Cómo podrían ayudar a predecir Covid-19 las pulseras y relojes inteligentes



Uno de los mayores desafíos para prevenir la transmisión del coronavirus SARS-CoV-2 es la capacidad de rastrear y aislar rápidamente los casos antes de que puedan transmitir la infección a personas susceptibles. En la actualidad, muchos establecimientos laborales y educativos combinan la medición de temperatura con una lista de chequeo de síntomas antes del ingreso. Un equipo de científicos del Scripps Research Translational Institute, de Estados Unidos, considera que los aparatos de fitness ‘wearable’ (portables), como las pulseras y los relojes inteligentes, podrían aportar mayor precisión en ese sentido, según un trabajo que publicaron en la revista Nature.

La conclusión se desprende del examen de los datos de las primeras seis semanas de su estudio ‘DETECT’, lanzado el 25 de marzo, que utiliza una aplicación móvil para recopilar datos de vigilancia inteligente y de seguimiento de actividades de voluntarios que consienten su participación, y también recoge sus síntomas autoinformados y los resultados de las pruebas de diagnóstico.

Para el equipo de investigación, los dispositivos portátiles como Fitbit son capaces de identificar casos de Covid-19 mediante la evaluación de los cambios en el ritmo cardíaco, el sueño y los niveles de actividad, junto con los datos de los síntomas autoinformados, y pueden identificar los casos con mayor éxito que mirando sólo los síntomas.

Según Giorgio Quer y Eric Topol, entre otros autores, es probable que los métodos utilizados en la actualidad (medición de temperatura y lista de chequeo de síntomas autoreportados) pasen por alto los casos presintomáticos o asintomáticos, que representan alrededor del 40% al 45% de las personas infectadas con SARS-CoV-2 y que, sin saberlo, pueden transmitir el virus. Una temperatura elevada no es tan común como se cree, advierten.

La información inteligente aportada por los dispositivos puede ser más fiable que los síntomas autoreportados. Foto Shutterstock.

“Los relojes inteligentes y los rastreadores de actividad, que ahora usa uno de cada cinco estadounidenses, pueden mejorar nuestra capacidad para caracterizar objetivamente la línea de base única de cada individuo para la frecuencia cardíaca en reposo , el sueño y la actividad y, por lo tanto, pueden usarse para identificar cambios sutiles en los datos de ese usuario. Eso puede indicar que están contrayendo una enfermedad viral. Investigaciones anteriores de nuestro grupo han demostrado que este método, cuando se agrega a nivel de población, puede mejorar significativamente las predicciones en tiempo real de enfermedades similares a la influenza”, sostienen los investigadores.

Más de 30.500 personas se inscribieron entre fines de marzo y principios de junio en el estudio DETECT. El equipo revisó los datos de aquellos que informaron haber desarrollado síntomas y se les hizo la prueba del coronavirus. Conocer los resultados de las pruebas les permitió señalar cambios específicos indicativos de COVID-19 en comparación con otras enfermedades.

Del total, 3.811 reportaron síntomas, 54 dieron positivo y 279 negativo para Covid-19. Para los investigadores, una posible razón del número relativamente bajo de pruebas fue que los datos se recopilaron cuando había menos capacidad de testeo. En los últimos meses, dijo Quer, más personas reportaron datos de las pruebas que les realizaron.

Para el estudio, el equipo usó datos de salud de prendas de vestir de ‘fitness’ y otros dispositivos para identificar con una precisión de predicción de aproximadamente el 80% si una persona que informó de los síntomas era probable que tuviera Covid-19. Esta es una mejora significativa de otros modelos que solo evaluaron los síntomas autoreportados.

El modelo de predicción que se está desarrollando en DETECT podría algún día ayudar a los funcionarios de salud pública a detectar tempranamente los puntos de infección por coronavirus. También puede alentar a las personas potencialmente infectadas a aislarse inmediatamente y realizarse un testeo.

Uno de cada 5 estadounidenses usa relojes inteligentes y rastreadores de actividad. Foto Shutterstock.

Entre las limitaciones del estudio, los autores dan cuenta de que, el número de participantes analizado es pequeño (el reclutamiento continúa abierto y aspiran a llegar a 100.000) y que es posible que las personas que usan relojes inteligentes o rastreadores de actividad no reflejen a la población en general, especialmente a los grupos más afectados por la pandemia (sólo una parte pequeña de la muestra reportó bajos ingresos o tener más de 50 años).

“La identificación temprana de individuos infectados sintomáticos y presintomáticos sería especialmente valiosa, ya que la transmisión es común y las personas pueden potencialmente ser aún más infecciosas durante este período. Incluso cuando las personas no presentan síntomas, existe evidencia de que la mayoría tiene lesión pulmonar (según la tomografía computada) y una gran cantidad presenta anomalías en los marcadores inflamatorios, el recuento de células sanguíneas y las enzimas hepáticas. A medida que la profundidad y la diversidad de los tipos de datos de los sensores personales continúan expandiéndose, como la variabilidad de la frecuencia cardíaca, la frecuencia respiratoria, la temperatura, la saturación de oxígeno e incluso la presión arterial, el gasto cardíaco y la resistencia vascular sistémica, la capacidad de detectar sutiles cambios en respuesta a las agresiones infecciosas tempranas mejorarán potencialmente y permitirán la identificación de personas sin síntomas”, concluyeron los investigadores e investigadoras del Scripps Research Translational Institute.

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