Chiqui Tapia, encerrado entre la Conmebol y los clubes por el regreso a los entrenamientos



La agenda de la Conmebol va a contramano de la política sanitaria del Gobierno Nacional. A fin de cuentas, Argentina no es el ombligo de Sudamérica. Y el manotazo de ahogado que pegó Claudio Tapia el viernes, cuando perdió por paliza la votación para reanudar la Libertadores en octubre, tuvo sus coletazos internos. Desde el organismo con sede en Luque ya avisaron que no hay posibilidades de modificar la fecha de inicio de la Copa, prevista para la semana del 15 de septiembre. Entonces, unos cuantos dirigentes presionan en la AFA para volver a los entrenamientos. Sí: los mismos que no querían saber nada con retomar el trabajo de campo antes del 30 de junio, día en el que finalizaron 2100 contratos, 292 en Primera División.

El objetivo es que los jugadores puedan entrenarse, a más tardar, en la primera semana de agosto. La iniciativa de los clubes, que mandaron una carta a Tapia para que pidiera atrasar una semana la participación de los equipos en la Libertadores y apurara el regreso a los entrenamientos, quedó en la papelera de reciclaje. Desde la Conmebol fueron contundentes: no se puede modificar el calendario. A lo sumo, intentarán que Boca, River, Racing, Defensa y Justicia y Tigre jueguen recién el jueves 17 de septiembre. Difícilmente puedan programar cinco partidos el mismo día.

¿Por qué la Conmebol eligió la semana previa a la primavera para volver a abrir el juego? ¿Y por qué hizo caso omiso al pedido de la AFA? ¿Cuánto habrá tenido que ver aquella vieja rencilla entre Tapia y Alejandro Domínguez, quienes primero discutieron por la sede de la final de la Copa América y después, por los dichos de Lionel Messi tras el certamen que se disputó el año pasado en Brasil? ¿Es un pase de factura?

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Según pudo averiguar Clarín, desde Asunción esgrimen una serie de motivos por los cuales le bajaron el pulgar al pedido de Argentina. Por empezar, se sometió a una votación y perdió 7 a 1. El único voto a favor de retrasar el torneo continental fue el de Chiqui. Hubo dos abstenciones: la Federación Venezolana de Fútbol (FVF), cuyo presidente, Jesús Berardinelli, todavía no pasó el examen de idoneidad; y la Federación Boliviana de Fútbol (FBF), porque su titular, César Salinas, fue hospitalizado con síntomas de coronavirus. Después, hubo una serie de situaciones que, puestas en la balanza de Domínguez, no ameritaban cambiar de planes.

“Argentina fue el único país que dio por cerrada su temporada y repartió los cupos para las copas. Es el que menos problemas de calendario tiene. El resto de los países está en plena definición de sus competencias”, le dijo a Clarín un dirigente influyente en Paraguay. El apuro por cerrar el capítulo 2020/2021 en marzo, cuando apenas se había disputado una fecha de la Copa Superliga, tenía como meta achatar la masa salarial, romper con el mercado y sincerar las economías de los clubes. Hasta el 1° de julio, todos se expresaron en el mismo sentido, amparados en la cuarentena que estableció el Gobierno de Alberto Fernández.

Los presidentes de los cinco clubes grandes, junto a Tapia en marzo. (Foto: prensa AFA)

En Conmebol consideran que Argentina tiene otras posibilidades económicas, más allá del adelanto que se les dio a todos los clubes participantes de los torneos continentales en la región: es el único país que recibió ayuda del Gobierno y que siguió cobrando el caché de la televisión. Todas las entidades accedieron al ATP (Asistencia al Trabajo y la Producción) para pagar los sueldos de los empleados y las cadenas que transmiten los partidos del campeonato local no dejaron de pagar.

“En todos los países, la industria se cae a pedazos. Ellos necesitan reactivar, no tienen ayuda estatal ni dinero de la TV”, enfatizaron en la Conmebol, que además avisó que comenzaría con la competencia 66 días antes y se apegó al protocolo que informó en tiempo y forma: cada equipo deberá iniciar la Copa con un mínimo de 15 días de entrenamiento.

En ese sentido, los dirigentes están ansiosos. Volver en “fase 4” y “todos juntos”, como declaró Tapia, parece improbable después del 17 de julio, como quieren aquellos que conducen los destinos de los equipos coperos. Así y todo, la semana que viene será clave. Entonces, habría una reunión entre Chiqui, Marcelo Tinelli, mandamás de la Liga Profesional de Fútbol (LPF) y los ministros de Salud, Ginés González García, y Turismo y Deportes, Matías Lammens​, para empezar a definir la fecha de retorno a los entrenamientos. Volverían en forma escalonada, con la Primera División y la Primera Nacional a la cabeza.

Tapia, Domínguez, Lammens y Massa, durante una reunión en diciembre del año pasado con el presidente Alberto Fernández. (Foto: EFE)

El Gobierno es el que tiene en las manos la posibilidad de darle luz verde al fútbol. Tanto González García como Lammens fueron cautos. El funcionario que está a cargo de la cartera de Salud se mostró molesto con la decisión de la Conmebol. El de Turismo y Deportes, que además es vicepresidente de San Lorenzo, aseguró que “no están dadas las condiciones en el AMBA” para la vuelta a las prácticas. A ninguno le gustó que Nicolás Russo, capo de Lanús, haya hablado del 5 y 10 de agosto como fecha probable para el regreso a los campos de juego en grupos.

La AFA ya tiene su propio protocolo médico, que justamente deberá presentar ante las autoridades gubernamentales. ¿Y quién se hará cargo de los testeos? “Tenemos millones, ese no es un problema”, dijo Ginés. En Viamonte recibieron 600 mil dólares de la Conmebol, 200 mil para combatir el Covid-19. La idea es utilizarlo para financiar a los clubes del Ascenso. Se calcula que cada equipo necesitará 750 mil pesos por mes para detectar contagios. El dinero, justamente, no es un tema menor.

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