Boom de bicicletas y accidentes en París: cuando el “Merci” se convierte en un “correte imbécil”



“Conard”  (imbécil) está reemplazando a la tan utilizada Merci en Paris. El insulto es el preferido de los ciclistas y los conductores de Trottinettes cuando un transeúnte, absolutamente aterrorizado y mirando a la izquierda y la derecha para que no se lo lleven por delante, cruza las bicisendas que la alcaldesa parisina Anne Hidalgo ha multiplicado en la ciudad, en su política ecológica anti coronavirus. Un alza del 60 por ciento tuvieron los trayectos para las bicicletas en un año en la capital francesa.

El boom de las bicicletas tiene un alto precio. Un incremento del 30 por ciento de accidentes porque no hay reglas establecidas. Los “neociclistas” no conducen con destreza y son detestados por automovilistas, taxis y conductores de buses, en los fenomenales embotellamientos en que se ha transformado París, con las restricciones a la circulación de autos.

Fin de semana negro

Entre el sábado y el domingo pasados murieron dos ciclistas en VI y el XIX barrio de Paris.

Este fin de semana negro para los ciclistas marca una tendencia siniestra entre los que usan a la reina del confinamiento. Un ciclista de 35 años, que pedaleaba sobre la pista en el puente Anatile France en el barrio XII, cayó accidentalmente al borde la senda y fue llevado por delante por un auto que pasaba en ese momento. Cuando los bomberos llegaron, el ciclista ya estaba muerto.

Bicis y peatones en París, una mala relación. Foto: Maxime La for The New York Times

Al día siguiente, los bomberos enfrentaron otro accidente mortal, a las 8 de la mañana. Una mujer circulaba por la rue Ranger, cuando fue aplastada por un vehiculo. Al llegar solo pudieron constatar su muerte.

Según la prefectura de la policía, llegan a cuatro los ciclistas muertos durante la epidemia del Covid en Paris, comparados con los seis que fallecieron en bicicleta el año pasado. Pero estas dos nuevas muertes consecutivas se producen en un contexto de fuerte aumento de la bicicleta en Paris porque la gente teme contagiarse en los transportes públicos, especialmente el Metro y el tren suburbano RER.

La gente ha adoptado la bicicleta como para preservarse, al menos hasta que comience el invierno.

Muertos y 580 heridos

A los muertos se suman los 580 heridos en accidentes de bicicleta desde el comienzo del año, solo en Paris. Un alza del 30 por ciento en relación al 2019. Estos casos solo incluyen a los que han necesitado una intervención de los bomberos, de los servicios de emergencia, urgencias hospitalarias o intervención de la policia. No tienen en cuenta las caídas y enfrentamientos diarios en las calles entre usuarios, transeúntes, colectivos, taxistas y autos.

La prefectura recuerda que hay un nuevo escenario en la pandemia: en la mitad de los accidentes está implicado un ciclista y la responsabilidad recae en los otros usuarios de la ruta: camiones, autos, motos.

En París, la gente va a trabajar en bici para tomar el transporte público. Foto: Maxime La for The New York Times

La policía recuerda a los ciclistas el código de la ruta, que desconocen: frenar en una luz roja, ceder paso a los peatones. Ninguna de esas reglas cumplen los ciclistas, que ven a los peatones como sus auténticos obstáculos y el objetivo principal de sus insultos. Nadie se salva: ni discapacitados, ni ancianos ni madres con bebés en brazos.

Cuando se autorizó la vuelta al trabajo en Francia en ciertas oficinas y las autorizaciones para pasear, la bicicleta fue el medio elegido para salvarse de la forzada e imposible distancia social en los transportes públicos y utilizar las sendas organizadas por la alcaldesa.

El tráfico ciclista aumentó exponencialmente como se había reducido al 87 por ciento, cuando se impidieron los desplazamientos no esenciales o no profesionales al inicio de la cuarentena el 17 de marzo.

Una cifra de un solo día pos cuarentena: el 12 de mayo se contaron 115.000 bicicletas circulando en Paris, entre las 6 de la mañana y las 11 de la noche.

Con Madame Hidalgo convirtiendo el tránsito en la capital en una carrera de obstáculos para que el automóvil no avance, los parisinos aspiran a cambiar de modo de desplazamiento. En este otoño se inclinan por la bicicleta. El gobierno de Paris otorga 50 euros a todos para reparaciones.

La nueva Amsterdam

Paris es la Nueva Ámsterdam de las bicicletas pero más ideológica en la decisión. Hidalgo lo hacen en nombre de los compromisos en la cumbre del Cambio Climático y antes de los Juegos Olímpicos en Francia.

Sébastien Marrec es un investigador de la vida urbana. Ve, a la hora del progresivo desconfinamiento de la capital francesa, una “posibilidad para la ciudad de testear todas las soluciones de movilidad”.

“Con la puesta en marcha de nuevas bicisendas, el cierre de la rue de Rivoli a la circulación automotor y la creación de calles para peatones, este es una oportunidad para re-equilibrar el espacio público a favor de los peatones y los ciclistas”, estima Sébastien Marrec.

Muchas bicis, menos autos, en París. Foto: AP

El concepto no es nuevo. Proviene de la década del 60, cuando urbanistas de vanguardia cono Jane Jacob y Kevin Lynch cuestionaron el urbanismo institucional funcional, el rol de la planificación y de la decisión de los poderes públicos en cuestiones de organización. Para ellos, había que darle prioridad a las necesidades de los habitantes y no al orden, a la estética racionalista o a la eficacia de los flujos de la circulación.

Anne Hidalgo, huérfana del socialismo y apoyándose en los ecologistas, se apropio de la teoría. Sin el menor consenso con vecinos o habitantes, amplió las veredas, creó sendas temporarias que convirtió en definitivas, cortó las calles a los automovilistas, clausuró las vías del Sena y las convirtió en canteros.

Ganó la elección capitalina. Pero generó una tensión y división entre los ciclistas contra los automovilistas, los conductores de ómnibus, los taxistas, los dueños de autos que vienen a trabajar y los transeúntes, que se sienten amenazados por los ciclistas y su ausencia de reglas.

La fricción entre unos y otros

La plaza de la Bastille es uno de esos puntos de tensión. Fue completamente renovada, dedicada a los peatones y con un circulo donde se amontonan colectivos, taxis y vehículos mientras las bicicletas ocupan la mayoría del espacio urbano en sus pistas.

“Esta mujer Hidalgo ha hecho cualquier cosa. Solo los parisinos pueden votarla. Para los que venimos a trabajar en taxi a Paris, los que llegan desde los suburbios a trabajar todos los días desde largas distancias en auto y no pueden tomar el tren porque no llega o por temor a la infección, nos ha hecho nuestra vida imposible”, contó Pierre, que vive en Romanville pero trabaja con su taxi Mercedes Negro en Paris.

Bicis y más bicis. Foto: AFP

Y agrega: “También los comerciantes sufren. Los ciclistas no respetan una sola regla pero la mayoría no saben conducir. Hay muchos accidentes y muertes. Pero sobre todo crispación. Se ha vuelto invivible Paris” 

Holanda está exportando bicicletas familiares a Paris. A la hora del colegio, se ve a la mamá pedaleando y frente a ella, en un cajón de madera, sus hijos, que son distribuidos en la guardería o en la escuela. Luego sirve como gran bolsa para el supermercado. El paseo en bicicleta por las sendas de padres e hijos es el nuevo paisaje urbano parisino.

Demanda histórica

La demanda ha explotado y siempre es hija de una crisis. “Llega al techo en Paris. Este evento shockeante ha creado la oportunidad para una bicicletización en muchos países. En Holanda el crecimiento fue a causa de la crisis del petróleo en 1970. En Francia es el coronavirus el que está provocando el mismo efecto”, contó Sfrein Van Oosteren, vocero de Velo Île de France en la región de París.

Intersport que es una cadena deportiva, reconoce que se venden 4000 bicicletas por día. Diez veces más que lo habitual.

“La gente se está volcando a la bicicleta porque quieren evitar el transporte público a cualquier costo”, explicó Stéphane Folliet, fundador del servicio Cycoflix, que es un servicio de reparación online.

Bicicletas y peatones en calles cerradas al transito, cerca del Arco del Triunfo. Foto: AFP

Marie Joseph es una “neociclista”. Compró su bicicleta bordó por 100 euros, usada, en plena pandemia, para usar en el desconfinamiento. Ella vive en Montrouge y debe viajar a varios lugares de Paris a lo largo del día.

”Primero empecé con miedo porque hay mucho tráfico. Pero me di cuenta que hay tantas bicisendas que me siento más segura. Están los expertos, que te pasan volando por la izquierda. Los que no saben el código de la ruta, que pasan por la derecha y hacen cualquier cosa”, dice.

Y sigue: “Lo peor son los ómnibus, con quien se comparte la vía. Nos tocan bocina y si no te corrés, te encierran. Me meto contra el cordón de la vereda cuando ellos avanzan y no sé donde tirarme. Me ayudó mucho que estaba preparando mi licencia de conducir y estudié el código de la ruta para dar el examen. Pero hay gente que no respeta nada, sobre todo los jóvenes”.

Las más peligrosas son las trottinettes (monopatines) porque son muy rápidas y van de a dos. Ponen su velocidad al máximo y avanzan sin conocer las reglas ni frenar en los semáforos en rojo. Los ancianos tienen pánico cuando las ven avanzar porque en las pistas son bidireccionales: vienen tanto desde la derecha como de la izquierda.

Marie Joseph propone que impongan un código de bicicletas y el casco obligatorio, no solo para los niños. También deberían utilizar el chaleco fosforescente, especialmente a la noche.

Un cartel reza: guardemos el auto en su lugar. Foto: AFP

Las “velib”, que son las bicicletas que se alquilan en las esquinas de Paris, son otro boom. Han prohibido que los utilicen los servicios de Delivery ante tal demanda. Ante el nuevo fenómeno, la nueva obra son los estacionamientos para bicicletas porque las dejaban atadas en cualquier parte.

Denis tiene 65 años, sufre una fuerte artrosis y camina con un bastón. Cuando atraviesa la avenida Ledru Rollin para ir al supermercado tiembla, a pesar de mirar a la derecha y la izquierda.

“Los ciclistas no tienen la menor urbanidad. Vienen a toda velocidad, se creen con todos los derechos. Nos insultan. No frenan cuando deben dar prioridad a los peatones. Las trottinettes son aun más peligrosas porque vienen a alta velocidad. He visto muchos choques y mucha agresión. Paris se está volviendo una ciudad para los jóvenes. Los mayores nos vamos a tener que ir porque es invivible y nadie nos considera”, explica.

Bicisendas para todos

Hasta ahora, los suburbios pobres estaban aislados. Sin tren cercano, con ómnibus que finalizaban antes de la medianoche, la gran novedad es que -tras el confinamiento- las bicicletas son accesibles a ellos y se han construido pistas.

Son las llamadas “pistas corona de urgencia”, que avanzan a la velocidad de un “sprinter”. El nuevo “RER Velo”, que reemplaza a los trenes suburbanos contagiosos, ya beneficia a los suburbios de Seine St denis, Val de Marne, los Altos del Sena.

Imaginan que beneficie toda la región de la Ile de France, a lo largo de 640 kilómetros. Las pistas le dan coraje a los que temían llegar a Paris en bicicletas antes y van a establecer caminos para que puedan atravesar el Periférico son seguridad. Se destinarán 300 millones de euros en la Ile de France para construir pistas.

Esta “revolución del velo” – como la llaman en Paris- no es una medida ecológica sino un producto del temor a la transmisión del virus. El pedaleo comenzó al ritmo de las transmisiones del coronavirus, que está ingresando en una segunda ola en Paris, que no quiere volver a confinar.

París, corresponsal

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