Alberto Fernández insiste una vez más con diferenciarse de Cristina Kirchner



Alberto Fernández fue injusto y muy violento con los que menos tienen. Lo que estaban ahí en Guernica no estaban preparados para enfrentar a esos verdugos, que son las fuerzas policiales. Para Alberto Fernández: cuando usted haga una buena cosa, como privatizar Vicentin, sacarles los puertos y empezar a dar las tierras que no son de ellos, a lo mejor la gente lo va a empezar a aplaudir. Presidente, ¿se anima a ir a un barrio? Qué bueno sería. Me gusta que los políticos se animen a compartir no solo en la riqueza, sino también en la pobreza. Ojo con ceder tanto y darle tanta bola al enemigo. No podemos gobernar con el enemigo.

Los párrafos anteriores son textuales de una de las referentes políticas y de Derechos Humanos del Frente de Todos, habitual vocera informal de la vicepresidenta Cristina Fernández. Quién criticó de ese modo brutal al propio presidente Alberto Fernández fue la titular de las Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini. Lo hizo en un acto en la Plaza de Mayo el jueves 29 de octubre pasado. La Justicia, con apoyo del poder político, acababa de desalojar el predio tomado de Guernica. Bonafini expresó, como siempre, lo que piensa el sector más radicalizado del FdT. Fernández siguió en forma personal ese desalojo.

El “cristinismo” se decepcionó con el modo en que se cumplió una orden judicial de desalojo de un predio usurpado.

De vuelta hay batalla interna en el oficialismo.

Es una tendencia creciente.

Desde que la vicepresidente Cristina Fernández difundió una carta en la que se explayó y habló por primera vez de varias cuestiones de la coyuntura nacional, con críticas al Gobierno incluidas, el Presidente se fastidió y, empujado por su entorno y asesores de mayor confianza intentará, una vez más, construir un liderazgo con mayor autonomía de las ideas de su principal aliada en el poder. Ya buscó hacerlo otras veces pero volvió a alienarse con los planes de su vice. ¿Y ahora?

Fernández (Alberto) no provocará jamás ruptura total con su compañera de fórmula y hacedora de su elección como Presidente, según explicó ella misma en su misiva. Pero ahora Fernández (Alberto) deja trascender con mayor crudeza que escuchará más a la dirigencia del peronismo, los gobernadores, intendentes, e incluso a sus ministros más resistidos por la vice (los “funcionarios que no funcionan”, según ella”), para enfocar su Gobierno hacia otros rumbos. El tiempo dirá.

Lo que se escucha en boca de los más cercanos funcionarios a Fernández (Alberto) respecto a Fernandez (Cristina), nunca había alcanzado el nivel de enojo tal como para que le transmitan al periodismo frases como éstas: “Sí, ella lo hizo candidato a Alberto, pero ganamos la elección por él”. Y más: “Sin él, ella hubiese perdido y hoy quizás estaría presa”. Muy duro.

Fernández (Alberto) declaró en público que la había sentido como un respaldo.

Pero parece actuar en sentido contrario.

Hechos son hechos.

En su carta, Fernández (Cristina) criticó sin nombrarlos al titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa; a la ministra de Justicia, Marcela Losardo; a la secretaria Legal y Técnica, Vilma Ibarra; y al jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, según interpretaron en la Casa Rosada funcionarios que hicieron saber de su análisis a este diario. La vice también acusó al empresario nacional de ser antiperonista y los responsabilizó de diferentes males que aquejan a la Nación.

Todos esos funcionarios empezaron a hacer declaraciones públicas y gestos muy simbólicos.

Massa, por ejemplo, se entrevistó la semana pasada con el embajador de los Estados Unidos, Edward Prado. Es el mismo diplomático al que el senador más leal a Fernández (Cristina), Oscar Parrilli, señaló como probable impulsor de una supuesta persecución judicial a ex funcionarios K.

Parte de los representantes del empresariado identificado como “gorila” por Fernández (Cristina), fue convocado la semana pasó al ministerio de Economía por su propio titular, Martín Guzmán. La cúpula de la Asociación Empresaria Argentina (AEA) dialogó en buenos términos con el ministro.

La poderosa Vilma Ibarra dio una entrevista a La Nación en que celebró que la carta de Fernández (Cristina) reconociera que el liderazgo político en la Argentina lo tuviera Fernández (Alberto).

Cafiero, habló en varios medios sobre diversos temas de la gestión.

“Soy un funcionario que funciona bien”, dijo.

Fernández (Alberto) empezó a visitar distritos del conurbano bonaerense, territorio en el que Fernández (Cristina) y su hijo, el jefe de bloque de los diputados K, Máximo Kirchner, intentan sustentar su base electoral. En una reunión con varios jefes comunales y ministros nacionales, realizada en Lomas de Zamora, Fernández (Alberto), escuchó primero anécdotas personales muy simpáticas del jefe histórico del partido de Ezeiza, Alejandro Granados, quien además lo cautivó con un jamón español que aseguró que era de una calidad única. Lo piloteó él mismo. Pero Granados también habló e hizo de voceros de sus colegas intendentes: esos dirigentes quieren eludir una ley bonaerense que les impide a la gran mayoría buscar la reelección en sus cargos.

Tal como anticipó Clarín, Fernández (Alberto) les aseguró que los apoyaría a encontrar una solución jurídica a ese escollo.

Lo mismo volvió a decir en otro encuentro con intendentes del PJ que encabezó en Avellaneda. Es un distrito particular. Está comandado por el vicepresidente del Instituto Patria, Jorge Ferraresi. Ultra “cristinista”. Tal vez haya dejado de serlo. Según fuentes del Justicialismo de Buenos Aires, fue Ferraresi el que le pidió a Fernández (Alberto) que empieza delinear una gestión con identidad propia.

La falta de reelección de los intendentes del Conurbano bonaerense es un límite que los dirigentes y parte de los funcionarios de la agrupación juvenil K, La Cámpora, desean que se concrete. Sin reelecciones de jefes comunales poderosos, podrían tener más posibilidades de alcanzar ellos mismos intendencias hoy “blindadas” por el PJ tradicional.

Pequeña chicana de los intendentes a los “Cámporas”: “Si tanto les importa la alternancia democrática entonces que propongan que se termina la reelección indefinida en Santa Cruz…”.

Un ministro suele ironizar así cuando se le menciona la voracidad bien entendida de La Cámpora por ocupar cargos públicos relevantes: “Ay, esa cantera inagotable de talentos…”.

Más: Fernández (Alberto), se encargó de que su jefe de Gabinete, Cafiero, recibiera esta semana a uno de los gobernadores opositores que más detesta Fernández (Cristina). Es el jujeño Gerardo Morales, a quien ella acusa de haber presionado a la Justicia para encarcelar a la ex dirigente social Milagro Sala.

A Morales no lo recibió el ministro del Interior, Eduardo De Pedro, allegado a la vice. Fue Cafiero. Con foto incluida.

Clarín está en condiciones de afirmar que, además de ese apoyo explícito a uno de los hombres del Presidente, el secretario General de la Presidencia, Julio Vitobello, le transmitió que la Casa Rosada estaría de acuerdo con la propuesta opositora, ideada por la ex diputada Elisa Carrió, para que algunos senadores de Juntos por el Cambio apoyen en la Cámara alta al postulante presidencial a ocupar el cargo de Procurador General de la Nación, Daniel Rafecas.

Fernández (Cristina) no movió el expediente de Rafecas a pesar de que el único modo de que se designe a un Procurador es que sea propuesto por el Presidente.

La vice está actuando así más como si fuera una dirigente opositora que oficialista. Prefiere impulsar un cambio en la cantidad de votos con los que podría elegirse a ese cargo clave para el Poder Judicial. Rafecas se niega a asumir en el cargo si es con ese cambio en el reglamento.

La ministra de Justicia, Marcela Losardo, defendió esta semana la candidatura de Rafecas, y recibió una reprimenda de un diputado “cristinista”, el ex radical Leopoldo Moreau. Cafiero también ratificó a Rafecas.

Esta semana, también, como un coro coordinado, varios gobernadores del PJ y la oposición le pidieron la Casa Rosada que se suspendieran las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) que por ley deben realizarse antes de cada elección.

¿Será que quieren evitar que el “cristinismo” y La Cámpora les armen internas partidarias en sus distritos en lugar de poder elegir ellos a sus propios candidatos?

El Presidente avalaría el pedido de los gobernadores.

Son los mismos que le sugieren en privado que asuma la Presidencia formal del Partido Justicialista.

Fernández (Alberto) no quiere una ruptura con Fernández (Cristina). Pero casi no se hablan. Apenas intercambiarían chats secos, cortos y formales a través de la aplicación Telegram. Es de origen ruso. Un país de moda en la actualidad nacional.

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