Clarín en Florida: un campo de batalla feroz por el voto latino, clave para ganar las elecciones en Estados Unidos



Juan Peña apura un cafecito en el Versailles, posiblemente el lugar más cubano de todo Estados Unidos, donde solo se escucha hablar en español y es un clásico para que los que vinieron de la isla se junten a discutir de política. Tiene 80 años, lleva sombrero de fieltro a pesar de los 25 grados, un traje y una camisa con rombos y un prendedor en la solapa con las banderas cubana y estadounidense. Está sentado en una mesita en esta confitería del barrio Little Havana, o Pequeña Habana, en Miami, con su amigo Juan García, también exiliado de Cuba. “No hay que discutirlo. Aquí, el 90% de los cubanos votan por Trump”, dice Peña muy seguro a Clarín sobre las elecciones del 3 de noviembre.

Pero cruzando las fronteras de esa zona, hay otro mundo latino desparramado por Miami y por toda Florida que apoya al rival del presidente, el demócrata Joe Biden. “Voy a votar por Biden”, dice Juan Pérez, un peluquero de El Doral, un barrio en las afueras de Miami que también tiene gran concentración de latinos. “Me gusta su propuesta. Trump tiene una forma de pensar que no comparto”, agrega.

Florida es el escenario de una feroz batalla entre los dos candidatos a la Casa Blanca porque van prácticamente empatados en las encuestas y ambos quieren llevarse un triunfo fundamental aquí. En esa lucha, el voto de los latinos es clave porque representa casi el 25% del electorado y puede inclinar la balanza. Todos aquí recuerdan las elecciones del año 2000 que terminaron resolviéndose en la justicia por 500 votos en Florida a favor de George W Bush y no por Al Gore.

A nivel nacional, Biden tiene una amplia ventaja de 34% sobre Trump dentro del electorado latino, mucho más que los 10 puntos que le lleva en general el demócrata al republicano. Esto sucede sobre todo en estados como California o Arizona, donde el voto hispano es más homogéneo porque la mayoría son ciudadanos de origen mexicano.

En Florida, en cambio, el perfil del votante hispano es más complejo y por eso saber a quién votará es mucho más reñido. Por eso tanto Trump como Biden y sus vices, Mike Pence y Kamala Harris, invierten horas y horas con actos en este estado en el último tramo de la campaña. Los republicanos agitan el fantasma del socialismo, los demócratas apuntan contra la gestión oficial del coronavirus y a la cobertura de salud.

Eduardo Gamarra, director del Latino Public Opinion Forum de la Florida International University, explica a Clarín que en Florida, que tiene 21 millones de habitantes, hay cerca de 1,3 millones de cubanos y la misma cantidad de portorriqueños. La tercera comunidad es la mexicana, luego los colombianos (400.000), los nicaragüenses (200 mil) y luego los venezolanos que son de una oleada reciente y que no tantos (alrededor de 70.000) pueden votar.

Según el experto, en la última encuesta que confeccionaron desde su instituto, el 57% de los latinos en la Florida dicen que votarán por Biden y el 35% por Trump. “Antes era mucho mayor la votación hispana por los demócratas, salvo el caso cubano”, explica Gamarra.

Advierte un crecimiento del voto trumpista entre los cubanos. “En el 2016 aproximadamente el 49% de los cubanos votaron por Trump, pero nuestra última encuesta dice que hoy el 60% de los que dicen que van a ir a votar aseguran que lo harán por Trump”.

Este crecimiento trumpista se ve claramente en la recorrida de Clarín por Little Havana, donde el exilio cubano está feliz por la política de Trump hacia Cuba, que revirtió la etapa de descongelamiento de las relaciones bilaterales inaugurada por Obama y tiene miedo de que Biden vuelva a la amistad con el régimen de la isla.

“Yo votaría 100 veces por el presidente”, se exalta Peña en el café Versailles, porque “Trump es lo más grande que hay, siendo multimillonario se ha ocupado de los problemas porque él quiere a este país. Puso dinero y salarios en lugares pobres. Ha hecho lo indecible porque en este país el socialismo está escalando cada vez más. El partido demócrata está con la ultraizquierda y ya no es el partido que conocí”.

“Voy a votar por Biden”, dice Juan Pérez, un peluquero de El Doral, un barrio en las afueras de Miami que también tiene gran concentración de latinos. “Me gusta su propuesta.”

A su lado, su amigo asiente. “Este país está en una encrucijada. Estamos escogiendo entre la libertad y la esclavitud: o Donald Trump o los que están tratando de hundir a los Estados Unidos como le han hecho a la Argentina, a Nicaragua, Cuba y Venezuela. Como si no tuviéramos suficientes modelos de lo que son capaces de hacer los socialistas y los comunistas”, dice.

Algo similar ocurre con los venezolanos, que están encantados conque Trump endurezca las sanciones al régimen de Nicolás Maduro. “Por Trump. Y si hay que volver a votar, vuelvo a votar por él. Lo adoro. Es la mejor opción que tenemos”, dice Juan Márquez, un venezolano que atiende un negocio en el Doral de venta de cachapas, un plato típico de su país de origen. “Trump me gusta porque no es político y no le debe favores a nadie, gobierna sin tener que estar pagando favores a nadie, una de las peores cosas de la política”.

El dueño del local no ve críticas para el presidente ni sobre su gestión, ni por eludir impuestos personales: “Tiene cosas, como todas las personas”, dice vagamente. “Pero de 20 clientes que le he preguntado, 19 votan a Trump”.

Gamarra explica que la estrategia republicana viene cobrando fuerza estos últimos tiempos. “Ha sido muy efectivo el mensaje de Trump de caracterizar a Biden como un viejito débil, que no va a tener la fortaleza para combatir a dictadores como Maduro o a Díaz Canel en Cuba. Esto hace que lo contrasten con un Trump fuerte y el hecho de que haya sobrevivido al Covid lo hace más fuerte aún”.

El experto agrega que “el partido demócrata empezó una campaña que al principio fue efectiva que decía que Trump era un caudillo o un dictador que se parecía a Chávez porque quería cerrar los medios, etc. Pero los republicanos lograron transferir eso y convertir a Trump en un caudillo efectivamente, pero con una diferencia: es nuestro caudillo y nos va a liberar de los malos caudillos. Trump sería el buen caudillo. Ese mensaje ha funcionado entre los sectores más conservadores”.

Los portorriqueños, en cambio, se identifican por lo general por el partido demócrata, según los sondeos. Muchos de ellos han llegado a Florida por la crisis financiera que afecta a Puerto Rico desde hace dos décadas o por la destrucción del huracán María, que el presidente minimizó. Cerca de un 70% dice que va a votar por Biden. Las comunidades restantes se dividen entre republicanos e independientes, explica Gamarra.

En un puesto callejero de flores de Little Havana, María Pérez, de El Salvador, dice que las elecciones pasadas se inclinó por Hillary Clinton, pero ahora no tiene decidido a quién votar.

Luis Rangel, originario de San Juan, vino de Puerto Rico hace 10 años y trabaja en un supermercado en el centro de Miami. Votará por Biden. “Los latinos nunca dejamos de trabajar por el Covid y muchos se enfermaron. Trump va a terminar de destrozar el sistema de salud cuando más se lo necesita”, señala.

En un puesto callejero de flores de Little Havana, María Pérez, proveniente de El Salvador, dice que las elecciones pasadas se inclinó por Hillary Clinton y aún no tiene decidido a quién votar. “Estoy observando tanto a los demócratas como a los republicanos. Yo me voy a decidir unos tres días antes de las elecciones”.

De Trump dice que “merece respeto porque es el presidente de Estados Unidos” y que Biden no es mejor ni peor que él. “Estaba viendo en las noticias y parece que el hijo de Biden está metido en algo y es por eso que no me puede decidir”, agregó.

Juan Peña con su amigo Juan García, ambos cubanos y pro Trump, apuran un cafecito en El Versailles, posiblemente el lugar más cubano de todo Estados Unidos.

Dice estar indecisa pero, como quizás muchos otros en la Florida y en el resto del país, no admiten que votarán finalmente por el controvertido Trump, una especie de voto “vergonzante” que no registran en las encuestas.

Al puesto de Flores llega Edwin Gomez, constructor de origen hondureño que dice que va a votar al presidente porque “ha levantado la economía”. Cuando se le recuerda que el Trump ha tratado de violadores y narcotraficantes a mexicanos y que en la frontera ha deportado a miles de centroamericanos, dice que “a veces ha habido equivocaciones y la gente no se sabe expresar, pero él realmente ha ayudado a muchas personas y no solo hay que ver lo malo. Gracias a él hemos tenido una oportunidad de salir adelante en este país. Este es el país de las oportunidades para todos los centroamericanos e hispanos”.

Edwin se lleva un ramo de flores y María, que había dicho estar indecisa, desde atrás de su carrito busca un obsequio y le regala un barbijo con la cara de Trump.

En Florida el voto latino es vital, pero también hay que estar atentos a otros segmentos porque las mujeres con educación universitaria están virando hacia Biden y también los adultos mayores de 65 años, ambos sectores preocupados por la gestión del covid y el futuro del seguro de salud. Gamarra vaticina un escenario “extraordinariamente complicado el 3 de noviembre”. Asegura que, cuando los ciudadanos terminen de votar, comenzará la hora de los abogados.

Miami, Florida, enviada especial

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