Ante la cuarentena, “se vive en la impaciencia, en el desasosiego de no saber hasta cuándo”



LA CARTA. Desde marzo nos caen ráfagas de palabras sobre mi Argentina. No las puedo hoy abocar al vocablo de verdad o mentira. Es la realidad que nos circunda. Aquí y en todo el planeta Tierra. Mucho ruido producto del aire por aliento humano. El enemigo esta allí, agazapado, imperceptible, invisible, letal.

Nos lo comunican el comité de expertos especializados. Nos traducen propuestas de higiene, de normas de bioseguridad, cuidarse, cuidarnos, entre todos y cada uno. Bien. Muy bien. La prensa toda no dormía. Era el momento de informarse, de la reflexión, también de incertidumbre y de miedo. Había que ir salvando el pasado, el presente, aún renegando. En consecuencia, apareció un nuevo formato de vivir. Íntegro. Tanto sanitario como social, educativo y político. Se atomizó la economía, los sistemas de Salud quedaron al descubierto de tantas falacias de años y años.

Una prueba de hisopado para detectar Covid-19. Foro. EFE.

Pregunto, ¿tuvo que pasar una pandemia? Hubo que contener, apuntalar, reparar viejas estructuras. Crear otras. Equipar. Capacitar. Y hasta importar médicos cubanos. Con todo el respeto por ellos. Se cayó el comercio, la juventud perdió el rumbo; y los más pequeños que no entienden, seguramente algunos quedaran marcados con una cicatriz traumática. Habrá familias que podrán dar contención, otras lamentablemente no, y es muy triste. Los mayores a mayor resguardo. El tan singular aparato sindical hizo gala a una posición caduca. Una parte de la dirigencia política y empresarial también. Aprovecharon aquello de “a rio revuelto ganancia para los pescadores”, intentando modificar en complicidad tanto a la Justicia como organismos y empresas. Pero hubo contramarchas.

No sabemos dónde estamos parados. Si en la meseta, en el pico, o aún seguimos subiendo la cuesta”.

.

Esta vez el ojo de atención es el Covid 19, no hay un Mundial de fútbol para distraer. La política es así. La toma o la deja. Pero se mete, se introduce y uno es parte. Palabras más o menos, todo es desechable y provisional. Los números no cierran, tampoco parece que habría un plan. Un horizonte. O, tal vez, sí. Se llegó a un acuerdo con la deuda en una tan extensa negociación y abre un panorama alentador. Un camino. Una esperanza de reconstruir. Habrá que transitarlo y será responsabilidad de quienes nos gobiernan. Pero hoy en verdad, no sabemos dónde estamos parados. Si en la meseta, en el pico, o aun seguimos subiendo la cuesta. Una incógnita más. Sí sostengo y en esto le doy la razón al Presidente, que ya la responsabilidad es de todos. Pero el ejemplo debe venir desde las mismas autoridades. Cada anuncio es un no saber si avanzamos o retrocedemos. Nunca se terminan las reformas. El presente echó atrás al pasado y uno vive humillado. Este otoño- invierno se transita en la amargura. Cada proyecto se cayó. Se vive en la impaciencia, en el desasosiego de no saber hasta cuándo y lo que es peor, cómo salir. La vacuna sí es un muy buen pronóstico alentador. Bien por ello.

Mientras tanto, vivimos encerrados con una tenue sonrisa que es mentirosa. Cada noche un pequeño sueño, el insomnio grande y un frío despertar. Y uno no quiere ser cómplice de la irresponsabilidad y se compromete con no comprometerse y hace los deberes siguiendo cada protocolo. El gobierno subvenciona. Ayuda. Pero se observa también que no hay control. Si no, no se entienden hechos publicados; sin entrar en detalles. Muchos del personal de Salud y esenciales dejaron su vida. Otros se contagiaron. Faltan recursos óptimos, personal acorde y capacitado. Atrás quedaron los aplausos que increíblemente se discriminaba y se aborrecía al mismo médico que vivía en el mismo edificio desde donde lo aplaudían. Una vergüenza más. Una hipocresía más.

Quisiera creer en las buenas intenciones, aunque el escepticismo me pone el freno de mano. Merecemos más honestidad, más compromiso”.

.

Las autoridades tomaron la realidad con sorpresa y creo que se actuó con aciertos, pero hubo también a esta altura errores. No se concibe la inseguridad que ganó todo terreno. Se hizo política. El daño ya está hecho, consumado, se fue de las manos. No hay control y queda la sensación que es otra pandemia. Quisiera creer en las buenas intenciones, aunque el escepticismo me pone el freno de mano. Tendría que haber más sentido común, somos un país que quiere la paz, la educación, el trabajo, la verdad, los proyectos tangibles. Merecemos más honestidad y menos hipocresía. Mas compromiso. Medios que dejen de utilizar sus espacios para difamar. Es falaz. Admiro a la gente que tiene resiliencia. Que se reinventa, que pelea, que lucha, mereciendo todo el respeto. No todos delinquen.

Se cumplieron 170 años del fallecimiento del General San Martín, quien dijo: “Que la conciencia sea el mejor juez que pueda tener un hombre de bien”.

Rodolfo Adamowicz

DNI.: 10.163.632

EL COMENTARIO DEL EDITOR

En la recta final, con el sentido común sedado

El lector nos manda una crónica que retrata su experiencia personal. Es “su realidad” a partir de la cuarentena de marzo. Y es como una sensación/espejo que se refleja en los que aún están en confinamiento.

Habla del nuevo formato de vivir, de compromisos, de intentos de modificar en complicidad la Justicia, de controles ineficaces, de inseguridad y de la esperanza ante esa frase que suelta y que nos aprieta cada vez que los números de contagios y muertes por Covid nos sorprenden: “No sabemos dónde estamos parados”.

Pero los datos hablan por sí solos. Los índices de muertes y contagios no dan señales alentadoras. El pico se mantiene planchado. Parecería que cuesta adoptar ese sentido común de supervivencia que llevamos a cuestas en nuestro ADN. Se mantiene como sedado. Y el virus no perdona. Contagia y mata ante el menor descuido, ante el relajo.

En el mientras tanto, en donde vivimos encerrados con “una tenue sonrisa que es mentirosa”, como dice Rodolfo, el Ministerio de Salud anunció el inicio de los ensayos de una vacuna china en Argentina, y en 10 días empezarán a reclutar a 3.000 voluntarios para probarla. Es la segunda que ensayan en el país contra el coronavirus. Hay una brújula que nos marca un camino. Es la recta final.

Pero, como siempre, todo depende de nosotros. De cada uno.

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA



Fuente >>

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

IMAGESLOVER Photo Flip Day 1 CLip art of Flip Day 2