Angela Cullen, la clave física y mental del éxito de Lewis Hamilton en la Fórmula 1



El 28 de octubre de 2018, Lewis Hamilton cruzó la meta del Gran Premio de México en el cuarto lugar. Fue suficiente para festejar: había ganado su quinto título en la Fórmula 1 e igualado la marca de Juan Manuel Fangio. Llegó a los boxes del autódromo Hermanos Rodríguez, se bajó de su Mercedes, saludó a Sebastian Vettel -su máximo competidor- y no pudo concentrarse en la primera pregunta de David Coulthard, entrevistador de la transmisión oficial. Su mirada se desvió hacia una mujer rubia y bajita que saltaba sin parar rodeada de los mecánicos. El inglés pidió disculpas y fue a abrazarla. Los pies de Angela Cullen se despegaron del suelo y cuando volvieron a pisar lo hicieron dando saltitos, al ritmo del piloto.

Los abrazos y los festejos que se multiplicaron en esta temporada, en la que el inglés se convirtió en el piloto más ganador de la historia, habían comenzado en 2016, cuando la fisioterapeuta neozelandesa llenó el espacio que había dejado Aki Hintsa. El doctor finlandés, que murió a finales de ese año, guió a Hamilton en el inicio de su carrera en la Fórmula 1 y fue el mentor de Cullen en la academia Hintsa Performance. También, el responsable de cruzar sus caminos.

Es que después de 11 años como responsable médico de McLaren, además de haber llegado a tener 12 pilotos de la parrilla a su cargo, Hintsa dejó la Fórmula 1 en 2013 y creó en Ginebra (Suiza) un centro integral de salud, en el que le daba gran importancia a la fisioterapia para evitar intervenciones quirúrgicas que no fueran imprescindibles.

Cullen se sumó en 2014, luego de encontrarse con un amigo, Pete McKnight, en un centro de esquí en los Alpes franceses y enterarse del trabajo de Hintsa con corredores, atletas olímpicos y pilotos de F1.

Angela Cullen, en Sochi, este año. Además de fisioterapeuta, asiste a Hamilton las 24 horas del día. Foto AFP

“El modelo de bienestar y filosofía de Hintsa, que entiende que ‘el desempeño es un subproducto del bienestar’, resonó en mí y reflejó mis creencias e ideales de comprensión del desempeño humano. Fue entonces cuando decidí incorporarme como fisioterapeuta y entrenadora de rendimiento en Hintsa Performance”, contó Cullen en la web del centro de salud.

Dos años después, se transformó en la primera fisioterapeuta en trabajar con un piloto de Fórmula 1. “La mayor sorpresa es el hecho de que trabajo en el automovilismo -admitió-. Históricamente, los pilotos han tenido entrenadores de fuerza masculinos y creo que yo fui la primera fisioterapeuta y definitivamente la primera mujer en participar”.

Si Aki había sido clave para que Hamilton pudiera enfrentar los tormentos que le generaba haber roto su relación con su padre, cuando decidió que Anthony dejara de ser su manager en 2010, Angela le dio estabilidad física y mental: cambió los hábitos de comida del inglés, que se hizo vegano en 2017; aplicó el programa de salud de la NASA, con especial énfasis en el sueño para vencer el jet lag; y logró que se aislara de lo extradeportivo que sucede cada fin de semana en el paddock, donde lo asiste en cada necesidad: desde llevar su casco hasta hacer running en alguno de los paradisíacos lugares que comparten gracias al automovilismo.

Hamilton cambió las fiestas por las causas nobles. Ya no se vieron en los medios aquellas fotos de Hamilton como cuando en 2016 se disfrazó del Guasón en una celebración de Halloween en Nueva York a la que asistió con Serena Williams o como cuando un año después subió imágenes de un encuentro con Neymar y modelos de Victoria Secret en Londres.

Disfrazados. Serena William y Lewis Hamilton, en la fiesta de Halloween organizada por Heidi Klum en Nueva York.

Evolucionó hacia un comprometido activista por el medio ambiente, primero, y por la campaña “Black Lives Matter” este año, participando en junio de una manifestación en el Hyde Park. Como en los circuitos, allí su sombra también fue Cullen.

Poco después, con la temporada de la F1 en marcha pero atravesada por la pandemia del coronavirus, lideró la lucha con su remera negra antes de cada Gran Premio. 

Aunque llegó a su vida como su fisioterapeuta, Cullen se involucró en las búsquedas de Hamilton y las hizo suyas. En su feed de Instagram, que se divide entre sus días en el paddock y sus momentos de relajación, pero del que deja fuera su vida personal, impulsa el movimiento que lucha por terminar con la violencia racial.

Esa relación cuasi simbiótica está basada en la empatía y en el respeto que ambos se muestran y también en la lealtad, palabra (loyalty) que ambos se tatuaron en sus muñecas.

Went down to Hyde Park today for the peaceful protest and I was so proud to see in person so many people of all races and backgrounds supporting this movement. It was really moving. I’m feeling extremely positive that change will come, but we cannot stop now. #blacklivesmatter ✊🏾 pic.twitter.com/koOTEPOXAh

— Lewis Hamilton (@LewisHamilton) June 21, 2020

En el arranque de la temporada, Hamilton eligió vivir en la burbuja de la Fórmula 1 en un motorhome donde convivió con su perro y su fisioterapeuta. Foto EFE

Recientemente, ambos lo expresaron públicamente. Cullen lo hizo cuando Hamilton llegó a los 91 triunfos y ella escribió en su Instagram: “Realmente te mereces cada una de esas 91 victorias. No solo eres un atleta increíble, sino una de las almas más cariñosas, humildes, genuinas y hermosas que conozco… y una gran inspiración para mí y para muchos. Estoy muy orgullosa y feliz por ti”.

Él, quizás porque Cullen es la única mujer que trabaja con un piloto de F1, la respaldó en la conferencia de prensa posterior al GP de Portugal, donde terminó con un calambre en el gemelo derecho. “Sí, buscaré atención médica después. Angela es una verdadera fisioterapeuta -resaltó-. Muchos entrenadores afirman que son fisioterapeutas reales, pero no lo son; la mayoría de ellos no son fisioterapeutas”.

Un viaje en bicicleta por el mundo en pausa

Dos lemas guían la vida de Angela Cullen: “Viviendo la vida en la que creo” y “Siendo la mejor que puedo ser”. A los 46 años, la neozelandesa dejó la tranquilidad de la vida familiar con un compañero y tres hijos en Menthon-Saint-Bernard, en las montañas francesas y a menos de una hora de Ginebra, para acompañar a Hamilton en el alocado día a día de la Fórmula 1.

“Al terminar el fin de semana de la carrera, espero volver a casa y pasar tiempo con mi familia. Mantener este equilibrio entre el trabajo y la vida es fundamental para mi propio desempeño sostenible”, afirmó en una reciente entrevista.

Angela Cullen y su familia, durante un fin de semana de Fórmula 1. Imagen de video

Aunque es la primera fisioterapeuta mujer en la Fórmula 1, su pasión por el deporte no es nueva. “De chica era muy competitiva y me involucré en todo, desde netball, fútbol, ​​cricket, voleibol y baloncesto hasta natación. Si había un equipo deportivo, quería formar parte de él. Pero fue en el hockey sobre césped en el que representé a Nueva Zelanda entre los 15 y los 21 años”, reflejó.

Por eso a la hora de estudiar eligió una carrera vinculada al deporte. A los 22 años obtuvo un título en Ciencias de la Salud y Fisioterapia y se fue a trabajar a Londres. “Mi primer trabajo de práctica privada fue cerca de Crystal Palace, el hervidero de atletas de pista y campo de clase mundial del Reino Unido. Estoy muy agradecida por esta oportunidad, que me llevó rápidamente al mundo de los deportes de alto rendimiento”, valoró.

Si bien trabajó con atletas de resistencia y del equipo británico de triatlón, su misión se enfocó en los velocistas de 100 y de 200 metros. En 2004 formó parte de la delegación de Gran Bretaña en los Juegos Olímpicos de Atenas, donde el 4×100 masculino ganó el oro.

“Se podría decir que los velocistas de 100 y 200 metros son la F1 del atletismo y mi papel era como el de ingeniero o mecánico trabajando en estrecha colaboración con el atleta y afinando su cuerpo para optimizar su rendimiento en términos de velocidad, potencia, movilidad y control”, comparó.

Sin embargo, dos años después dejó todo y emprendió un viaje en bicicleta por Sudamérica, que cambiaría su forma de ver la vida. “Monté mi bicicleta desde Ushuaia, el extremo más austral del mundo, hasta la cima de Colombia. Como eran tiempos anteriores a los teléfonos inteligentes y al GPS, usamos un mapa topográfico de toda América del Sur para guiarnos 1.500 kilómetros hacia el continente. Cruzamos los Andes 14 veces, pedaleando a 5.000 metros de altura, atravesamos el desierto de Atacama y las salinas de Bolivia. Cinco veces nos vimos obligados a recorrer más de 250 kilómetros en un día, en busca de comida y agua”, recordó.

Angela Cullen, durante su viaje en bicicleta por Sudamérica, hace una década.

“Durante nuestros viajes, tuve tiempo para reflexionar sobre mis ideales de salud y bienestar. Durmiendo en carpa, duchándonos y comiendo en las paradas de camiones. Fue durante este tiempo que me di cuenta de que quería desarrollar mis habilidades en el desempeño humano más allá de la fisioterapia”, confesó.

Regresó a su país y asumió el cargo de asesora senior de servicios de rendimiento en deportes de alto rendimiento en Nueva Zelanda hasta 2010. “El desarrollo de servicios de apoyo para nuestros atletas olímpicos y de alto rendimiento nos desafió a comprender realmente las necesidades de nuestros atletas de elite”, explicó.

Después llegó la Fórmula 1 y su reconocido trabajo con Hamilton. “La intensidad de los deportes de motor en términos de carga, tanto mental como física, para los pilotos durante un fin de semana de carrera y durante una temporada es mucho mayor de lo que había experimentado en cualquier otro deporte”, admitió.

Angela Cullen es la persona que acompaña en todo momento a Hamilton en el paddock. Foto AFP

“En los deportes olímpicos durante una temporada se puede alcanzar el punto máximo una o dos veces para eventos clave, pero la F1 requiere el máximo rendimiento… ¡21 veces al año! Es increíblemente exigente. Los compromisos de viaje, junto con un aluvión de demandas de los medios, agregan más carga a las obvias demandas físicas y mentales del cuerpo al conducir a velocidades tan altas. Es por estas razones que un fuerte enfoque en el bienestar es fundamental para mantener el rendimiento durante toda la temporada de F1”, especificó.

Pese al éxito y a que hace el trabajo que ama, su sueño a largo plazo es continuar su viaje en bicicleta “desde Colombia hasta Alaska, Rusia, Asia, Europa y África”. Aunque Hamilton no tendrá de qué preocuparse: “Eso está en espera hasta que me jubile”.

HS

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