Artistas cubanos denuncian un aumento de la represión en la isla



Después de diez horas, la reconocida artista cubana Tania Bruguera fue liberada. Había sido detenida a las seis de la madrugada del martes, en su domicilio. Fue luego de que confirmara su decisión de participar en una marcha contra la violencia policial que viene creciendo en la isla durante la pandemia, con la excusa de impedir contagios masivos en reuniones públicas.

Bruguera había grabado un valiente video con su teléfono móvil, donde narró que dos agentes de los servicios de seguridad del gobierno cubano la habían visitado en su casa durante una hora, intentando disuadirla de participar de la manifestación convocada con motivo de la muerte a manos de la policía del joven negro Hansel Hernández Galiano en Guanabacoa, La Habana. El fin de semana, el diario Granma publicó un comunicado del ministerio del Interior de la isla admitiendo que el muchacho murió por balazos de la policía, aunque le atribuyó un supuesto hecho delictivo. 

Tania Bruguera, la reconocida artista cubana.

Clarín ha estado en contacto en las últimas semanas con artistas independientes de Cuba, tanto del Grupo Anima como del movimiento San Isidro, quienes también han sufrido secuestros en vía pública con idénticas exigencias disuasorias para participar de acciones públicas o protestas con el argumento oficial de prevenir contagios por el Covid 19.

Desde Nueva York, la reconocida artista y escritora Coco Fusco dijo a Clarín, vía WhatsApp: “Fueron más de 35 arrestos y 85 arrestos domiciliarios. No todos los participantes eran artistas. Muchos eran activistas de derechos humanos, periodistas independientes y también artistas, además de algunos cubanos de a pie que se enteraron de las protesta a través de Facebook. Los que arrestan NO SON CIVILES [así en mayúsculas]. Son policías y agentes de la Seguridad del Estado. Los de la Seguridad son de la contra-inteligencia. Hay un grupo dentro de la seguridad que hostiga a los artistas”.

Hansel Ernesto Hernández Galiano, el joven de 27 años que fue ultimado por la policía de La Habana.

La artista independiente Anamely Ramos, del Grupo Anima, envió a esta cronista por la misma vía la lista de los detenidos liberados. Pero aún resta una larga nómina de personas que siguen en arresto domiciliario y a quienes el gobierno cubano les cortó Internet. Es impresionante no solo la juventud de los comprendidos en el listado, sino la voluntad de no renunciar a manifestarse públicamente frente a lo que vienen denunciando en las redes sociales: el desmedido incremento de la brutalidad policial en la isla.

En un artículo de opinión titulado “La violencia policial en Cuba también es racista”, publicado por The Washington Post, Abraham Jiménez Enoa, periodista cubano y cofundador de la revista El Estornudo, escribió: “Los aprietos que se viven en la isla, producto de la profunda e interminable crisis sistémica de la economía y la tensión política que ha generado el empoderamiento de una parte de la ciudadanía en Internet y en la sociedad, han provocado que el régimen apriete aún más las tuercas del establishment para seguir garantizando el absoluto control del país y mantener, de esa forma, el orden marcial impuesto. Maniobra que, en los últimos años, ha estimulado la violencia de las fuerzas policiales que operan en las calles. Una situación que en la pandemia se ha agravado, pues una de las medidas del presidente Miguel Díaz-Canel y su gabinete, para contener la propagación del coronavirus, ha sido redoblar la presencia de militares en la vía pública”.

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El boca a boca se extendió rápidamente tras la muerte de Hernández Galiano y luego de que su familia publicara en Facebook que pedía “con clemencia que este hecho tan cruel a manos de nuestra supuesta seguridad nacional, de ninguna manera quede impune. Porque un policía, un uniforme, no da derecho a asesinar de tal manera a nadie (…) y quitarle un hijo a una madre, a un padre, un sobrino a su tía, un hermano a su hermanita menor (…) por favor, justicia”.

La detención de Tania Bruguera no hizo sino precipitar que los hechos saltaran de la isla a la opinión pública internacional, dado su reconocimiento. En una sucesión de videos la artista pidió a la policía que se presentara en la manifestación que “sean parte del pueblo y que muestren que son capaces de acompañar contra lo mal hecho sin violencia y recriminar al pueblo. Tienen una oportunidad de demostrar que son un cuerpo ético y que protegen al pueblo”, al tiempo que responsabilizó al gobierno de la isla “por cualquier evento o desenlace violento, provocación o consecuencia que sea ejercida contra los manifestantes, que tiene derecho a manifestarse y porque el gobierno puede dar una orientación para que no se permita violencia”. A las 6 de la madrugada del martes, la artista fue detenida y liberada diez horas después. En su cuenta de Facebook dio cuenta detallada de todo lo ocurrido.

En una foto con anteojos oscuros, turbante y barbijo, la artista dio cuenta que quienes participaran de la marcha serían procesados por “propagación de la epidemia”, cuyas cifras son un misterio en Cuba.

Pero antes de Tania Bruguera, cuya dimensión hizo trascender rápidamente la noticia, hubo varios y silenciosos secuestros y detenciones en vía pública. Artistas, poetas y curadores de la escena independiente con menos visibilidad, pero igualmente vigilados y perseguidos. Es el caso del artista Luis Manuel Otero Alcántara, cuya obra ha sido expuesta en Cuba y fuera de su país, en espacios tan prestigiosos como El Matadero, en Madrid, y el Centro Pompidou, en París.

“El virus ha hecho crecer la represión policial y ha aumentado el control del gobierno sobre todos los cubanos“

Luis Manuel Otero Alcántara Artista

Fundador del Museo de la Disidencia y organizador de la Bienal 00, es activista del Movimiento San Isidro, que lucha activamente contra el decreto 349, norma que limita la acción artística en espacios públicos en Cuba. Otero Alcántara contó a Clarín: “A raíz del trabajo de varios artistas se ha logrado definir relativamente bien lo que es el arte independiente. El régimen ha querido genera una especie de arte independiente que no lo es. Independiente en Cuba es un pensamiento crítico que no responda a lo que el régimen define como revolución. Eso genera persecución contra tu obra. Si la obra genera herramientas cívicas a la gente te atacan con todas las armas como si fueras un delincuente”, subrayó.

Otero dice que se ha generado una plataforma donde se recoge todo lo que se produce en la escena independiente, pero que hoy atraviesa una dicotomía para tomar en cuenta, “porque el régimen define lo que tiene que ser independiente. Entonces tienes que definir si eres un independiente real”. Por ejemplo, la curadora Anamely Ramos fue expulsada de la Escuela de Artes por tener un pensamiento crítico que ha expresado en el montaje de instalaciones artísticas en distintos espacios al margen de las directrices institucionales. La curadora y artista fue secuestrada hace dos semanas en la vía pública, conducida a una casa abandonada en algún lugar de La Habana, donde dos individuos vestidos de civil en un auto sin placa procuraron disuadirla de participar de manifestaciones públicas. Tras varias horas fue liberada. Así lo confirmo Anamely Ramos desde Cuba a Clarín.

“Estamos hoy en el centro de la vorágine, porque el arte está generando una visibilidad de los procesos cívicos, sociales y culturales que hoy tienen lugar en Cuba. Y es un parteaguas. Por un lado, está el régimen con toda su paranoia y su represión, y por el otro, los artistas independientes que se definen y deciden seguir trabajando. Hoy mismo hay varios grupos que están marcando esa diferencia”, señala Otero Alcántara. En ese derrotero están Grupo Anima, Los quince pelagatos, el Movimiento San Isidro que además es activista, entre otros.

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Para el artista, la pandemia le ha venido al gobierno cubano como anillo al dedo. “Si antes del coronavirus teníamos una equis cantidad de acciones para exigirle, después del virus eso no se ve bien. Esto ha hecho crecer la represión policial y ha aumentado el control del gobierno sobre todos los cubanos, pero la escena del arte se ve perjudicada porque se paraliza”, dice Otero Alcántara.

Agrega que el incremento de la represión policial comenzó hace dos años junto con el debate sobre el lugar del arte en la sociedad cubana actual. “El régimen teme un desborde social. Una de las condiciones es que mi generación ya no está adoctrinada como la de mi madre ni de mi abuela. Ya no nos pueden engañar. Tenemos Internet y también mucha miseria por lo que el régimen sabe que en cualquier momento eso puede estallar. Por eso asumen roles más represivos. Lo que les interesa es que nos vayamos de Cuba”.

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