Al tenis argentino se le cortó en el US Open una racha positiva de 5 años: ¿fue por la pandemia?



La caída de Juan Ignacio Londero ante el croata Borna Coric y de Federico Coria frente al británico Cameron Norrie, en dos duelos de la segunda ronda del US Open, dejó al Grand Slam estadounidense sin argentinos en el cuadro de singles. Diego Schwartzman, Guido Pella, Leonardo Mayer y Federico Delbonis se habían despedido en el debut. Así, pasará algo que no ocurría desde 2015: no habrá ningún raqueta nacional en la tercera ronda del certamen, que se está disputando en la burbuja de Flushing Meadows.

Ese año, un sorteo desfavorable no colaboró para que los cuatro tenistas de nuestro país que jugaron el torneo pudieran avanzar más allá de la segunda rueda. En este 2020 atípico, marcado por una larga inactividad por la pandemia de coronavirus, hubo también algunas circunstancias que servirían para explicar el porqué de ese bajo rendimiento.

En 2015, la mejor actuación celeste y blanca sobre el cemento norteamericano había sido la de Schwartzman, que venció en el debut al sueco Elias Ymer, proveniente de la qualy, y cayó en su segunda presentación ante Rafael Nadal. El mallorquín, por entonces ocho del mundo, no atravesaba su mejor momento -luchó toda esa temporada con la fatiga y las molestias en las piernas por la carga de partidos-, pero igual fue demasiado para el Peque, 74° en esa época y aún no afianzado en la elite.

Schwartzman había superado la segunda ronda del US Open en las últimas tres ediciones. Este año, cayó en el debut. Foto EFE/EPA/JASON SZENES

El azar dejó también a los otros argentinos ante cruces complicados para el arranque. Leonardo Mayer cayó ante el suizo Roger Federer, número dos del mundo y finalista de esa edición. Guido Pella, que había superado la clasificación, perdió con el croata Marin Cilic, luego semifinalista. Y Federico Delbonis con Ivo Karlovic, uno de los mejores sacadores del circuito y un rival siempre peligroso, aunque Delbo tendría luego su revancha en la inolvidable final de Copa Davis de 2016 en Zagreb.

En los años siguientes, siempre hubo al menos un argentino entre los mejores 32 del cuadro. En 2016, Juan Martín Del Potro llegó a cuartos de final, donde cayó ante Stan Wawrinka, tercer favorito. El tandilense había vuelto a jugar en un altísimo nivel tras superar la pesadilla por las operaciones en la muñeca izquierda (su levantada había arrancado en Rio 2016, cuando consiguió la medalla plateada, y a fin de año sería clave para levantar la Davis ante Croacia), pero no pudo con el suizo, que días después venció a Novak Djokovic, líder del ranking, y levantó el trofeo.

En tanto, Guido Andreozzi, Facundo Bagnis, Schwartzman, Carlos Berlocq y Juan Mónaco se despidieron en sus debuts; y Pella, Delbonis y Horacio Zeballos, en la segunda ronda.

En 2017, Delpo dio un paso más y alcanzó las semis, pero otra vez lo frenó el futuro campeón, en esa ocasión, Nadal. Ese año también Schwartzman y Mayer pudieron sumar al menos dos victorias en Nueva York. El Peque, ya ubicado 33° en el ranking, perdió en cuartos con el español Pablo Carreño Busta, semifinalista. Y el correntino, proveniente de la qualy, fue eliminado en su tercera presentación por Rafa. Nicolás Kicker, Berlocq y Zeballos quedaron afuera en la primera ronda y Pella, en la siguiente.

Del Potro, finalista en 2018, fue el argentino con mejores rendimientos en los últimos cinco años. Foto Julian Finney/Getty Images/AFP

La edición 2018 tuvo a Del Potro como uno de los grandes protagonistas. El tandilense, tercero del ranking por entonces, jugó la final con Djokovic, quien conquistó el título. Pella consiguió uno de sus mejores resultados en un Grand Slam al llegar a la tercera ronda, donde cayó ante el georgiano Nikoloz Basilashvili. Y Schwarztman se despidió en esa misma instancia ante el japonés Kei Nishikori, quien más tarde perdió con Nole en semis. Andreozzi, Berlocq, Delbonis, Mayer y Bagnis no superaron el debut.

El año pasado, solo Schwartzman pudo hilvanar dos o más triunfos en el torneo. El porteño se despidió en cuartos al caer ante Nadal, luego campeón. Juan Ignacio Londero perdió en segunda con Djokovic; y Pella, Mayer, Delbonis y Marco Trungelliti, en la primera. Del Potro se ausentó -al igual que este año- por los problemas en su rodilla derecha, de la que se operó por tercera vez la semana pasada.

En este 2020, sorprendió mucho la caída de Schwartzman, 13° del mundo, ante el británico Norrie, 76° en el debut. Fueron en cambio lógicas las de Mayer, frente al canadiense Milos Raonic, finalista unos días antes en Cincinnati y en un nivel muy alto; y de Delbonis frente al ruso Daniil Medvedev, quinto del ranking, quien el año pasado había llegado a la final.

En 2018, Pella alcanzó la tercera ronda en el US Open. Este año, tras la pesadilla que vivió en la burbuja, cayó en el debut. Foto EFE/EPA/RAY STUBBLEBINE

En el caso de Pella, a raíz del “falso” positivo por coronavirus de su preparador físico que lo dejó afuera de Cincinnati, llegó a su primer partido sin ritmo de juego y con poquísima carga de entrenamiento. Como debía estar aislado -a pesar de haber dado negativo en los nueve test que le hicieron-, estuvo trabajando la semana previa al torneo en una cancha “en condiciones horribles, sin seguridad ni aseo”, a unos 35 minutos del complejo de Flushing Meadows, según contó. Y recién pudo volver a pisar los court del US Open el lunes, un día antes de su debut.

Poco pudo hacer el bahiense ante el estadounidense J. J. Wolff y tras su caída, explotó. “Nos sentimos solos y discriminados. Fue una de las peores injusticias que un deportista puede vivir”, aseguró en la rueda de prensa, comparando su experiencia con la de los jugadores franceses que estuvieron en contacto con Benoit Paire (que sí dio positivo) y fueron habilitados igual para jugar el Grand Slam.

En tanto, Londero (62°) pudo repetir su mejor actuación en un Grand Slam y, aunque dio pelea, no pudo con Borna Coric (32°) en el cierre de un miércoles de muchísima humedad, que afectó a ambos jugadores. Y Federico Coria (103°) se dio el gusto de ganar un partido -ante el taiwanés Jason Jung (120°)- en su debut en el main draw de un “grande”, lo que no es poco. 

Londero repitió su mejor actuación en un Grand Slam. Foto Twitter @BATennosCom

Los resultados, sobre todo de los mejores rankeados, claramente no fue los esperados. Aunque a la hora de hacer un balance, es justo reconocer que los argentinos, así como los otros sudamericanos, estuvieron parados durante casi cinco meses, sin competencia y con poco entrenamiento. Así, quedaron un poco en desventaja frente a muchos de los europeos y los norteamericanos, quienes pudieron jugar algunos torneos de exhibición, porque sus países comenzaron a relajar las reglas de prevención del Covid-19 a principios de julio.

Quedará en cada uno de los jugadores analizar si estas circunstancias especiales que generó la pandemia -a la inactividad previa podrían sumársele también las sensaciones de vivir dos semanas en el encierro de la burbuja y el posible miedo a un contagio- tuvieron que ver en los rendimientos. Pero para las estadísticas puras, este US Open marcó el fin de una racha de cinco años con al menos una raqueta celeste y blanca entre los 32 mejores.  

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