene preparado un borrador que pueda dar un horizonte de tranquilidad a sectores de la economía muy postergados que, si bien no podrán abrirse en el corto plazo, serían tenidos en cuenta para una próxima fase. 

La Ciudad, además, ya tiene decidido que los runners puedan volver a salir a la calle en un horario determinado. Tal vez, hasta haya algunas concesiones para los menores, que hoy están imposibilitados de hacer deporte. Esa variante es una de las tantas que genera roces con Kicillof. El gobernador bonaerense teme que en su distrito eso genere una escalada de contagios.  

“Vamos a coordinar juntos un plan de acción. En principio no nos parece mal que Horacio quiera abrir un poco, pero tenemos que ser prudentes”, decían cerca de Kicillof en las últimas horas. Desde Nación, voceros del Presidente, dejaron entrever que “lo ideal sería que ambos distritos tomen la misma política porque solo están separados por la General Paz”. Sin embargo, la cadena de contagios en el Conurbano crece más fuerte que en la Capital. La provincia, después de estar atrás en la cifra durante buena parte de la cuarentena, hoy tiene más del doble de contagios diarios.

Kicillof se reunió el jueves pasado en su despacho de La Plata con el ministro de Salud nacional, Ginés González García. Además de revisar los índices sanitarios, repasaron el nivel de camas de terapia intensiva ocupados. “También analizaron las cosas qué hay que profundizar post 17 si finalmente se da la flexibilización que esperamos”, dijeron ese día fuentes del encuentro.

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Desde ese día, en La Plata intentan poner paños fríos a la posición pública de su propio ministro de Salud, Daniel Gollán, que en declaraciones radiales había sugerido que una apertura del AMBA podría provocar estallidos en Córdoba y Rosario; el gobernador pretende volver a normalizar la actividad económica en el Gran Buenos Aires, que obligó al cierre de 300 mil comercios con el endurecimiento del aislamiento.

Aquel día, en compañía de su jefe de Gabinete Carlos Bianco y de Gollán, Kicillof repasó con el ministro de Salud de Alberto Fernández la necesidad de reforzar los operativos de control de movilidad para evitar que los contagios se propaguen entre diferentes municipios de la Provincia. Ese es un tema que todavía pesa y que pesará en la próxima etapa. Larreta teme que, sin control estricto del transporte, pueda dilapidarse parte del esfuerzo hecho hasta hoy.

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