Adivine cuál es la palabra favorita de Donald Trump



La era Trump es la era del engaño. Pero no de la forma en que él o sus porristas afirman.

Donald J. Trump ha gritado “engaño” cientos de veces, refiriéndose a todo desde el cambio climático hasta los fallos de la Suprema Corte y el juicio político.

A estas alturas, sus abundantes afirmaciones sobre los engaños suman un engaño.

Y a través del historial de su uso de esta palabra, podemos ver cómo ha engañado a sus mayores fans, pero no ha logrado persuadir a casi nadie más.

Durante su campaña del 2016, Trump no recurrió a la palabra “engaño”. Ni siquiera dijo “noticias falsas”.

Llamó a los medios de comunicación “enfermos” y sesgados, pero no comenzó a negar seriamente su legitimidad sino hasta enero del 2017, cuando enfrentó pruebas de que el gobierno ruso ayudó en su elección.

Fue entonces cuando realmente necesitaba que las noticias fueran falsas.

En retrospectiva, la explotación por parte de Trump del término “noticias falsas” para difamar a los periodistas fue lo más importante que hizo durante el período de transición. Construyó el andamio para que sus partidarios rechazaran toda información que no fuera aprobada por Trump.

Después de unos meses, cuando las “noticias falsas” perdieron su poder gracias a simple repetición, Trump introdujo algo mucho más siniestro: un engaño.

Algo puede ser “noticias falsas” por accidente —un error tipográfico en una cita, un error cometido bajo la presión del cierre— pero un engaño es malicioso.

Mucho antes de convertirse en presidente, Trump había usado la palabra unas cuantas veces, por ejemplo para desestimar el calentamiento global.

¡Es “un engaño total y muy caro!”, tuiteó en el 2013 . Pero su “engaño” comenzó en serio en abril del 2017, cuando dijo a The Times que “la nota de Rusia” —de que intervino en las elecciones del 2016— “es un engaño total”.

Su nuevo tema de conversación quedó establecido. Dijo a Fox News, Breitbart y The Daily Caller que cada acusación respecto a Rusia podría ser un engaño.

En el primer año de su presidencia, Trump gritó “¡Engaño!” 18 veces; en el 2018, lo hizo 63 veces; y en el 2019, la friolera de 345 veces, de acuerdo con el conteo de Factba.se, una base de datos de los tuits, discursos y entrevistas del presidente.

El término se convirtió en parte de un ciclo de retroalimentación entre el presidente y sus productores de televisión preferidos en Fox News, donde sus declaraciones son tratadas en gran medida como verdad.

“Engaño es una palabra potente, al ser enojada y mezquina”, me dijo el lingüista John McWhorter. “Porta un aire de acusación, de transgresión”. McWhorter lo llamó “la personificación de la autoexpresión trumpiana”.

Trump afirmó que las acusaciones de Christine Blasey Ford de que Brett Kavanaugh la agredió sexualmente formaban parte de “un engaño creado por los demócratas”.

Recientemente, después de que se conociera la noticia de que Rusia pagó recompensas a los milicianos por matar a miembros de las fuerzas armadas estadounidenses, Trump tuiteó: “¡Es sólo otro ENGAÑO!”

Pero sobre todo, se utiliza “engaño” para tratar de lavar la mancha de Rusia. Se convirtió en un cimiento de campaña permanente de incredulidad, justo a tiempo para su juicio político en el 2019.

Después de que el Comité de Inteligencia del Senado publicara su informe, con aún más evidencia de que Rusia había trastocado las elecciones del 2016 y que algunos de los asesores de Trump ansiaban la ayuda, su campaña lo llamó “el engaño de la colusión rusa”.

La palabra engaño solía estar asociada con teorías de conspiración en torno al alunizaje. Pero este año, las principales búsquedas en Google de “engaño” han sido sobre el coronavirus.

Trump y Sean Hannity, de Fox News, invocaron la palabra una vez en relación con el virus, y desde entonces han estado a la defensiva. Ambos acusaron a los demócratas de politizar la crisis, calificándola de “engaño” y enmarcando el debate como un tema político, no médico.

Los líderes demócratas estaban, en ese entonces, a fines de febrero y principios de marzo, pidiendo al gobierno que tomara la pandemia más en serio.

Nunca sabremos cuántas personas cayeron en la retórica del “engaño”. Pero sí sabemos esto: cuando te dicen todos los días que no mires afuera de tu propio búnker, cuando te dicen que las fuerzas del mal están tratando de convertirte en víctima de un “engaño”, tu mundo comienza a encogerse.

No sabes en quién confiar o en qué creer.

En San Antonio, en julio, Jane Appleby, directora médica del Hospital Metodista, relató la historia de un paciente de 30 años que, agonizando por Covid-19, miró a su enfermera y dijo: “Creo que cometí un error. Pensé que esto era un engaño, pero no lo es”.

Stelter es el autor de “Hoax”: Donald Trump, Fox News, y la Peligrosa Distorsión de la Verdad.

Mirá también Mirá también © 2020 The New York Times

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