Áspero debate entre Donald Trump y Joe Biden con acusaciones cruzadas por corrupción



Cuando faltan apenas 12 días para las elecciones en Estados Unidos, Donald Trump y Joe Biden se trenzaron anoche en el último debate presidencial sobre la lucha contra el coronavirus y la corrupción, pero en un tono mucho más moderado que en el caótico primer encuentro de principios de mes. Si bien el presidente tuvo un buen desempeño, el demócrata, que va primero en las encuestas, sorteó con éxito y sin errores su último gran obstáculo antes de los comicios.

El debate fue moderado por la periodista Kristen Welker, la corresponsal de la Casa Blanca de la cadena de la NBC, sobre la que cayeron todas las miradas para ver si podía lograr mantener bajo control a los candidatos, después de un primer encuentro tremendamente caótico a principios de mes en el que se interrumpieron constantemente. Puede decirse que lo logró.

Contó con la ayuda de que esta vez los micrófonos de los candidatos quedaron apagados al inicio de cada tramo para evitar que se interrumpieran. Pero Trump y Biden, que tuvieron intercambios intensos, se vieron mucho más civilizados que en el primer cara a cara, colmado de insultos y furiosos cruces.

El primer tema que se abordó fue el coronavirus. Con cruces y chicanas, Trump defendió su gestión y dijo que EE.UU. tenía menor tasa de mortalidad que lo esperado. Rápido Biden contraatacó: “Murieron 220 mil personas. Si hay alguna persona responsable de no controlar la situación es Trump y no debe permanecer como presidente. Son mil muertes por día. No tiene ningún plan integral. Yo sí tengo”.

Donald Trump, durante el debate, hizo gestos permanentemente. (AFP)

“Este señor no tiene idea. No podemos tener el país cerrado”, disparó Trump. Y dijo que la gente pierde sus trabajos, se enferma, se suicida. “La cura no puede ser peor que el problema”. Biden replicó: “Podemos abrir de manera segura”.

Trump dijo que el virus se estaba yendo y sobre las posibilidades de obtener una vacuna señaló que los laboratorios locales avanzan muy rápido y que la tendrían antes de fin de año. Pero Biden lo interrumpió: “Este señor dijo que en la Pascua iba a terminar la pandemia, vamos a entrar a un invierno muy oscuro y no tiene plan”, insistió.

En otro tramo picante, Trump acusó a Biden de corrupción: “Joe consiguió 3,5 millones de dólares de Rusia”. El demócrata se defendió con un ataque: “Nunca recibí una moneda de Rusia ni de ningún país. Yo difundí 22 años de declaraciones de impuestos. Vos ninguna, ¿qué estas escondiendo?”

Joe Biden se abraza con su esposa al terminar el debate (AFP)

Quizás el mejor momento de Trump es cuando mencionó los negocios de Hunter Biden en China. Biden dijo que lo que importa no es su familia sino las familias estadounidenses y sus problemas. Trump replicó con sorna que su rival elude el tema de China para hablar de la mesa familiar. “Típico político, vamos Joe”.

Cuando el presidente insistía en pintar a Biden como un corrupto, el demócrata le espetaba: “Ustedes lo conocen, ustedes me conocen. El carácter importa, está en juego en el voto”.

Sobre medio ambiente, un tema que no se había tocado en el debate anterior, Trump dijo que “No voy a sacrificar millones de trabajos y compañías”. “Tenemos las tasas de emisiones de carbono más bajas en años”, dijo.

Les habla a los trabajadores del “rust belt” que no quieren regulaciones. Biden: “Tenemos una obligación moral. No tenemos tiempo”, dijo. Y prometió un equilibrio entre energías limpias y creación de empleo.

En el tema de inmigración, Biden dijo que Trump calificó de violadores a los mexicanos. Dijo que los más de 500 chicos de América latina que fueron separados de sus padres en la frontera “están siendo bien cuidados”.

Esta es la última chance que tuvieron para un duelo personal. Trump necesitaba desesperadamente este debate para recuperarse en las encuestas, luego que se cancelara el segundo encuentro que estaba previsto para el 15 de octubre porque él rechazó hacer en forma virtual porque había dado positivo de coronavirus.

Según el promedio de encuestas de RealClearPolitics, Biden aventaja a Trump por 7,9 puntos porcentuales a nivel nacional pero la distancia se achica a 4% en los estados clave, que oscilan para demócratas o republicanos según la elección.

Pero si bien en los números el ex vicepresidente lleva una distancia considerable, en su campaña sobrevuela el fantasma de las elecciones de 2016, cuando Trump iba rezagado en las encuestas y terminó ganando a Hillary Clinton (aunque perdió en el voto popular), por un puñado de sufragios en esos estados como Michigan, Wisconsin, Florida y Pennsylvania.

Trump tenía una última oportunidad para intentar golpear fuerte, para recuperar el impulso y torcer voluntades a último momento, en el prime time de la televisión estadounidense con millones de personas mirando. Tuvo un buen desempeño. Al moderar el tono, sumó estilo presidencial, una de sus puntos más débiles.

Como marcha cómodo al frente en las encuestas, Biden, de 77 años, solo precisaba no cometer errores gruesos y mostrarse vigoroso, para contrarrestar la imagen con la que lo pinta su rival, que lo acusa de estar senil y de no tener energía. No sucedió así. A Biden se lo vio con fuerza y enfático en las respuestas. No cometió gruesos errores.

Una de las últimas preguntas fue: ¿Qué diría en su discurso de asunción a los que no lo votaron? “El éxito nos va a unir”, dijo Trump. Y Biden respondió: “Diré que los represento a todos, los que me eligieron o no. Les daré esperanza”. Y terminó con un mensaje a los votantes: “Lo que esta es el carácter del país, decencia, honor, respeto”.

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