Aun sin viajes al exterior, el “tarjeteo” en dólares creció mes a mes: para qué se usa



En el último tiempo, la atención solía centrarse en los sucesivos récords de personas que compraban cada mes, por ventanilla o home banking, sus 200 dólares permitidos a la cotización oficial más el 30%. En simultáneo, sin embargo, otra “fiebre verde” se incubaba: la que animaba a cada vez más gente a usar sus tarjetas de crédito para hacer compras online en el exterior.

Suscripciones para ver películas y series. Pasajes y alojamiento. Computadoras. Regalos de Navidad enviados desde China. Incluso tarjetas de regalo para hacer futuros encargos “puerta a puerta”. Todo parecía valer con tal de aprovechar aquel tipo de cambio, cercano a $ 100, que muchos consideraban barato y que este miércoles pasó a ser historia.

El fenómeno comenzó a notarse en mayo, a modo de curiosidad estadística. Por el coronavirus, desde marzo se habían cerrado las fronteras. Las salidas de los argentinos al exterior quedaron canceladas y quienes estaban afuera, de a poco, fueron regresando.

En ese marco, lo esperable hubiera sido que los gastos en dólares con tarjeta también se redujeran cada vez más, hasta niveles mínimos. Pero no fue así. Aunque sí hubo una caída inicial, la tendencia no tardó en revertirse, a medida que también crecía la demanda de dólares para ahorro.

Según datos del Banco Central, a fines de marzo los argentinos llegaron a deberles US$ 148 millones a los bancos por sus gastos en moneda extranjera hechos con tarjetas de crédito en el mes. El primer “efecto pandemia” hizo que esa cifra pasara a ser de sólo US$ 90 millones en mayo.

Sin embargo, a partir de ahí empezó el repunte. El “tarjeteo” en dólares de los argentinos produjo saldos de hasta US$ 119 millones a fines de junio, de US$ 120 millones un mes después y de hasta US$ 125 millones en el último tramo de agosto.

Eso evidencia un rebote del 39% en sólo tres meses. Y que el mes pasado, pese a casi no haber argentinos haciendo gastos presenciales en el exterior, la deuda en dólares por consumos con tarjeta llegó a ser mayor a la mitad que la registrada a fines de enero (US$ 226 millones), cuando el turismo internacional estaba activo, en plenas vacaciones.

Otro indicador oficial que miran los economistas es el que revela que, si los viajes al exterior y otros gastos con tarjeta habían generado en abril una salida neta de US$ 51 millones del país, en abril ese rojo pasó a US$ 83 millones; en junio, a US$ 109 millones; y en julio (último dato), a US$ 127 millones. Ese mismo mes, además, la gente adquirió otros US$ 740 millones en billetes.

En distintos bancos confirman el fenómeno. En el Santander, por ejemplo, contaron a Clarín cómo se dio entre sus clientes: “En junio, julio y agosto los consumos en dólares con tarjeta se incrementaron un 40% en promedio frente a lo registrado en abril y mayo. La cantidad de transacciones se mantuvo, pero creció el ticket promedio”. El crecimiento, indicaron, estuvo impulsado por la compra de servicios.

“Era lógico que, hasta el anuncio de esta semana, los consumos con tarjeta en moneda extranjera crecieran mes a mes, así como lo hacía la demanda del dólar ahorro”, consideró Gabriel Caamaño Gómez, economista de la Consultora Ledesma.

“Quien tenía dinero disponible -explicó- no encontraba opciones de inversión en pesos con tasas atractivas y percibía un alto riesgo de devaluación. Sabía que eso así no podía durar mucho. Por lo cual, había un incentivo a comprar todos los dólares posibles al valor ‘solidario’ y a adelantar consumos en dólares o de cosas importables, para no tener que pagarlos luego más caros, según una cotización más parecida a la que tenía el blue.”

Comprar para ahorrar

En los últimos meses, y hasta este martes, quien abonaba con tarjeta en una Web del exterior veía aparecer el cargo en dólares en el resumen. Luego ese saldo se podía cancelar en dólares billete, o bien en pesos a la cotización oficial más un recargo del 8% (para servicios digitales) o del 30%. Esa cuenta arrojaba un tipo de cambio de $ 86 o de $ 104 por dólar, muy inferior al valor de entonces del dólar informal o blue ($ 130).

Los bancos cuentan que, atraídos por esa ecuación, en plena cuarentena, una parte de todo ese “tarjeteo” en dólares se destinó pagar servicios digitales necesarios para el home office y para sobrellevar el encierro en familia. Principalmente abonos de plataformas de streaming (como Spotify, Netflix o Amazon Prime Video), videojuegos, apps, almacenamiento en la nube, licencias de software, cursos y otros.

Se descuenta que otra porción del gasto se destinó a encargar productos en tiendas internacionales (como Amazon, eBay o AliExpress) con el sistema de envíos postales puerta a puerta, que aún permite realizar varias compras al año de hasta 3 mil dólares cada una y recibirlas a domicilio.

Sobre estas operaciones se aplican impuestos aduaneros, pero aun así la mercadería podía terminar costando 30%, 40% o incluso 50% más barata que en el país. Tecnología (desde computadoras hasta consolas de juegos), ropa, calzado, juguetes, termos de marca y repuestos están lo que más se trae.

En portales del exterior se podían encontrar precios muy convenientes para encargar productos con el sistema puerta a puerta. Foto Mario Quinteros

“La gente estuvo comprando electrónica más que nada, a través de couriers (correos privados), porque tiene impuestos reducidos y al final sale mucho más barato que acá. Sucedió con notebooks y equipos multimedia para autos, por ejemplo”, comenta a Clarín Ariel, referente de la comunidad de compradores Puertaapuerta.com.ar. 

Finalmente, no faltaron quienes aprovecharon la oportunidad para dejar pagos consumos futuros en dólares, “congelándolos” a un tipo de cambio que se percibía -con razón- como ventajoso e insostenible. ¿Qué tipo de consumos? Principalmente, viajes: pasajes y alojamiento con fechas flexibles para las próximas vacaciones, cuando puedan realizarse. Pero también productos.

De hecho, uno de los trucos que empezó a correr de boca en boca, y que se utilizó hasta la noche misma del martes, fue el de comprar tarjetas de regalo o gift cards que guardan saldo en dólares. Por ejemplo, en webs como Amazon o Airbnb. Así, por ejemplo, quien ya había agotado su cupo de US$ 200 podía “regalarse”, al cambio “solidario”, US$ 300 más para usar en próximas compras o vacaciones, sin fecha de vencimiento.

El endurecimiento del cepo cambiario anunciado esta semana está dirigido a desalentar todos estos rebusques, así como la compra de dólar ahorro, encareciéndolos sensiblemente. El “tarjeteo” en dólares, desde este miércoles, sumó otro recargo del 35% como anticipo de impuestos que eleva ya a $ 131 el costo final de cada dólar, frente a un blue que se escapó a $ 145. Además, los dólares que se gasten con plásticos serán descontados del cupo de US$ 200 de los meses siguientes.

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MG

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