Angustia, bronca y temor en Italia: se avecina una Navidad sin abuelos por el coronavirus



Navidad es la fiesta más amada por los italianos, en la que se reúne toda la familia, como quiere la tradición. “Natale con i tuoi, Capodanno con chi vuoi”, es el lema obligatorio que todos siguen. Navidad con los tuyos, Año Nuevo con quién quieras. Este 2020 “il Natale” vivirá la tragedia de la pandemia de coronavirus, con una cifra probable para entonces de más de 50 mil muertos (hoy suman 44.000), un estrago que no se vive desde la Segunda Guerra Mundial.

La familia unida no podrá estar junta y la prioridad es salvar a los nonos de cercanías familiares que pueden convertirse fácilmente en un contagio fatal. La gran mayoría de los muertos por el virus son ancianos, los más frágiles frente al ensañamiento del coronavirus. ¿Qué hacer para que no falten los queridos viejos? ¿Cómo salvar la Navidad?

Todos los medios de comunicación hablan o escriben sobre el tema porque captan el sentimiento nacional tan bajoneado por la pandemia. Predomina en todos la esperanza de que Navidad demuestre que hay un futuro y que “andrá tutto bene”, como cantaban en marzo y abril, dándose coraje desde los balcones mientras el país vivía el encierro total de la cuarentena en la primera oleada que duro 72 días y tuvo un óptimo resultado.

Este sábado los contagios diarios fueron 37.255, con 544 muertos en 24 horas. Los italianos están más angustiados, más asustados, más enojados y más bajoneados, porque el respiro del verano duró poco y la segunda oleada parece no acabar nunca.

Filas en un mercado de Roma, este sábado, entre carteles que indican la entrada y la salida, para tratar de mantener distancia. Foto: EFE

En esta semana que está terminando hubo dos días con más de 600 muertos, como en marzo, cuando el 29 se alcanzó la cifra pico de 969 muertos en 24 horas. Este sábado el gobierno afirmó que está mejorando el índice de la tasa de contagio, que ha bajado en promedio de 1,7 a 1,4, lo que demuestra que las restricciones en las tres áreas en que ha sido dividido el país comienzan a dar resultado. Pero ¿es así? Para la gente la epidemia sigue empeorando.

En la última semana hasta el viernes, hubo 3.397 muertos, el 64% más que la semana anterior. Y los contagiados perforaron la barrera de 40 mil en un solo día. Todo los días se ven o se leen escenas de desesperación en los hospitales de todo el país, de gente que no logra ser internada, de amontonamientos de pacientes, de directores sanitarios que miran a la cámara de TV y afirman: “Así no aguantaremos mucho”.

Salvar las Fiestas

Pero es real el atisbo de una pequeña desaceleración inicial en esta segunda oleada que parece más temible que la primera. El primer ministro Giuseppe Conte, hablando ante las centrales obreras, dijo que el descuento del índice de contagio KT de 1,7 a 1,4 y la aplicación de nuevas medidas restrictivas, que van acentuando la cuarentena en la mayor parte de Italia, “permite esperar que los contagios no se redoblen en manera exponencial”.

El objetivo, agregó Conte, “es que podamos preparar una Navidad concesiones a las familias para que puedan gastar el aguinaldo con más libertad, reabriendo bares y restaurantes, permitiendo que la gente puede trasladarse de una región a otra”.

El centro de Florencia, en Roma, semidesierto este sábado, con fuertes restricciones para frenar el avance del Covid-19. Foto: EFE

“Salvar la Navidad”, cuando más suben los consumos y se gasta en regalos y fiestas, piden desesperados, muchos al borde del cierre definitivo, los cientos de miles de bares, restaurantes y otras casas de comidas. Una delegación caminó casi 500 kilómetros desde Toscana a Roma para entrevistar al primer ministro Conte, quien les expuso la estrategia actual.

Los médicos y científicos, así como los estrategas del gobierno, recomiendan que el “cenone” de Navidad esté restringido al núcleo familiar más íntimo. Pero no habrá imposiciones. A los abuelos les recomiendan evitar las efusiones con los nietos, sobre todo en ambientes cerrados y pequeños, donde es difícil mantener las distancias. No olvidar todos de ponerse las mascarillas, los tapabocas, y mantener en lo posible una distancia mínima de un metro y medio.

Mejor si se les hacen hisopados a los nietos y a los adolescentes presentes unos días antes para evitar que cerca de los abuelos haya fatales parientes asintomáticos, esos que no sienten los síntomas y contagian a los demás.

Con distancia, un grupo de estudiantes universitarios lee en el centro de Roma, este sábado. Foto: EFE

El virólogo Fabrizio Pregliasco de la Universidad de Milán pide que en Navidad “tengamos almuerzos y cenas sin los abuelos y en enero estaremos más seguros y se podrán organizar fiestas especiales para ellos”.

El interés es tan grande, que un nene tuvo su momento de gloría ante las cámaras y la prensa escrita cuando le preguntó a Conte cómo hace Papá Noel para superar la prohibición en las regiones “rojas” para ir a repartir los regalos. Conte le respondió que “Papá Noel tiene la autocertificación”, que es un documento que hay que presentar a la policía aen las calles y las fronteras internas entre las regiones italianas.

El premier agregó que si se logra achatar la curva que se disparó en octubre más alta que nunca desde el inicio de la pandemia, el 21 de febrero, “tendremos una Navidad tranquila, se evitará el caos y en un mes se podrán hacer aperturas juiciosas” en las regiones.

“Comprendo que sentimentalmente esto es muy costoso, pero es mucho mejor dejar a los abuelos en casa, al seguro, y que del almuerzo de Navidad participen al máximo padres e hijos”, agregó Conte.

Festejos sobrios

El gobierno y las regiones coinciden en que la sobriedad debe ser el lema de los festejos de Navidad. También la dimensión religiosa será reducida. El Papa Francisco evalúa la hipótesis de anticipar las misas de la medianoche de Navidad. El gobierno podría introducir un número cerrado de asistentes a las misas, pero es más probable que el mismo Vaticano aplique un criterio restrictivo para evitar contagios. Se salvará la tradición y habrá tómbolas, pero en la mesa se sentará un máximo de seis personas, como “fuertemente” recomienda el gobierno.

Las veinte regiones italianas han sido divididas en tres áreas: roja, naranja y amarilla. En esta última, la más virtuosa por las 21 cifras que se reúnen para indicar la ubicación de cada región, se encuentran el Lazio, con capital en Roma, y el Veneto.

Del lado opuesto, entre las rojas están Lombardía y Piamonte las dos regiones más ricas e industrializadas del norte, que son las más castigadas. También han sido enviadas Campania (Nápoles) y Toscana (Florencia). En el área naranja, la más poblada, las restricciones son intermedias. Allí están entre las más importantes, Sicilia, Puglia, Emilia Romania y Liguria.

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Coronavirus en Italia

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Fuente: Johns Hopkins University Infografía: Clarín

En la zona Roja, con más alto riesgo, rige una cuarentena mediana. No se puede salir de casa sin comprobar la necesidad, los negocios están cerrados con exclusión de los alimentarios, farmacias y quioscos de diarios y revistas. Clausura de bares, restaurantes, pizzerías y casas de comidas. En los tres años finales del colegio secundario, los alumnos no van a escuela sino que practican del DAD, Didáctica a Distancia, desde sus casas mediante Internet.

En la zona naranja se mantiene la prohibición de la zona roja de viajar a otras regiones o municipios. Los bares y restaurantes pueden abrir hasta las 22 pero solo para hacer entregas a domicilio o vender en los locales comidas que el cliente se debe llevar empaquetadas.

En toda Italia rige el toque de queda desde las 22 a las 5 de la mañana.

Roma, corresponsal

CB​

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