Cannabis para uso medicinal: en los growshops se triplicaron las ventas durante la cuarentena



Todo depende de dónde se pueda plantar, pero para exteriores -lo más barato- con unos 6 mil pesos ya alcanza para el combo de fertilizantes, sustrato y macetas. Los growshops han sido en estos últimos años un refugio para la consulta de miles de cultivadores de marihuana con uso medicinal, una suerte de escuela de referencia para miles de usuarios ajenos al mundo cannábico que necesitaban asesoramiento y –¿por qué no?- un poco de empatía para comenzar a producir su propia medicina. ¿Cómo se hace? ¿Dónde se consigue? ¿Me pueden denunciar?

“La legalización es un paso fundamental, porque implica una ampliación de derechos en reconocimiento de la libertad individual para acceder a una medicina natural que se nos ha negado durante el último siglo y está buenísimo que la gente que más lo necesita y que es prioridad ya pueda acceder”, asegura Nicolás Andrade. Hace varios años trabaja como vendedor del growshop Cultivo Urbano de San Telmo y ha asesorado a cientos de personas que le contaban de dolores localizados crónicos, artrosis, artritis, pérdida de apetito e insomnio, entre otros.

El local, ubicado en Piedras y Av. San Juan, nació en 2011, y en 9 años se convirtió en franquicia, con 16 sedes en Capital y dos en la provincia de Buenos Aires. Además, incorporó la marca Santa Planta, donde se fabrican 90 productos, como tierras, macetas, máquinas peladoras de plantas, fertilizantes y equipos de iluminación diseñados para el cultivo de marihuana. La legalización, aseguran desde la empresa, es auspiciosa y llega en un momento de ventas disparadas producto de los cambios de vida que implicó la pandemia por coronavirus.

“En la cuarentena esto explotó, se triplicaron las ventas, cuando para nosotros era temporada baja”, cuenta a Clarín el dueño de Cultivo Urbano, Damián Barone, desde la planta de distribución en Parque Patricios, y explica que la alta arranca en octubre y termina en abril, porque la mayoría de la gente cultiva en el exterior, donde es más económico; un set de equipos de iluminación y productos para el interior arranca en los 35 mil pesos.

En los growshops cuentan que reciben gran cantidad de consultas de la gente que usa cannabis con fines terapéuticos. Foto Guillermo Rodríguez Adami

“Pasó como con los viveros. Al quedarse en su casa, el que ya plantaba, lo empezó a hacer con más ganas y el que no lo hacía comenzó porque tenía tiempo de sobra”, opina.

A través del decreto 883/2020 publicado esta madrugada en el Boletín Oficial, el Gobierno Nacional legalizó el autocultivo de cannabis para uso medicinal y el acceso a aceites, cremas y otros derivados de la planta en farmacias autorizadas.

Las personas que vayan a hacer el uso terapéutico deberán inscribirse para poder plantar en sus casas, y también podrán asignar a un familiar, amigo o a una organización autorizada para que lo haga de forma solidaria. La cantidad máxima de plantas permitidas será definida por el Ministerio de Salud.

La reglamentación también promueve “la creación de una red de laboratorios públicos y privados asociados que garanticen el control de los derivados producidos”, afirma el texto del decreto, que lleva la firma del presidente Alberto Fernández, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y los ministros Ginés González García, Roberto Carlos Salvarezza y Eugenio Basterra.

El autocultivo de cannabis

En la Argentina está autorizado sólo para fines medicinales. Para hacerlo, hay que inscribirse en el Registro del Programa de Cannabis.

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Infografía: CLARÍN

Además, se habilita la importación de productos medicinales de cannabis que ya estaban permitidos pero solo para la epilepsia refractaria, que se podrán conseguir en farmacias habilitadas. Esto incluye aceites, tinturas o cremas. “Existen experiencias a nivel internacional que indican que, en un marco de seguridad y calidad, junto con el acompañamiento médico, se reducen los daños potenciales que el uso del Cannabis de un mercado no controlado puede producir”, argumenta la normativa.

“Con la ley que se acaba de publicar hoy no sé a dónde van a ir a parar las ventas”, reflexiona Barone, que participará este viernes junto al ministro de Producción, Matías Kulfas, de un panel de discusión se la Universidad Nacional de Quilmes, en el marco del lanzamiento del primer Diploma de Posgrado en Cannabis, Regulación y Políticas de Drogas. “Ya era urgente la legalización. Tanto las organizaciones como Mamá Cultiva, como en nuestros locales estamos desbordadas de consultas de la gente que usa cannabis, más allá de que sea legal o ilegal, porque lo necesita por salud”, cuenta.

Los productos que venden los growshops para el cultivo de marihuana son macetas, tierras y fertilizantes. “Si algún día, nos permite la ley, el siguiente paso son las semillas, que va a ser el gran tema, porque por más que despenalicen, si no permiten que importemos o que produzcamos nuestras semillas el cultivador siempre va a depender de alguien que le preste de una planta que ya tenga”, explica. “A mí me parte el alma cuando viene una señora con cáncer y me dice ‘Nene, me hizo re bien el aceite, pero ahora no sé dónde conseguir otra semilla’. Yo no puedo venderle esquejes o semillas, porque estaría infringiendo la ley, y es horrible, porque es algo que le está impidiendo cultivar”, relata.

Además de un avance para los cultivadores medicinales, Inés –otra vendedora en el local de San Telmo que asesora desde el instagram @eljardindezoe- señala que la normativa traerá beneficios a “los que perdieron un montón de tiempo en tener miedo en ir preso a una denuncia”. “Al fin y al cabo todos cultivamos para bajar el estrés de la psicosis que nos genera la vida en la ciudad y el capitalismo, y cultivar nuestra medicina en el jardín de casa permite ver qué genética va mejor con nuestro organismo”, afirma.

DD

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