ART: reingeniería asistencial por COVID



Por

Mara Bettiol

Presidente de la UART, Unión de Aseguradoras de Riesgos del Trabajo

Si pudiésemos poner la realidad en pausa para hacer un análisis retrospectivo de lo ocurrido en el sistema de ART desde el inicio de la pandemia hasta hoy, veríamos un proceso que implicó una reingeniería operativa para poder mantener activa la cobertura habitual y sumar la atención de los casos COVID.

En el marco de shock e incertidumbre que impuso la pandemia, las ART comenzaron con las modalidades de trabajo remoto, rearmado logístico y métodos de atención virtuales, para responder a los 900 mil empleadores y a los 9 millones de trabajadores bajo cobertura. 

Alivios y agravantes en materia siniestral

En el inicio de la pandemia, cuando el aislamiento fue estricto, durante las primeras semanas, los accidentes bajaron, producto del home office, la disminución de los traslados y el cierre de la actividad laboral. La contracara: durante ese mismo período, y por las mismas razones, se prolongaron las incapacidades laborales temporarias, se demoraron homologaciones presenciales y por la Feria judicial, se aplazaron las resoluciones de causas o pagos.

Pasado ese período inicial, comenzaron a manifestarse diferentes realidades en distintas zonas del país. No fue lo mismo el AMBA que el resto del territorio nacional, donde se pasó del aislamiento social preventivo y obligatoria (ASPO) al distanciamiento social preventivo y obligatorio (DISPO)  y la actividad fue retomándose casi de manera plena. Allí, la baja circunstancial de accidentes comenzó a revertirse. Al día de hoy, con gran parte del país en actividad y con cada vez mayor apertura, la suma de los accidentes laborales y enfermedades profesionales, Covid y no Covid, ya en julio 2020 fueron en el total 15% superiores, respecto de julio 2019.

Sumar atención por COVID para trabajadores de la salud y esenciales

El DNU 367/2020 del 14 de abril, que determinó al coronavirus presuntivamente como enfermedad laboral no listada y cobertura especial para los trabajadores de salud y trabajadores esenciales, colocó al sistema ante el desafío de atender una patología nueva, totalmente ajena y extraña al Sistema de Riesgos del Trabajo. Lo cual demandó trabajar con especialistas de diferentes materias respecto de las habituales. Hubo que reforzar la presencia de expertos en epidemiología, infecciones y médicos clínicos, con nuevas contrataciones, ya que la mayor parte del trabajo de atención médica de las ART se caracteriza por casos traumatológicos no infecciosos. También se capacitó a todo el personal en la patología y se desarrollaron nuevos protocolos. Fue necesario disponer de espacios específicos en tiempo récord que permitieran el tratamiento en aislamiento. A los módulos ad hoc en sanatorios y clínicas, se sumaron hoteles para la atención de casos leves hasta su negativización. La cobertura de COVID está financiada por el fondo que el Sistema acumuló, a lo largo de casi 24 años, para cubrir los costos de enfermedades profesionales no listadas. Este instrumento seguramente resultará insuficiente y será necesario re-capitalizarlo.

Litigiosidad contenida a punto de crecer

De la mano del DISPO se observó un incremento de la cantidad de juicios ingresados por accidentes o enfermedades laborales. Julio 20, contra julio 19, marcó un +14%. En este ámbito, el de la Justicia, se agrega el serio agravante que produce la demora en la constitución de los Cuerpos Médicos Forenses, previsto en la Ley 27.348 y pendiente desde hace más de 3 años. La actual operatoria pericial, sigue impactando negativamente. A la vez, se suman tasas de actualización imposibles de solventar con las inversiones disponibles. Este conjunto de factores implica que podría septuplicarse el pasivo judicial contingente.

Panorama económico financiero

El resto del panorama que enfrentan las ART se complica por causas anteriores a la pandemia, que en este contexto se agravan. Alícuotas insuficientes e inversiones con un valor de mercado que difiere del valor técnico al que están registradas en los balances, generan una pérdida técnica que de mínima alcanzaría el 44%, sin resultados financieros que compensen. La evolución de la actividad, el empleo y los salarios, son otras variables que inciden en forma directa en los ingresos de las ART. Si cualquiera de ellas cae, tal como pasó en estos meses de pandemia, disminuyen los ingresos de las ART.

Consolidación como aspiracional

La cobertura de ART tiene una fuerte legitimación en la estructura productiva, tanto sea en empresas como en trabajadores. El segmento de independientes, entre los que se encuentran los trabajadores de plataformas, han reclamado su aspiración al respecto. En la pandemia, se evidenció fuertemente con la petición de los médicos y el personal de salud.

Ahora en nuestro análisis desactivemos la pausa y demos play ¿Cómo vemos el futuro cercano? El desafío que significa el COVID aún no ha terminado y nos exige el mayor de los compromisos. En simultáneo, el sistema sigue respondiendo con la cobertura a su cargo. Pero es imprescindible que en el cortísimo plazo se corrijan las asimetrías que impactan negativamente en su operatoria para poder continuar manteniendo la calidad de servicio que nos convierte en ese “aspiracional” para muchos colectivos sociales que aún no lo tienen y así poder incorporarlos.

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