Bielorrusia: Alexander Lukashenko, el último dictador de Europa, armado con un rifle y chaleco antibalas



Alexander Lukashenko, el autoritario presidente de Bielorrusia hizo una dramática demostración de desafío el domingo contra las protestas masivas que exigen su renuncia, portando un rifle y vistiendo un chaleco antibalas mientras descendía de un helicóptero en su residencia. A pocos metros, se concentraban los manifestantes.

En el decimoquinto día de las protestas más grandes y decididas de la historia en la Bielorrusia independiente, una multitud de unas 200.000 personas se manifestó contra Lukashenko, el último dictador de Europa, en una plaza de Minsk, la capital. Luego marcharon a otro mitin y se acercaron al Palacio de la Independencia, la residencia de trabajo del presidente.

El video de la agencia estatal de noticias Belta mostró un helicóptero del gobierno aterrizando en el terreno y Lukashenko bajándose con lo que parecía ser un rifle automático tipo Kalashnikov. No se veía ningún cargador de munición en el arma, lo que sugiere que Lukashenko, que cultiva un aura de machismo, solo pretendía hacer una demostración de agresión.

Alexander Lukashenko, armado. Foto: AP

Las protestas comenzaron el 9 de agosto después de una elección presidencial que, según los funcionarios, le otorgó a Lukashenko, de 65 años, su sexto mandato con el 80% de aprobación de los votantes. Los oponentes afirman que los resultados son fraudulentos.

El domingo por la tarde, un mitin de la oposición se desbordó en la extensa Plaza de la Independencia de 7 hectáreas (17 acres) de Minsk. No hubo cifras oficiales sobre el tamaño de la multitud, pero parecía ser de unas 200.000 personas o más.

El tamaño y la duración de las protestas no tienen precedentes en Bielorrusia, una ex república soviética de 9,5 millones de personas que Lukashenko ha gobernado duramente durante 26 años.

Los manifestantes marcharon hacia otra plaza a unos 2,5 kilómetros  de distancia y se acercaron a los bordes de los terrenos de la residencia presidencial, donde policías con todo su equipo antidisturbios estaban hombro con hombro, sosteniendo grandes escudos.

Los manifestantes se dispersaron por la noche en medio de la lluvia.

No hubo informes inmediatos de detenciones. A principios de este mes, unas 7.000 personas fueron arrestadas en protestas, muchas de ellas brutalmente golpeadas con palos o heridas con balas de goma, violencia que solo provocó un aumento de la indignación pública.

Una masiva marcha opositora, sin precedentes, en Minsk. Foto: AFP

Lukashenko parece estar luchando por una estrategia para contrarrestar las manifestaciones contra el gobierno.

En repetidas ocasiones ha culpado a la interferencia occidental, afirmó que las protestas fueron respaldadas por Estados Unidos y acusa a la OTAN de aumentar las concentraciones de tropas en Polonia y Lituania en la frontera occidental de Bielorrusia, lo que la alianza niega.

También afirmó que el presidente ruso Vladimir Putin estaba dispuesto a ofrecer asistencia de seguridad a su gobierno para sofocar las protestas si lo solicitaba.

Lukashenko ha reprimido constantemente a la oposición durante su mandato y el cansancio con su gobierno de línea dura, así como la consternación por el deterioro de la economía del país y el desconocimiento arrogante de Lukashenko de la pandemia de coronavirus, parecen haber galvanizado a los oponentes.

Unas 200 mil personas marcharon en Minsk el domingo. Foto: AFP

“Bielorrusia ha cambiado. Lukashenko ha podido unir a todos, desde los trabajadores hasta los intelectuales, en la demanda de cambio”, dijo el manifestante Slava Chirkov, quien asistió a la manifestación del domingo con su esposa e hijo.

Sostenían un cartel que decía “Lukashenko, tu leche se agrió”, haciendo referencia al antiguo trabajo de Lukashenko como director de una granja colectiva de la era soviética.

Marchas y huelgas

Una multitud igualmente enorme acudió a una protesta hace una semana y se han realizado manifestaciones diarias desde la votación. Varias de las principales fábricas del país se han visto afectadas por huelgas de protesta de trabajadores hartos de las políticas gubernamentales.

Lukashenko armado con un rifle recibe a las fuerzas de seguridad en la residencia presidencia. Foto: AP

Esas huelgas no solo amenazan a la economía que ya está enferma, sino que muestran que la oposición a Lukashenko se extiende más allá de los círculos educados de cuello blanco y hasta su base tradicional de obreros.

“¿Vas a trabajar para un dictador? Huelga, esa es nuestra respuesta”, dijo Sergei Dilevsky, líder del comité de huelga en Minsk Tractor Works, una de las empresas industriales más grandes de Bielorrusia, a los manifestantes en el segundo lugar de concentración del domingo.

La principal rival de Lukashenko en las elecciones, Sviatlana Tsikhanouskaya, huyó a Lituania el día después de las elecciones. Varios otros posibles retadores huyeron del país incluso antes de las elecciones.

La semana pasada se creó un Consejo de Coordinación de la oposición para desarrollar una estrategia para una transición de poder, pero las autoridades de Bielorrusia han abierto una investigación criminal sobre su formación.

También el domingo, más de 50.000 lituanos se unieron en una cadena humana que se extendía 30 kilómetros desde la capital de Vilna hasta la frontera con Bielorrusia para expresar su solidaridad con los manifestantes.

AP

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A.P.

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