Abrieron los teatros de la calle Corrientes, con capacidad reducida y todos los protocolos



En cualquier otro momento, el 13 de noviembre hubiera sido la despedida de la temporada teatral en la Ciudad de Buenos Aires. La pandemia de coronavirus trastocó todo de tal manera que, en este 2020, esa fecha se transformó en el inicio de la temporada. Una muy breve y de prueba para permitir el regreso con mayor normalidad en enero del año próximo.

En una calle Corrientes a media máquina, dos salas volvieron a encender las marquesinas y a recibir público: el Multiteatro Comafi en Corrientes al 1200 y el Broadway, en la cuadra siguiente, al 1100. Ambas, con un aforo reducido al 30 por ciento, por ahora, para respetar la distancia social entre las personas.

El acompañamiento, de Carlos Gorostiza, con Luis Brandoni y David Di Napoli, fue la elegida para debutar en el Multiteatro y Un estreno o un velorio, con Flavio Mendoza, Carmen Barbieri, Georgina Barbarossa, Nicolás Scarpino y Raúl Lavié fue la que salió a escena en el Broadway.

Dentro de las salas, reacondicionadas especialmente también para mantener la lejanía entre los espectadores, se ubicaron unas 30 personas, en espacios donde habitualmente hay más de 400.

La mayoría, amigos y familiares de los artistas que asistieron para brindar su apoyo en esta primera función. En este regreso casi decidido de un día para otro, mucha gente no se enteró del retorno de la actividad y las entradas vendidas a público común fueron unas diez.

Esta situación estaba prevista por los productores que tienen en claro que, este que estas cuatro o cinco semanas que quedan por delante (continuarán hasta mediados de diciembre con funciones), no será para recaudar dinero y mucho menos para recuperar algo de todo lo perdido en el año, sino para ir restableciendo la confianza del público para meterse de nuevo a una sala teatral.

Nueva normalidad. Antes de ingresar al teatro, se le toma la temperatura a cada persona.FotoEmmanuel Fernández)

En el Broadway, se levantaron gran parte de las butacas que quedaron como islas de a dos dispersadas frente al escenario. En el Multiteatro, se decidió intercalar al público, entre hileras y butacas, como en un tablero de damas o ajedrez.

Los dos teatros debieron cambiar sus sistemas de aire acondicionado para que entre el aire desde la calle, algo que tendrán que hacer todas las salas y que es muy costoso y lleva al menos 20 días de trabajo. 

Con la nueva normalidad, se acabaron las largas filas en la vereda o los cruces para charlar en el hall del teatro, antes o después de la obra. Todo el mundo ingresa mostrando su entrada en el celular o con la entrada recién adquirida únicamente en la boletería que da a la calle.

Una vez en el hall, a cada persona se le toma la temperatura y se le echa alcohol en gel o en spray en las manos. En el Broadway, además, hay una cabina sanitizante previa al ingreso a la sala. Y mientras dura la función, todo el mundo debe mantener el barbijo puesto.

Ahora, los acomodadores tienen una tarea extra, la de estar atentos durante la obra a que nadie se quite el tapabocas. Todos los trabajadores de la sala lucieron sus barbijos negros con el nombre del teatro impreso en blanco. En el Broadway, el único que pudo estar sin tapabocas fue Dionisio, el hijo de Flavio Mendoza, de dos años.

La reapertura de este viernes se trató, más bien, de una apertura con mucho de simbólico, para no terminar el año con todos los teatros vacíos. La última función de las salas había sido el domingo 15 de marzo, previo a todas las restricciones impuestas por la cuarentena.

Un rato antes de las 20.30, la hora del inicio de las funciones, Carlos Rottemberg y su hijo Tomás, productores y dueños del Multiteatro, fueron al Broadway a saludar a Flavio Mendoza y su elenco, en un gesto de apoyo mutuo antes de la reapertura.

Este sábado 14 también regresan las funciones al Teatro San Martín, con Happyland (también será para invitados) y la semana que viene retomarán obras en el Paseo La Plaza y el Chacarerean, entre otros que se irán sumando gradualmente.

Nervios, ansiedad, alegría, curiosidad, emoción fueron algunas de las sensaciones de quienes este viernes pisaron de nuevo un teatro luego de tantos meses. Por una vez, la previa se vivió con mayor expectativa que las obras en sí mismas.

WD

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