Antonín Panenka, el bigotón que se adelantó 40 años a una moda que se repite todos los fines de semana



Sepp Maier, enorme arquero alemán, todavía ahora no lo puede creer. Pasaron más de cuatro décadas. Y ese gol -de penal, decisivo- todavía sigue latiendo. “La picó a lo Panenka”, se dice incluso ahora.

Es una audacia. Final de la Eurocopa de 1976. Belgrado, estadio del Estrella Roja. El partido entre los checoslovacos y los germanos había finalizado en empate a dos goles hasta el alargue. Era la primera final de los vecinos de la localía frente al gigante que defendía el título.

Y el tipo, que hoy tiene 71 años, fue a patear ante la historia y su gente. Tranquilo, como si nada sucediera alrededor de esos 30.000 espectadores. O poco más. Manso. Como un felino antes de atacar a su presa.

Fue. La picó. Gol y título.

Desde aquella ocasión, la jugada se hizo imitación y hasta épica y revista. E ícono de la osadía. Como la de Sebastián Abreu en el Mundial de Sudáfrica 2010, con la camiseta de Uruguay frente a Ghana, en los cuartos de final.

Y ahora, más de 40 años después, no falta fin de semana en que algún futbolista en alguna liga del mundo le rinda un homenaje y despierte admiración por su osadía fotocopiada del Panenka original. O incluso una burla y un lugar en el ranking de bloopers si el arquero adivina la intención.

Panenka la pasó mal en estos días en los que gran parte de la humanidad la está pasando mal. La pandemia lo tuvo aislado e internado. Recién este miércoles recibió el alta en un hospital de Praga tras contagiarse de coronavirus.

“Recibí a mi padre en el hospital esta mañana y lo llevé a casa”, afirmó el hijo del ex futbolista, Tomas Panenka, al sitio web del Bohemians, club de Praga donde jugó el mediocampista y del cual es presidente honorario.

Antonín Panenka, en estos días. Ya recuperado. (AFP)

Tomas Panenka agregó que los últimos controles de Covid-19 realizados a su padre, resultaron negativos pero aclaró que “aún tiene pulmonía”.

Igualmente, añadió, “los médicos dicen que no precisa permanecer en el hospital”, informó la agencia italiana ANSA.

Además de jugar para el seleccionado de su país entre 1973 y 1982, Panenka alcanzó fama y gloria gracias a su habilidad para pegarle a los tiros libres. Y corresponde decirlo: también a su bigote, muy propio de los años 70 y 80. 

En 1980 se trasladó a vivir a Viena, para jugar en el SK Rapid Viena. Durante su su recorrido por Austria, sin saber una palabra de alemán en su comienzo, recibió la ayuda de su compatriota y también futbolista, Josef Kadraba.​

Su historia en los mundiales no estuvo a la altura del mito: participó en el Mundial de España en 1982. Hizo los dos únicos goles de su equipo en el torneo, ante Kuwait y contra Francia.

Los dos fueron de penal. Pero esas veces no la picó.

La historia ya la había construido seis años antes. 

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