A pesar de la pandemia y los aranceles de Trump, China sigue siendo un exportador gigante



ZHONGSHAN, China — Se suponía que éste iba a ser el año en que la máquina de exportación de China comenzaría a fallar.

El presidente Donald J. Trump había impuesto amplios aranceles a los productos chinos, países como Japón y Francia presionaron a empresas a retirar la producción de China y la pandemia había paralizado las fábricas chinas en enero.

En lugar de eso, China Inc. ha repuntado con un rugido.

Hongyuan Furniture añadió 50 trabajadores cuando sus ventas de saunas a nivel mundial se duplicaron este año. Foto: Andrea Verdelli/The New York Times.

Después de reabrir a finales de febrero y principios de marzo, las fábricas de China iniciaron un bombardeo de exportaciones que sigue ganando fuerza. Las exportaciones se dispararon en julio a su segundo nivel más alto en la historia, casi igualando la fiebre navideña de diciembre pasado.

China está mostrando que a su máquina exportadora no la pueden detener ni el coronavirus ni la administración Trump.

Su resiliencia no sólo radica en el bajo costo de la mano de obra calificada y la eficiente infraestructura del país, sino también en un sistema bancario controlado por el Estado que ha estado ofreciendo a negocios grandes y chicos préstamos adicionales para hacer frente a la pandemia.

China está fabricando lo que los hospitales del mundo y las familias confinadas en sus casas necesitan en este momento: equipos de protección personal, productos para hacer mejoras en el hogar y muchos aparatos electrónicos de consumo.

Al mismo tiempo, se ha reducido la demanda de muchos artículos caros exportados por Estados Unidos y Europa, como los jets Boeing y Airbus.

Y como la mayoría de las economías, salvo la de China, están ahora sumidas en recesiones, también ha disminuido la demanda de las materias básicas exportadas por la mayoría de los países en desarrollo, particularmente el petróleo.

Familias de todo el mundo están renovando las casas en las que están atrapadas. Han estado comprando de todo, desde computadoras y equipos de sonido hasta herramientas eléctricas y saunas domésticos, muchos de los cuales se fabrican en China.

Hongyuan Furniture, en Guangzhou, contrató 50 trabajadores adicionales luego de que los pedidos de exportación de sus saunas domésticos aumentaron más del doble este año.

Y al oeste, Trueanalog ha descartado trasladar la producción de sus altavoces estéreo de alta calidad a Estados Unidos, su principal mercado, o a Vietnam, donde los salarios pueden ser aún más bajos.

En Trueanalog, filas de trabajadores ensamblan meticulosamente parlantes para estudios de grabación profesionales en Estados Unidos. China domina la producción mundial de los componentes que van en las parlantes que están armando.

Hongyuan dice que aún no ha visto competencia de fabricantes de saunas basados en otros sitios, a pesar de que ha lidiado con aranceles estadounidenses del 25 por ciento durante los dos últimos años.

Hongyuan puede darse el lujo de importar madera desde Canadá, serrucharla y pulirla para ensamblar saunas domésticos, y luego enviarlos de vuelta por el Pacífico, todo por menos de lo que cuesta hacer saunas en Estados Unidos.

“Aun con el arancel del 25 por ciento, los fabricantes en China todavía tienen costos más bajos”, dijo Rachel Wang, gerente de exportaciones de la compañía.

Esta ventaja en costos ayudó a que la participación de China en las exportaciones mundiales alcanzara casi el 20 por ciento en el trimestre de abril a junio de este año, en comparación con el 12.8 por ciento del 2018 y el 13.1 por ciento del año pasado, dijo Rajiv Biswas, economista de IHS Markit, una empresa de consultoría global.

Ahora China luce fuerte en las exportaciones de muchos sectores, aun cuando es probable que el costo de sus importaciones se mantenga bajo en los próximos meses. El superávit comercial de China se ha disparado este verano.

China tiene una abundancia de mano de obra, una cultura de largas jornadas laborales y sindicatos muy restringidos. Los fabricantes no se ven obstaculizados por leyes ambientales contra la contaminación como en muchos otros países.

El dominio chino en la manufactura global podría verse dañado por cambios geopolíticos, como que otros países demanden que las compañías trasladen parte de sus cadenas de suministro a otro lugar.

Estados Unidos y Japón han comenzado a hacerlo. Los gobiernos europeos como el de Francia han empezado a moverse en la misma dirección, particularmente en cuanto a suministros médicos.

Pero la pandemia ha protegido a China de intentos de trasladar fábricas a otros países. Muchas multinacionales han recortado sus inversiones a medida que la demanda global se ha desacelerado, y por lo tanto tienen poco dinero para establecer operaciones nuevas en otros lugares.

“Las compañías preferirían cerrar instalaciones que abrir otras nuevas”, dijo Joerg Wuttke, el presidente de la Cámara de Comercio Europea en China.

© 2020 The New York Times

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA



Fuente >>

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

IMAGESLOVER Photo Flip Day 1 CLip art of Flip Day 2