Gato Barbieri en vivo en Argentina 1991: un saxofonista superior en estado de máxima pureza



El rescate por parte del sello Blue Art de un concierto de Gato Barbieri, grabado por Carlos Melero el 8 de noviembre de 1991 en el teatro Gran Rex, invita a reflexionar sobre la figura de este talentoso saxo tenor argentino fallecido en abril de 2016.

Barbieri hizo su carrera en Nueva York influido inicialmente por el free jazz, para luego moverse hacia un jazz latino desde el que construyó sus principales discos. Es ese mundo latino, precisamente, el protagonista de Gato Barbieri en Vivo en la Argentina 1991, en el que recorre a modo de retrospectiva composiciones de sus logrados álbumes Chapter One, Chapter Three y Fénix, sin dejar de lado, por supuesto, su hit de la película Último tango en París.

Gato fue un artista genuino; la fuerza que transmitían sus temas demostraba una energía conectada con un profundo compromiso ideológico. Su sonido opulento, áspero, se convirtió en una marca registrada de su estilo. Las melodías desarrolladas de manera arrasadora, de ornamentación sencilla pero apasionada fue una de las claves, quizá, de por qué llegaba tanto su música. A esa cualidad le sumaba un tono caliente que iba del grito al abrazo.

Así es la tapa de “Gato Barbieri – En vivo en Argentino (1991)”, editado por el Sello Blue Art.

En este caso, el concierto de Barbieri muestra una propuesta de un tono latino conjugado por el folclore rioplatense y la música afrocaribeña. En aquel paso por Buenos Aires, y acompañado por reconocidos músicos de la escena neoyorquina, como los brasileños Nilson Matta (bajista de Don Pullen y de Joe Henderson) y Guilherme Franco (percusionista de Keith Jarrett’s American Band y de Woody Shaw), el pianista colombiano Edy Martínez, y Robbie González en batería, Barbieri tuvo una noche impecable en el Gran Rex.

El disco abre con Canción del Llamero (Third World, 1969), de Anastasio Quiroga, con un serpenteante fraseo y sus clásicas arengas con esa voz chiquita e inconfundible como lo era también el sonido de cuerno de su saxo, con alguna remembranza coltraneana. El grupo se cierra sobre Barbieri y crea un groove agitado, denso; el clima perfecto para lanzarse a una primera improvisación salvaje y aventurera en la que encuentra espacios para envolvernos en esa febril llamarada de sonido.

El músico rosarino fue, sin duda alguna, uno de los representantes argentinos del género que con mayor fuerza lograron trascender las fronteras de la Argentina, para convertirse en un artista global.

La clave del piano introduce una caliente versión de Viva Emiliano Zapata; el riff percusivo de Martínez empuja al grupo, y Barbieri crea un fraseo circular, cobra vuelo y repite la frase hasta crear un trance sonoro con un arreglo que deposita al tema en una meseta rítmica. Tras dos o tres vueltas, el saxo despierta y nuevamente sube el calor sobre el escenario, y la matriz latina suena tan ajustada, tan fluida que sube por la melodía un tono festivo. El original de este tema, editado en el disco Chapter Three (1974), tenía arreglos del genial Chico O’Farrill, para big band, que Gato adaptó eficazmente a un combo pequeño.

La china Leoncia arreó a la correntinada… es una de las composiciones más audaces y salvajes de su logrado Chapter One, grabado en Buenos Aires, en 1973. Tras una intro de saxo de un tono baladístico canta “China Leoncia arreó la correntinada”, un medio tiempo engañoso en el que Gato repasa el motivo melódico mientras se va alejando poco a poco para acentuar un ambiente afrolatino.

El pianista, en tanto, a lo largo del concierto mostró una clara preferencia por sostener los climas antes que tomar caminos menos claros, y eso lo convirtió en un sideman ideal para el saxofonista que toma de su músicos la energía necesaria para sus arrasadores ataques, que terminan por lo general en un call and response, que ya había hecho en su famosa versión de El Arriero (Fénix, 1971).

En el cierre de un medley de tres temas cargados de un latinismo dulce y entrañable, Barbieri incluyó la canción de Yupanqui, que suena casi desesperada en su instrumento. Acelera, mientras repite el estribillo “las penas y las vaquitas se van por la misma senda/ las penas son de nosotros/ las vaquitas son ajenas”, que continúa desde el instrumento hasta lograr el climax del concierto.

El disco cierra con Último tango en París (1972), el emblemático tema de la película de Bertolucci, que introduce con un fraseo melancólico que parece buscar destino hasta llegar al arreglo en el que entra el grupo y suena el reconocido motivo. Barbieri parece ir a tientas, busca espacios hasta hallar ese lugar desde donde se lanza a una improvisación en la que recrea la melodía, aunque sin lirismo, con un tono áspero que le quita ese tono autocomplaciente.

Broche de oro de una edición inédita interesante, que le da sentido a la idea de grabar conciertos en vivo.

Gato Barbieri en vivo en la Argentina 1991

Calificación Muy bueno

Gato Barbieri Saxo tenor Edy Martínez Piano y sintetizadores Nelson Mattas Bajo eléctrico Guillermo Franco Percusión Robbie González Batería.

Sello Blue Art

E.S.

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