Casos de coronavirus: Argentina, la tasa de positividad más alta del mundo y el único techo posible en el ranking



Argentina no para de trepar en el ranking de casos de coronavirus. La última semana sobrepasó a Perú y España, y todo indica que en pocos días superará a Colombia para quedar definitivamente en el quinto lugar de la tabla, debajo de Estados Unidos, India, Brasil y Rusia.

El destino argentino parece inevitable: Colombia ya superó el pico de la curva de contagios y actualmente suma un promedio de 7.500 casos de coronavirus por día, mientras que el promedio de Argentina de la última semana fue de 13.635 casos cada 24 horas.

Hasta este domingo Colombia sumaba un total de 911.316 casos y Argentina, 894.206. Esa diferencia de 17.110 casos entre ambos países será saldada en poco tiempo, porque el nuestro viene creciendo un 80 por ciento más cada día que Colombia.

Esto implica que por encima en el ranking mundial de casos sólo quedarán cuatro naciones cuyas poblaciones tienen entre 145 y 1.383 millones millones de habitantes. Argentina cuenta 45 millones y se encamina rápidamente a integrar ese top 5, a pesar de su extensa cuarentena.

El hecho de que la cantidad de contagios locales no pare de crecer mientras en los demás países el volumen cotidiano se frena, está vinculado a la tasa de positividad de los testeos. En la última semana Argentina hizo un promedio de 23.045 testeos por día, lo que da un índice de positividad nacional del 59 por ciento. Esto significa que 6 de cada 10 testeos que se realizan dan positivo.

Alberto Fernández durante el anuncio de la cuarentena del viernes, con gobernadores.

Ese dato, a su vez, da la pauta de que la cantidad de testeos es insuficiente y que la mayoría de los casos de coronavirus asintomáticos no son identificados a tiempo para aislarlos y retirarlos de la cadena epidemiológica. Ahí radica la lógica de la fuga hacia adelante, que siempre se vuelve inalcanzable.

Según la Organización Mundial de la Salud, una tasa de positividad ideal debería ser del 10 por ciento. Argentina siempre estuvo lejos de esa meta y con el correr de los meses el panorama empeoró porque el incremento exponencial de los casos no tuvo su correlato en una suba equiparable de los testeos.

El declive argentino en el rubro testeos se puede apreciar al revisar el promedio de positividad desde el comienzo de la pandemia, que ha sido del 41,5 por ciento. Esto significa que actualmente esa tasa es 18 puntos superior a la proporción histórica, que ya era alta.

La cantidad de positivos diarios en el país está directamente relacionada con la cantidad de testeos que se realizan. Cuantos más testeos, más positivos se van encontrando, lo que a su vez habla de todos los casos de Covid que existen y no se llegan a registrar. Eso implica que haya cada vez más contagios.

Si se compara el dato de la positividad argentina con el de otros países que aún superan al nuestro o de aquellos que ya han quedado en el camino, la diferencia varía según el caso, pero nadie en este rubro supera el déficit demostrado por la Argentina.

Para poner algunos ejemplos: en Estados Unidos, ese índice es del 6,8 por ciento; en India, del 8,11; en Brasil, del 28; en Rusia, del 2,4; en Colombia, del 22,3; en Chile, del 13,2; en Italia, del 2,8; en Reino Unido, del 2,2; en Francia, del 5,7; y en Suecia, del 5,8.

Esto permite concluir que los países que han tenido tasas de positividad más bajas lograron frenar antes la curva de casos, aunque eso no necesariamente les haya significado tasas de mortalidad más bajas. De hecho, de todos los países mencionados los únicos que por ahora tienen mejores tasas de letalidad que Argentina (cuyo índice actual es de 527 muertes por millón de habitantes) son India, Rusia y Francia.

La experiencia argentina desde el 20 de marzo a esta parte ha permitido comprobar que la cuarentena indiscriminada y tan prolongada no puede resultar efectiva para controlar el coronavirus si eso no es acompañado de una política de testeos mucho más agresiva.

Sin embargo, en el último anuncio de extensión de la cuarentena, el viernes pasado, se ha puesto otra vez el foco en el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) en buena parte del país, sin precisiones sobre qué pasará con los testeos en cada uno de esos lugares. Es decir, para realmente aprovechar ese freno a la actividad social y comercial.

En la repetición de su estrategia, la Argentina nunca ha dejado de ser un perro que se muerde la cola y, en consecuencia, un taladro que perfora récords de otros países. Su trágico destino parece ser el sometimiento a la eventual aparición de un techo de hormigón, que para el caso de la pandemia sería la siempre impredecible y peligrosa inmunidad de rebaño.

PS

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